Mostrando entradas con la etiqueta Neil Young. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neil Young. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El último baile de la banda

Hoy se cumplen 33 años del concierto que The Band dio en San Francisco como despedida de los escenarios y que Martin Scorsese inmortalizó en la fabulosa película “The last waltz” (es tan innovadora y espectacular que desde entonces es un referente de obligado visionado para cualquiera que quiera rodar una actuación musical).

Acompañantes durante años como banda de apoyo a Bob Dylan (estaba con ellos en el famoso concierto de la gira de 1966 en la que desde el público le llamaron Judas por colgarse un guitarra eléctrica), además tuvieron tiempo de hacer un puñado de discos (alguno de lo más interesante como el que se llama igual que ellos) pero sobre todo de gastarse el respeto de sus compañeros de profesión como demuéstrale elenco de invitados que pasaron esa noche por el escenario: Van Morrison, Muddy Waters, Dr. John, Ron Wood, Ringo Starr, Joni Mitchel, Eric Clapton, Neil Diamond, Bob Dylan, Muddy Waters, Emmylou Harris, Neil Young…

Me sorprende después de tantos meses no haberme detenido aún en la obra y milagros de The Band (Rick Danko, Levon Helm, Garth Hudson, Richard Manuel y Robbie Robertson), pero me temo que hoy tampoco es el día. El cuerpo me pide sentarme a ver la peli y eso es lo que pienso hacer, aunque lo apunto en mi debe y en algún momento me detendré más extensamente en ellos. Dejo un par de videos extraídos del concierto de esa noche (el “I shall be released” que originariamente grabaron en las sesiones del sótano junto a Dylan y la mejor versión que he escuchado del “helpless” de Neil Young) y os invito (casi diría os exijo) a que os compréis el DVD (se encuentra por menos de 10 euros) y lo disfrutéis como yo lo voy a hacer en unos minutos… No os arrepentiréis…






miércoles, 11 de noviembre de 2009

La santísima trinidad


Deambular sin rumbo por la red a veces da sus frutos y hoy en “Youtube” me he encontrado con este bombón en el que, curiosamente, confluye mi santísima trinidad musical. Papa Dylan aporta la magistral “I shall be released” y Neil Young junto a Wilco (en los estelares papeles de hijo y espíritu santo) la interpretan…

El acontecimiento se produjo el 26 de octubre de 2008 en el “Shoreline Amphitheatre” en Mountain View (California) con motivo de la celebración de la edición número 22 del “Bridge School Benedit” que organiza cada año Neil Young. La calidad de imagen y sonido no es demasiado buena (esta grabada con una cámara desde el público), pero que leches, están los tres juntos sobre un escenario, y eso es más que suficiente...

Como bonus track dejo unas fotos del último concierto de una mini gira conjunta que hicieron Young y Wilco (11 conciertos por el norte de Estados Unidos y Canadá) en el “Madison Square Garden” de Nueva York el 16 de diciembre del pasado año. En las dos primeras se ve a Jeff Tweedy viendo la actuación del tío Neil desde el mismo escenario, y en la última a las dos bandas despidiéndose del público. Me hubiese gustado poder asistir a alguno de esos conciertos (además tuve una entrada a tiro de ratón y si se me hubiese cruzado el cable en ese momento…) aunque al menos este año me he resarcido viéndoles a cada uno por su lado con apenas cinco días de separación entre uno y otro (a Wilco en Madrid el 26 de mayo y aNeil Young en San Sebastián el 31).

Al menos por una vez la diosa del destino se ha apiadado de mí…

miércoles, 7 de octubre de 2009

Luces, camara... ¡Neil Young!

En un primer momento, y para celebrar la aparición del trailer de la nueva película que Jonathan Demme ha rodado sobre Neil Young, había pensado recordar toda su obra visual, pero luego, cuando he empezado a repasar todos los títulos y me he dado cuenta de que es demasiado extensa para poder dedicar el espacio que me gustaría, he decidido dejar para más adelante el comentario de los más interesantes, y contar algo de lo que se sabe de este.

Para empezar diré que es la tercera vez que Demme (ganador en 1991 del oscar al mejor director por “El silencio de los corderos”) se pone tras la cámara para captar a Neil Young en plena acción y, a falta de ver esta (aunque todas las criticas dicen que supera las anteriores), he de decir que el resultado de sus trabajos previos está a un nivel tan alto que se sitúa entre los mejores de la historia en este género (“The last waltz” de Martin Scorsese es la referencia y el ejemplo a seguir)

Su primera vez fue el 3 de octubre de 1994 cuando le filmó junto a los Crazy Horse en los “Complex Recording Studios” de Los Angeles para registrar cuatro temas del disco que estaba grabando (“Sleeps with angels”) y lograr captar toda la emoción y angustia por la que estaba pasando Neil tras aparecer en la nota de suicidio de Cobain un extracto de su canción “Hey, hey, my my”. Como anécdota decir que uno de los caballos locos filtró el contenido de estas sesiones antes de la aparición del disco lo que hizo que Neil se cabrease y decidiese no salir de gira con ellos para promocionarlo.

