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domingo, 12 de julio de 2009

San Sebastián, Abril - 1983 (Parálisis Permanente)

Para muchos “El acto” de Parálisis Permanente es el disco más importante de la llamada “movida” y, aunque yo no lo comparto, puedo entender perfectamente a los que así piensan. Grabado en julio de 1982 cuando Eduardo Benavente y Ana Curra aún formaban parte de Los Pegamoides, su aparición probablemente supuso la puntilla definitiva para el grupo pero en lo musical se le abrió un camino que bajo el manto de su banda madre no tenia cabida. Es cierto que desde la marcha de Carlos Berlanga el control de la banda estaba en sus manos pero, a pesar de eso, se encontraba mediatizado por un repertorio que no le pertenecía y con el que cada vez estaba más incómodo.

La incorporación de Eduardo a Los Pegamoides se produjo cuando, tras el concierto homenaje a Canito, Berlanga y Canut se dieron cuenta que la caja de ritmos que habían utilizado por la marcha de Juan Luis Vizcaya a los Ejecutivos Agresivos de Poch y Urrutia no resultaba efectiva y que necesitaban un batería. El cantaba en Plástico y la casualidad hizo que apareciese por los locales de ensayo de la banda en el momento adecuado y que se quedase fascinado con Alaska, lo que hizo que se ofreciese para el puesto y aprendiese a tocarla en cuatro días para viajar con ellos a su siguiente concierto en Valladolid.

Los roles dentro del grupo estaban muy claros así que aportación inicial se limitó al de instrumentista recayendo la composición exclusivamente en el binomio Berlanga/Canut. Todo empezó a cambiar tras una viaje de la banda a Londres (excepto Carlos) en octubre de 1980 en el que vieron en directo a Killing Joke y empezó a hablarse de hacer otras cosas. El nacimiento de Parálisis Permanente fue la alternativa que Nacho encontró para dar salida a sus nuevas inquietudes y para la que decidió contar con su hermano Johnny que quería tocar la batería. Pidieron a Eduardo que le enseñara y, como el estaba aprendiendo a tocar la guitarra, entre los tres con el añadido de Javier (el hermano de Eduardo) empezaran a ensayar algunas canciones que habían escrito juntos.

Grabaron una maqueta con cinco temas a principios de 1981 e inmediatamente “Autosuficiencia” empezó a sonar en “Onda Dos” en el programa del gran Jesús Ordovas. Dieron su primer concierto en “El Jardín” al poco tiempo, pero la máquina Pegamoide (que llevaba dormida unos meses) volvió a despertar, y el inicio de la grabación de su primer disco (que se alargaría 10 meses entre mayo de 1981 y marzo de 1982) y una gira veraniega hicieron que pasase a u segundo plano. Su debut discográfico se produjo en un single compartido con Gabinete Caligari a finales de 1981 y a principios del año siguiente con el EP “Quiero ser Santa” en los que como cuarto miembro figuraba Jaime Urrutia como segundo guitarrista.

Una prueba de que las cosas estaban cambiando algo dentro de Los Pegamoides es que el tema que titulaba ese EP estaba firmada por todos menos por Carlos que empezaba a sentir que las diferencias con el resto de sus compañeros empezaba a ser insalvable. Parte de la culpa la tenia el hecho de que la grabación del LP se alargara tanto lo que hacia que apareciesen temas nuevos (escritos ahora por otros miembros de la banda) que el resto del grupo quería tocar y acabaron incluidos en el aunque no este que al final se publico tras el nombre de Parálisis Permanente.

Estas diferencias llevaron a Berlanga a dejar Los Pegamoides (aunque acabó de grabar el disco) para crear Dinarama y generar un dilema en Nacho Canut que, de repente, se encontró ente dos fuegos que le llevaron, finalmente, a optar por seguir a su socio de tantos años. No participó en la grabación de “El acto” y se fue alejando poco a poco de las dos bandas que había fundado (aunque el éxito de “Bailando” hizo que aguantara la gira veraniega y parte de la de otoño) hasta un buen día anuncio su marcha definitiva. Era evidente que sin ellos los días del grupo estaban contados y más cuando Eduardo estaba entregado a su proyecto personal y Alaska empezaba a dudar de si la rueda a seguir era el de Carlos y Nacho. Con todas estas premisas el 26 de noviembre de 1982 en la “Sala Yoko Lennon” de Bilbao dieron su ultimo concierto tras el cual cada uno siguió su camino.

Con el control absoluto de Parálisis y acompañado de Johnny, Ana Curra y Rafa Balmaseda al bajo (que ya participaron en la grabación de “El acto”) entró por última vez a un estudio el 3 y 4 de marzo de 1984 para registrar el single “Nacidos para dominar” que se editó con una preciosa portada con una foto de Marlene Dietrich. El 14 de mayo mientras viajaban en coche desde León a Zaragoza para dar un concierto, una fuerte tormenta les sorprendió a la altura de Alfaro. Ana, que conducía el vehículo, perdió el control en una curva y, tras varias vueltas de campana, acabaron en un terraplén con apenas unos rasguños Toti Arboles y ella y con Eduardo muerto.