En verano de 2005 (el 18 y 19 de agosto) Demme encerró a Neil y sus chicos en el “Ryman Auditorium” de Nashville (Tennessee) en una de las pocas apariciones sobre un escenario de ese año, y lo que rodó fue poesía pura al servicio del canadiense logrando un nuevo lenguaje para este tipo de grabaciones y logrando que el mundo entero se rindiese a sus pies. Los sonidos countries de “Prairie wind” (que en el momento del concierto aun no se había publicado) se imponen en los arreglos y, aunque yo personalmente echo en falta un sonido más guitarrero y crudo, resulta imposible sentarse ante la TV y no quedarse pegado ante ella durante las casi 2 horas que dura.

Todo lo contrario podría decirse de este “Trunk show” ya que la guitarra ecléctica cobra casi todo el protagonismo (aunque hay un pequeño set acústico el cara a cara con el respetable) gracias, fundamentalmente, a que la imágenes están tomadas durante la gira de presentación de “Crome dreams – II”. Parece ser (no la he visto y tengo que fiarme de lo dicho por gente que la vio en el Festival de San Sebastián hace un año cuando Demme presidio el jurado y se hizo un pase del premontaje y las críticas del “Toronto Internacional Film Festival” donde se estrenó oficialmente el 14 del pasado mes) que mezclan tomas desde el público con otras sacadas de microcámaras colocadas en los instrumentos y las clásicas de los conciertos convencionales, logrando en su mezcla con las canciones tensión, emoción y dinamismo difícil de encontrar en otras cintas de este tipo.

A lo largo de los 100 minutos que dura y mezclándolo con entrevistas e imágenes del backstage, suenan Sad movies (inédito de 1976), Harvest, Cinnamon girl, Oh lonesome me, Kansas, Spirit road, No hidden path, Ambulance blues, Mellow my mind, The believer, Like a hurricane, Cowgirl in the sand y The sultan (la grabo con los Squires en 1963), y curiosamente no repite ni un solo tema de la película anterior. Por poner alguna pega previa a la visualización, y tras haberle visto en directo dos veces en el último año (Madrid en julio de 2008 y San Sebastián en mayo de este), es que me hubiese gustado que la banda que le acompañase fuesen los Crazy Horse que hicieron de aquel concierto en La Coruña en 2001 probablemente el mejor de mi vida y que logran sacar del jefe lo mejor que lleva dentro (si todos los que lo han visto en España en estos conciertos han flipado que se imaginen lo que fue aquello).

La esperanza está en que, como se habla de que el proyecto de Demme es una trilogía y de momento tenemos una primera parte tranquila y acústica y una segunda eléctrica, la tercera y definitiva esté protagonizada por el salvaje galopar de Talbot, Molina y Sampedro (es más que nada un deseo ya que “Rush never sleeps”, “Weld” y “The year of the horse” son tres fabulosas películas de su vida junto a ellos y habría que hacerlo muy muy bien para superarlas) y el mundo pueda volver a ver una vez más sobre el escenario el mayor espectáculo del rock, a Neil Young y sus caballos locos. Y yo volvería a ser feliz…

martes, 2 de junio de 2009

Simplemente Neil Young

He de confesar que mientras caminaba lentamente hacia el velódromo de Anoeta eran muchas las dudas que me asaltaban sobre lo que podría encontrarme y sobre todo sentir cuando Neil Young saltase al escenario. Por un lado mi predisposición era buena ya que el Pucela acababa de salvarse y estaba contento, pero por otro tenía aún demasiado reciente la experiencia de Wilco y veía difícil superar lo que habían hecho estos en Madrid... Siempre he visto a Neil como el más grande y, aunque he visto en directo a prácticamente toda la primera división del rock (nacional e internacional), creo que no existe nada comparable como asistir a uno de sus conciertos... Bueno, al menos eso creía yo hasta que hace varios años vi a Tweedy y los suyos en el difunto “Aqualung” y pusieron la semillita para lo que sucedió el martes pasado...

Pero que decir... Pues poca cosa ya que todos esos temores se disiparon cuando en su primera descarga el tío Neil se soltó un rompedor y salvaje “Mansion on the hill” (de mi adorado “Ragged glory”), para enlazarlo con un ralentizado (o habría que decir pesado, en el buen sentido, claro) y distorsionado “Hey hey, my my”. Sin casi tiempo para recuperarse continuo con “Everybody knows this is nowhere”, una versión conmovedora y eléctrica de “Pocahontas”, “Spirit road”, “Cortez the killer” y “Cinnamon girl” antes de llegar a la parte acústica del show.