El bootleg de hoy es uno de los últimos conciertos de Parálisis Permanente que dieron en abril de ese año en la “Sala Autodromo” de San Sebastián. El sonido no es demasiado bueno y fue grabado para ser emitido por “Radio 3” unos días después en lo que por desgracia fue un homenaje póstumo para Eduardo. Esa noche ya no estaba en la batería Johnny (que había ido tras los pasos de su hermano), y su puesto lo ocupaba Toti con el que había estado en Plástico y al que unía una buena amistad. Es difícil saber hasta donde habría llegado, pero su prematura muerte le convirtió en un mito al que siempre recordaremos eternamente joven, tanto como lo éramos nosotros en aquellos días...

Título del bootleg: San Sebastián - 1983
Lugar y fecha: “Sala Autodromo”, San Sebastián, Abril – 1983
Listado de canciones:
01 – Tengo un pasajero
02 – Esto no es
03 – Te gustará
04 – Quiero ser tu perro
05 – En el cementerio
06 – Esa extraña sonrisa
07 – Sangre
08 – Adictos a la lujuria
09 – Vamos a jugar
10 – Quiero ser santa
11 – El acto
12 – Nacidos para dominar
13 – Héroes
14 – Unidos
15 – Autosuficiencia
16 – Un día en Texas
17 – Yo no

lunes, 29 de septiembre de 2008

Una ventana de canciones


He de confesar que cuando escuche por primera vez en "La ventana" a Gemma Nierga me pareció horrorosa y me pregunte que coños hacia esa tía sustituyendo a mi querido Señor Casamajó (sabemos en que acabó convirtiéndose Sarda, pero conservo el buen recuerdo de su alter ego). Soy un consumidor compulsivo y fiel de radio, así que las tardes las seguí pasando en el mismo dial (igual que las noches, ahora solo de fin de semana, lo hago con "La rosa de los vientos" en Onda Cero, o el resto del día con Radio3) por que, aunque no me gustaba la presentadora, en general los colaboradores e invitados me resultaban interesantes. Ni que decir tiene que durante los primeros años la música rara vez se asomaba al programa y si lo hacia era con espantos tipo Mecano y engendros de similar pelaje...

La primera vez que la dedicó una sección fija fue de la mano de Joaquín Luqui, un gran comunicador y un tipo que sabia muchísimo y había conocido a todos los grandes, aunque al final acababa cayendo en los mismos tópicos que usó siempre, y no sacaba partido a todo lo que podía contar. A poco iniciado que fueses, el espacio te dejaba frío y para mi gusto se quedó en un intento fallido, aunque al menos sirvió para que ella descubriese que había vida mas allá de los hermanos Cano. Tras su trágico fallecimiento vino la debacle.

Su tiempo lo ocupó Máximo Pradera, y desde el principio dejo bastante claro que no quería estar allí. Su desgana se percibía desde que abría la boca, y además era mal educado, pedante, prepotente y grosero. Se notaba que estaba allí por obligación y que no soportaba a la conductora del programa. Es cierto que al principio era una inculta absoluta (y no me refiero solo al aspecto musical), pero eso no excusa ese comportamiento y además hay que reconocer que la tía se lo ha currado y que con los años ha ganado muchos enteros y se la puede escuchar sin sonrojarse (es evidente que ha tenido la posibilidad de codearse con lo más granado de la política, la vida social y la cultura y que ha sabido aprovecharlo). En ningún momento logró su objetivo, que creo recordar que era hacer algo didáctico relacionado con la música clásica. Nunca he visto una persona con menos predisposición a hacer su trabajo, así que llegó un punto en el que cuando oía su voz cambiaba de dial. Y como era de esperar o le dieron la patada o se largó el solito, pero yo celebre esa decisión casi tanto como la elección de sus sustitutos.

Desde la pasada temporada cada semana Ariel Rot y Jaime Urrutia se acercan a sus micrófonos para elegir una canción y hablarnos de ella. A veces es la historia del tema, otras sus valoraciones personales y otras simplemente divagan y cuentan anécdotas propias o ajenas, pero casi siempre es una maravilla escuchar a dos leyendas del rock patrio disfrutando de un rato a tu lado. Y es que logran trasladar a quien los escucha la sensación de que les encanta estar allí, y que cada semana le dan mil vueltas a la canción que van a pinchar, que buscan lo que quieren decir y que tienen ganas de que llegue el momento de la cita con los oyentes. Incluso Jaime se toma a pecho y se pica el día que la gente llama diciendo que se queda con la elección de Ariel y estoy seguro que esa semana le da al asunto una vuelta de tuerca más...

No soy mucho de dar consejos, pero si alguien me lee, yo le invitaría a que los jueves a eso de las 18:20 sintonizaran la Cadena SER y le dieran una oportunidad a estos chicos. A pesar de ser quien son, logran transmitir ilusión por lo que hacen, y el cariño y la cercanía con la que tratan a los que llaman no dejan de sorprenderme y alegrarme. Tengo anécdotas personales con ambos, y algún día las contaré aquí o llamaré al programa para hacerlo ante ellos. Pero de momento me conformo con decir que tienen pinta de ser más grandes como personas que como artistas, y eso, ahora que se meten en mi casa cada semana y le ponen canciones a mi niña, me parece lo más importante.