Esta la inició tambien a todo trapo con otro tema del “Ragged”, en este caso una relectura con órgano de tubos de “Mother earth” que en este formato sonaba casi com un himno religioso, y después con “The needle and the damage done”, el bajón... Tal vez fuesen las pocas horas dormidas a lo largo de la semana o el cansancio del viaje, pero cuando empezó con el punteo (¿cuantas veces puedo haber escuchado esta canción?, ¿1000?, ¿2000 veces?), sentí que la emoción y tensión acumulada durante la hora anterior se me venía encima de repente... La cosa no mejoró con “Goin' back” (del delicioso “Comes a time” y, aunque con joyitas como “Unknown legend”, “Heart of gold” y “Old Man” el que no se conmueve es que no tiene corazón (y evidentemente yo lo tengo), hasta que no volvió a colgarse la eléctrica y dio por finalizado el set acústico, mis pilas no se acabaron de recargar.

En este punto del concierto ya había tenido tiempo para devolver a Neil a su trono en el Olimpo y para encontrármelo otra vez como un ser terrenal. Mientras escribo esto he de decir que soy consciente de que el problema de percepción era mío ya que, el resto del público que me rodeaba, parecía continuar en el mismo éxtasis en el que me encontraba yo unos minutos antes. También, en ese periodo raro, había comparado a los Crazy Horse (con los que lo vi en La Coruña en 2001) con el grupo de amiguetes que le acompañan ahora. Aunque, por ejemplo, ahora los solos son casi exclusivamente suyos (con lo que disfrutamos de unos de los grandes en esa faceta) se echan en falta esas chispas que saltan cuando su guitarra se enfrenta a la de Poncho. Los de ahora son, probablemente, mejores músicos que Talbot, Sampedro y Molina, pero el sonido que consigue con ellos no lo hace con nadie más. Junto a unos es el más grande, junto a los otros un ser superior (“buitre”, te quiero)

La traca final la abrió con la soberbia “Down by the river” (que me colocó de nuevo al estado en el que me encontraba cuando me descolgué) y, aunque luego bajó un poquito con “Get Behind The Wheel” y “Just Singing A Song” (dos de las nuevas que, estando bien, no alcanzan aún la categoría de clásicos como las otras), explotó definitivamente con una espectacular e intensa “Rockin' in the free world” que hizo que Anoeta acabase de rodillas ante el maestro de maestros. En mi vida recuerdo haber asistido a una ovación más cerrada, prolongada y sentida que esa, y Neil la agradeció con una última descarga emocional a través de una crispada y enloquecida “Like a hurricane”.

A la salida, como muestra de satisfacción por el momento vivido, me compro en la tienda de merchandising oficial lo más barato (en este caso papel de fumar con la portada de “Fork in the road”) y en la calle una camiseta “pirata” tres veces más barata que la legal... Y de vuelta a casa sigo reflexionando y llego a la conclusión de que, si me diesen a elegir entre uno y otro concierto me quedaría, sin dudarlo un segundo, con el de Neil Young... No, perdón, quiero decir con el de Wilco... No, no, no, creo que es mejor...

sábado, 25 de abril de 2009

El tío Neil y su viejo Lincoln Continental del 59

Hace varias semanas que salió a la venta “Fork in the road”, el que hace el 58 de su carrera, y creo que el tío Neil sigue en plena forma. No es ni mucho una nueva obra maestra del canadiense, pero mantiene perfectamente su gran nivel creativo que unido a lo prolífico de su producción ayuda a acrecentar su mito. En cualquier caso no es mi intención hacer una crítica por que, en este caso más que en ninguno, soy consciente de mi incapacidad para ser objetivo ya que incluso en sus peores grabaciones encuentro cosas que salvaría de la quema.

Entre los que si las hacen he encontrado de todo, desde los que lo aplauden sin discusión a los que dicen aburrirles las letras sobre las aventuras de su viejo coche, y creo que ambos exageran. En lo musical hay no menos de 20 de sus discos anteriores que le superan, y en el asunto de las letras, la verdad, nunca me ha preocupado ya que como a los artistas extranjeros no los entiendo y no leo las letras a ese asunto no le daría mayor importancia. Recomiendo, eso si, que si alguien tiene ganas de escuchar rock del bueno, debería sentarse a escucharlo y prepararse para pasar un buen rato...

Lo que si me gustaría contar es que ya se ha hecho oficial quien actuará este año en Gredos y finalmente no será Neil Young el que protagonice ese concierto de “Músicos por la naturaleza”. La verdad es que lo siento por que por una vez que me dan un chivatazo musical de alguien que me interesa, al final no se lleva a cabo y me quedo con cara de tonto. Me cuentan que el acuerdo estaba casi cerrado en 300000 euros (producción aparte), pero que a última hora pidieron 35000 más ya que desde el último concierto de la gira el 27 de junio al concierto de Gredos que seria el 4 o el 11 de julio y querían una compensación por esperar. El político dijo que ni hablar y compañeros, por algo más de cinco millones de pesetas no tendremos una leyenda de la música pisando un escenario de Castilla y León.

Objetivamente entiendo la postura del responsable de la junta ya que si te dan una tarifa y la apruebas es un poco indecente que te la pretendan cambiar y si a mi me hacen lo mismo en cualquier asunto cotidiano habría hecho lo mismo. Lo que sucede es que como seguidor me fastidia perder una ocasión tan buena de ver tan cerquita de mi pueblo a uno de mis ídolos, y eso que en esta quinta visita también seré testigo de uno de sus conciertos. Será en San Sebastián el 31 de mayo (cinco después de ver a Wilco en Madrid) y aprovecharé para pasar unos días por allí y perderme por la ciudad con más clase de este país. Y es que en el fondo no hay mal que por bien no venga...

domingo, 15 de marzo de 2009

Cotati, 20 – Diciembre – 1975 (Neil Young & Crazy Horse)

Desde hace varias semanas no hacen más que aparecer noticias de tío Neil, pero hasta hoy no he recibido una que haga que tenga la necesidad imperiosa de sentarme delante del ordenador y gritarla a los cuatro vientos. Cuando se anuncio su presencia en el “Primavera sound” me jodio por que me iba a resultar imposible acercarme a Barcelona y pensaba que era la única ocasión de verle por aquí (había estado en sus tres últimas visitas a España en La Coruña en 1993 y 2001 y en Madrid el año pasado) que iba a tener. Cuando se añadio San Sebastián respiré ya que, aunque complicado era muy posible que a ese concierto si que pudiese asistir, pero ahora, si se confirma lo que me han contado esta mañana es seguro que esta vez también podré ver a Neil en directo.

Me cuenta una fuente muy bien informada que hay un 80% de posibilidades de que en la edición de 2009 de “Músicos por la naturaleza”, que organiza en los alrededores del P.N. de Gredos la Junta de Castilla y León, el cabeza de cartel sea Neil Young (recordar que el año pasado estuvieron Amaral y Dylan). El responsable máximo es aficionado y, aunque sus asesores dudan, él lo tiene claro y solo falta cuadrar las fechas con su representante (primer sábado de julio) ya que las conversaciones están avanzadas... Así que con el subidon lo único que me apetece es escribir sobre él para sofocar la emoción y ansiedad y como es domingo... pues toca disco pirata...

Empezaré diciendo que el sonido del bootleg de hoy no es excesivamente bueno. Es posible que en este aspecto sea el más flojo de todos los que he comentado hasta ahora, ya que está grabado desde el público y en aquella época los aparatos portátiles eran caros y su calidad de grabación dejaba bastante que desear. Entonces, ¿porque lo he elegido? Personalmente creo que como documento es de altísimo interés dentro de su carrera ya que es la primera gira que realiza con los Crazy Horse desde la de febrero de 1970 y la que supone el debut frente al público de Frank “Poncho” San Pedro como sustituto en la guitarra del fallecido Danny Whitten.

Desde el final de su gira con los Santa Monica Flyers en noviembre de 1973, Neil apenas se había puesto solo frente al público. En 1974, además de los 31 conciertos con Crosby, Stills y Nash, dio uno en el “Bottom Line” de Nueva York en el que interpretó 11 temas y participo en otro con The Eagles en California. En 1975, y hasta su reencuentro con los Crazy Horse, solo había participado en un concierto benéfico junto a Bob Dylan y The Band y acompañado a Stephen Stills en 3 bolos por California. En lo discográfico fue más generoso y en ese periodo de tiempo publicó “On the beach” en julio de 1974, y al año siguiente “Tonight’s the night” y “Zuma ”en junio y noviembre respectivamente. Es evidente que estaba saliendo del túnel, pero tenia que confirmarlo donde siempre había dado lo mejor de si, en el cara a cara con el público

Bajo el nombre “Rolling Zuma Revue” (un guiño a la “Rolling Thunder Revue” que había realizando Bob Dylan ese otoño por Nueva Inglaterra), y en cuatro fechas de la segunda quincena de diciembre de 1975, Neil volvía a subirse a un escenario como cabeza de cartel casi dos años después. Para la ocasión eligió algunos clubes y bares pequeños (y alguno no tan pequeño) de California, en los que se presentaba a actuar sin anunciarlo ni hacer publicidad por lo que en alguna ocasión, como en la taberna de Marshall (un pueblecito de la costa), apenas 50 personas fueron testigos del concierto. Con esta mini gira su intención era escapar un poco de los rigores de la fama, rodar un poco con vistas a la visita que tenían prevista para Japón y Europa un par de meses después, ver que tal funcionaban las nuevas canciones y por último comprobar que tal se compenetraba con Ralph Molina, Billy Talbot y el mismo el guitarrista recién incorporado.

El repertorio elegido para esa noche en Cotati es realmente curioso. De las 15 canciones que interpretaron 8 no estaban publicadas (4 inéditas que sólo las ha tocado esa noche y de las que no tengo constancia que exista otra grabación, 2 aparecieron en “American stars 'n’ bars” en 1977 y otras 2 en “Ragged glory” en1990) y 3 pertenecían a “Zuma” (que había sido editado 10 días antes) por lo que los asistentes fueron testigos de algo parecido a lo que paso en la presentación del “Tonight’s the night” pero mucho menos oscuro y más vitalista.

Todo salió muy bien, como prueba el hecho de que desde entonces los “Caballos locos” se han mantenido sin ninguna variación a lo largo de 34 años (aunque desde marzo de 2004 no trabajan juntos) y en los tres años que siguieron su relcion fue muy fructífera y triunfal concluyendo en 1979 con la publicación de la trilogía “Rush never sleeps” (disco en estudio, en directo y película)... Aunque esa es una historia que ya contaré otro día...

Título del bootleg: The inn at the beginning, Cotati, CA, 20 – Diciembre – 1975
Lugar y fecha: “The inn of the beginning”, Cotati (California), 20 – Diciembre – 1975
Listado de canciones:
01 – Country home
02 – Don't cry no tears
03 – Cowgirl in the sand
04 – One thing I'm sure of
05 – New Orleans
06 – Cinnamon girl
07 – Homegrown.
08 – Down by the river
09 – She's hot
10 – Like a hurricane
11 – Looking for a love
12 – Lost and lonely feeling.
13 – Drive back
14 – White line
15 – Southern man

martes, 13 de enero de 2009

Los archivos secretos de Neil Young

Dentro de mi santoral personal siempre he dicho que Dylan es dios pero, como no soy creyente, si en algún momento me tengo que decantar por un artista, me quedo con alguien más terrenal como Neil Young. Dicho así el que no le conozca puede pensar que nos encontramos ante un músico de segunda fila, cuando en realidad estamos hablando posiblemente de una de las carreras más sólidas y prolíficas de toda la historia del rock. Con más de 60 discos grabados apenas a cinco o seis se les puede considerar malos y más de la mitad está en el arco que va del bueno o excelente a la obra maestra (de las que puede haber firmado fácilmente más de una docena), con lo que uno se puede hacer fácilmente a la idea de la clase de artista ante el que nos encontramos

Desde hace bastantes años se viene hablando del proyecto de Young de reunir toda su obra no publicada en una serie de cajas antológicas agrupadas por décadas y en las que pueda incluir todo lo que se quedó fuera de sus discos, como conciertos, colaboraciones, inéditos y todo tipo de material perdido. Y si hemos hablado que su obra oficial es ingente, la que no lo es (y que hasta ahora ha circulado como bootlegs) es aún más impresionante y contiene gran cantidad de joyas que inexplicablemente no han visto la luz. Y si Dylan decidió hace años dar salida a este material oculto a través de las “Bootleg series” con cuenta gotas y sin un criterio demasiado claro, el canadiense ha decidido hacerlo de forma ordenada y ofreciendo el mayor número de contenidos posibles.

Han pasado muchos años desde que escuché la noticia de que en breve aparecerían los archivos secretos de Neil Young, y han sido tantas las veces que el proyecto se ha retrasado que ahora, que ya podemos ver físicamente como va a ser, que digan que de primavera trasladan a verano la salida de la primera de las cajas como que no me importa demasiado. Se sabe que van a ser en torno a 10 discos en formato CD, DVD o Blue-Ray, que incluirán cerca de 140 canciones y los contenidos tendrán una duración superior a las 20 horas. Además este primer volumen solo cubre el periodo que va entre 1963 y 1972 con lo que, al menos, deberían aparecer otras cuatro cajas más para cerrar el círculo y supondría, sin lugar a dudas, la mayor labor de arqueología musical que nunca se ha realizado de un artista.

Me encantaría poder incluir los contenidos de estos archivos, pero de momento tendré que conformarme con suposiciones en función del material pirata que yo tengo (cerca de 175 CD’s) y lo que se sabe que existe por ahí...

  • Así seguro que aparecen los temas que grabó con los Squires (su primera banda en Canadá) y algún concierto de los que dio con ellos.
  • Se sabe que descartó un par de álbumes para publicar otros y, aunque algunas canciones de estos han ido apareciendo a lo largo de los años, aun permanecen bastantes inéditas.
  • Existe una sesión de grabación en los “Quad studios” de Nashville de 1968 con 17 temas (todos inéditos y nunca interpretados en directo) del que apareció el master hace varios años y que creo que no se ha publicado en ningún formato.
  • De la etapa con Buffalo Springfield apareció bastante material raro en la caja de 4CD’s de 2001, pero en esta no hay conciertos y faltan canciones que se sabe que escribió Young en esa época y que nunca se han editado.
  • Además aparecerán imágenes de muchas de sus apariciones en TV durante esos años y espero que también de algún concierto con Crazy Horse.
  • Seguro que se incluye la película “Journey throught the past” que dirigió y compuso la banda sonora.
  • Deberían también publicar algunas maquetas y más material de estudio (jams, ensayos, tomas alternativas, algún tema más en directo de la gira que hicieron en 1970) que recuerden y recuperen a los primigenios Crazy Horse.

Simplemente son suposiciones mías, pero seguro que no me alejo demasiado de lo que incluirá esta caja. El único problema es el precio que se anuncia y que oscilará entre los doscientos y pico de la versión en CD (incluye además un libro y algo de memorabilia en una caja con una presentación impresionante) a los más cuatrocientos de la edición en Blue-Ray que será las más completa y preemitirá a través de la red actualizar los contenidos e incluir más material inédito. Una pasta para tiempos de crisis, y más si además en marzo aparecerán la película (”Deja vu” ) en venta directa en DVD y al menos un disco nuevo llamado “Fork in the road” (y a lo mejor otro descartado en 2001 y llamado “Toast”), y por supuesto los archivos que han sido retrasados ante la permanente promiscuidad creativa de Young que le ha llevado a publicar más de disco y medio al año a lo largo de su vida creativa.

Que nadie dude que es el más grande y para muestra un botón... Seguro que me lleva mucho tiempo asimilar lo que se nos viene con tantísimas horas de música, pero no tengo ninguna duda de que no me va a defraudar y, aunque me acabe gastando un dinero que no tengo (pero que tendré cuando llegue el momento), estoy seguro a priori que será una de las compras que más feliz me hará y me reportará sensaciones y emociones que a estas alturas de la película poquísimos artistas son capaces de transmitirme.

He pasado años esperando este momento, y ahora que parece que por fin ha llegado, me siento como la oveja que ha estado toda la vida oyendo “que viene el lobo, que viene el lobo...” y no acaba de creérselo hasta que lo tiene encima y no hay capacidad para reaccionar. Ya me emocionaré cuando definitivamente lo vea en las tiendas, así que hasta que ese día llegue solo me queda sentarme en el sofá y, en cuanto acabe con estas líneas, ponerme el DVD de “Weld” y disfrutar de nuevo con el más grande que hubo, hay y habrá...


miércoles, 31 de diciembre de 2008

Lo mejor y algo de lo peor del año... para mi

Disco nacional: “Un día en el mundo” de Vetusta Morla – Los madrileños tras nueve años de andadura musical publicaron por fin en febrero de este año su primer disco. Doce canciones sin desperdicio que pueden recordar a los primeros Radiohead, pero eso no es óbice para haber conseguido crear su propio sonido y un álbum casi perfecto.
Gira nacional: “Gira X aniversario” de Quique González – Han sido 19 conciertos en salas pequeñas en las que ha repasado generosamente sus siete discos con fantásticas relecturas de sus temas. Emoción, intensidad y buenas canciones en una coctelera perfecta y sólo cuatro músicos sobre el escenario. Para que otros aprendan...
Cofre nacional: “Disco duro” de Los Piratas – Sus seis discos de estudio más un DVD, completando cada uno de ellos con multitud de temas inédito y alguna maqueta. En total 40 canciones nunca publicadas que ayudan a comprender la historia de uno de los grupos más importantes de nuestro rock. Lo mismo que ha hecho El Ultimo de la Fila pero con inéditos. Ya digo, lo mismo...

Disco internacional: “Easy come, easy go” de Marianne Faithfull – A sus 62 años ha firmado, sin duda, su mejor disco. Su biografía es la del lado oscuro del rock. Nadie como ella ha pasado de lo más alto al autentico infierno, y ha regresado de él para, en su madurez , parir un álbum que se clava en el corazón y el alma durante 78 minutos sin desperdicio.
Gira internacional: “2008 European Chrome Dreams Continental Tour” de Neil Young – Hacía siete años que no pisaba la vieja Europa y su retorno ha sido por todo lo alto. Un total 45 conciertos en dos tandas (21 a principios de año en recintos cerrados y 24 en verano en festivales) cargados de sentimiento y del mejor rock. Sigue siendo el más grande, y esta vez pudimos disfrutarlo nosotros también.
Cofre internacional: “Weller at BBC” de Paul Weller – Son cuatro CD’s que recogen, en los dos primeros todas las sesiones para la BBC desde 1992 a la actualidad, y los otros dos conciertos entre 1990 y 1998 y emitidos por la cadena. Con cerca de 40 temas inéditos es el compendio de toda su carrera en solitario resumida a través de grabaciones en vivo.

Artista “Show me the money”: Manolo García – Poco que decir que no se haya dicho ya. La publicación de un disco mediocre tras años alejado de la música nos ha dejado una reedición carente de cualquier interés. Pero además ha vuelto a editar la discografía de El Ultimo de la Fila sin ningún tema extra y en una caja muy cara para lo nada que aporta. Un aplauso para el Sr. García por su contribución a la piratería.
Gira “Show me the money”: “30 años” de Los Secretos – El grupo en principio se disolvió a finales de 1996 pero, con la muerte de Enrique, Álvaro lo recuperó cuatro años después para rendirle un homenaje y, de paso, hacer una gira. Así han seguido estos 10 años, con discos en directo, una caja recopilatoria, un par de trabajos de estudio y girando como locos tocando lo de siempre. Son buena gente, grandes músicos y tienen buenísimas canciones, pero se han pasado un pelo... Y a pesar de todo los quiero...
Retorno “Show me the money”: Tequila – También podía haber llamado a esta categoría “Mejor quédate en casa” ya que, aunque han dado buenos conciertos manteniendo el tipo y sin arrastrarse, las formas cuentan, y la ausencia de Julián Infante aporta un tufillo económico demasiado fuerte. Si hubiesen salido como “Dos Tequilas” (por ejemplo) habrían sido la reunión del año, pero así lo único que han hecho ha sido retrasar el nuevo disco en solitario de Ariel Rot que es lo que a muchos realmente nos importa.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Santa Cruz, 7 - Febrero - 1984 (Neil Young & Crazy Horse)

¿Cómo es posible recomendar un bootleg de un concierto de Neil Young celebrado en 1984? Hacerse esa pregunta denota dos cosas. La primera es un cierto conocimiento de la obra del canadiense, ya que es probable que su etapa discográfica más negra coincida con los seis álbumes que grabó entre 1980 y 1986 (de “Hawks and doves” a “Landing on Water”), pero a su vez y en segundo lugar, aunque parezca paradójico, significa un desconocimiento del personaje y de su forma de moverse dentro de este mundo.

Es evidente que al final lo que queda para la posteridad es aquello tangible y que se puede tocar o, en el caso de la música, escuchar, por lo que es sencillo y lógico criticar e incluso machacar a Neil Young por esos años, digamos, difusos. Después de “Rust never sleeps”, aclamada por el público y la prensa, inicio un descenso en todos los sentidos que le llevaría a alejarse de todo lo que musicalmente había sido y que concluiría con el enfrentamiento con su discográfica por entregarle discos poco comerciales y alejados de la esencia del autor.

No entraré a valorar los aspectos extramusicales que le llevaron a esta situación, pero el tiempo ha demostrado que, en lo estrictamente musical, el problema fue más de forma que de fondo. Al igual que ahora está sucediendo con la aparición de “The bootleg series” de Dylan en las que se está viendo que el material que se guardaba era a veces mejor que el que publicaba, en el caso de Young las canciones de esta época si las hubiese grabado en otro formato habrían lucido más que como lo hicieron en los discos que publicó.

Y este bootleg es un claro ejemplo de lo que estoy diciendo. Los días 6 y 7 de febrero de 1984, y en doble sesión, Neil Young se presentó en "The Catalyst" de Santa Cruz para dar cuatro conciertos sorpresa en los que (para alegria de todos) se hizo acompañar de los Crazy Horse (y el añadido de Ben Keith con el saxo) para probar las nuevas canciones que tenían entre manos. Su intención era grabarlas en compañía de la banda, pero cuando después de esta presentación se metieron en el “Power Plant” de Nueva York para registrarlas, las cosas no salieron como Neil deseaba y decidió (como tantas otras veces) aparcar el proyecto para preparar una gira con los International Harveversters.

Tres de las canciones interpretadas esa noche aparecieron tres años más tarde en “Landing on water”, seguramente su peor disco, pero como ya he dicho el principal problema fue de producción ya que muchas de las canciones escuchadas con otros arreglos ganan muchísimos enteros y se convierten buenos temas de rock. Otras cuatro permanecen inéditas, pero conociendo al artista podría recuperarlas en cualquier momento para completar un álbum. Los shows empezaban con media docena de temas nuevos, y después se despachaba unos cuantos clásicos y algún inédito más para satisfacción del público que volvían a encontrarse con el sonido que seis años antes le habían colocado en lo más alto. Alguno pensó que al final del túnel volvía a verse la luz, pero Neil aún necesitó unos pocos años y discos más para volver a estar entre nosotros y esta vez para no irse nunca más...

Título del bootleg: Forever Young
Lugar y fecha: "The Catalyst", Santa Cruz (California), 2 – febrero – 1984 (late show)

Listado de canciones:
01 – Rock forever
02 – So tired
03 – Violent side
04 – I got a problem
05 – Stand by me
06 – Your love is good to me
07 – Powderfinger
08 – Barstool blues
09 – Welfare mothers
10 – Touch the night
11 – Tonight's the night
12 – Cortez the killer
13 – Cinnamon girl

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Esta noche es la noche...

Hoy Neil Young ha cumplido 63 añitos, aunque no es esa la razón (al menos la fundamental) por la que esta noche voy a hablar de él. La semana pasada me pasé por "Charly blues" (una tienda de compra-venta de discos muy cerquita de casa) con la niña y un amigo a ver los vinilos que habían entrado y echar una parrafadita con Carlos (el propietario). Yo me pillé un grandes éxitos de Linda Ronstadt y el "Blind man's zoo" de "10000 Maniacs", mi princesita una chapita bastante siniestra de "The Cramps", y mi colega, tras mucho insistirle, un poco a regañadientes y con todos los recelos del mundo, se acabó comprando el "Tonight's the night".

Si tuviese que elegir mi top tres de Neil, seguro que este y el "Ragged glory / Weld" (no es el mismo disco pero lo es) estarían entre los elegidos. Luego para el tercero tendría más dudas, y seguramente, dependiendo del día que tenga, me decantaría por uno u otro entre "Zuma", "Rust never sleeps", "Everybody knows...", "After the goldrush", "Harvest", "Freedom", "Sleeps wih angels", "On the beach".... Creo que por eso le insistí tanto de que debía llevárselo, ya que aunque es su disco más imperfecto, es en el que los sentimientos y las emociones alcanzan sus cotas más altas, transmitiendo, mejor que ningún otro en la historia (tal vez el Berlin de Lou Reed podría hacerle sombra), la angustia vital y la desesperanza.

El 18 de noviembre de 1972 Danny Whitten, guitarrista de Crazy Horse, moría de una sobredosis de heroína. El 4 de junio de 1973 el roadie de CSN&Y, Bruce Berry, seguía el mismo camino y en idénticas circunstancias. A ellos, que vivieron y murieron por el rock and roll, está dedicado el "Toniht's is the night". Todas las tardes de ese verano, a eso de las seis, se reunían en un local de ensayo de Hollywood un jovencísimo Nils Lofgren, Ben Keith con su steel guitar, los dos caballos locos y Mr Young para jugar al billar y montarse una juerga hasta más o menos la media noche. A esa hora empezaban a aprender, ensayar, tocar y grabar las nuevas canciones que les iba presentando Neil. Como las grababan sin casi conocerlas, el sonido que registraban era crudo, emocional e incluso desafinado, una música sin pulir a la búsqueda del sentimiento puro.

El disco que confeccionó (y se sabe ahora tras la aparición hace unos años del acetato original) era distinto del que finalmente se publicó a los dos años en junio de 1975. Comenzaba con "Tonight's the night (part-I)" seguida de "Mellow my mind", "Roll another number", "Tired eyes" y "Speakin' out" todas ellas aparecidas en la versión final. Después iban dos temas que, dado que no publicaron el "Tonight...", aparecieron en "On the beach" (1974), como son "Walk on" cerrando la cara A y "For the turnstiles" abriendo la B. Luego colocó la inédita "Bad fog of loneliness", la editada "New mama", "Winterlong" que aparecería en "Decade" (1977), la también publicada "Borrowed tune" y para cerrar "Traces", interpretada en alguna vez durante la gira de 1974 con CSN&Y y que sigue sin aparecer oficialmente.

Los días 11 y 12 de agosto en el Corral Club de Topanga Canyon (California) y luego el 20, 21 y 22 de septiembre en el Roxy Theater de Los Angeles, fue la puesta de largo de los temas recién compuestos y grabados. Hasta mediados de octubre "Time fades away" no vería la luz, y la gente esperaba una continuación de la exitosa gira de presentación de "Harvest" junto a los Sray Gators, pero se encontró con cortos shows (hacia dos pases diarios) en los que interpretaba 9 temas muy oscuros y desconocidos y cerraba con el "The losing end". En cualquier caso, como se puede comprobar en algun bootleg que circula por ahí, el recibimiento del público fue bueno, tal vez por que los sitios elegidos invitaban a este tipo de experimentos. pero lo peor estaba por llegar.

Entre finales de octubre y principios de noviembre organizó una mini gira en Canadá e Inglaterra. Fueron 10 conciertos en una época en la que no existía internet y las noticias llegaban demasiado tarde, si es que llegaban. Con el cartel de no hay billetes repetía la estructura de los meses anteriores en los clubes de California. Empezaba con el tema que daba título al disco, daba las gracias y agradecía el recibimiento de Miami Beach y cantaba otros siete temas más hasta que anunciaba una iba a tocar una canción conocida por todos, y después de los aplausos repetía el "Tonight's the night" en una versión más cruda y salvaje todavía. Tras un descanso interpretaba unos cuantos grandes éxitos, que era lo que la gente esperaba ver, sin saber aún que de Neil se puede esperar cualquier cosa...

El público lo acepto, pero la prensa fue durísima y destrozaron al artista, al concierto y las canciones. La repercusión debió ser tal que cuando volvió a Estados Unidos para dar una decena de conciertos más intercaló algún tema conocido en lugar de hacerlos todos de tirón. Pero no fue suficiente para que la discográfica echara atrás el proyecto y se negase a publicar ese disco. Si editó por contra al año siguiente "On the beach" para aprovechar el tirón de la gira que iba a iniciar junto a CSN&Y a pesar de no ser mucho más alegre y luminoso que el que habían rechazado unos meses antes.

Y así llegamos al final de esta historia. A finales de ese año tenia preparado el que debía ser su nuevo disco. Se iba a llamar "Homegrown", y reunió a un grupo de amigos para escucharlo y tomar unas cervezas. La gente quedó encantada, pero no se dio cuenta que al acabar enlazó esa grabación con una versión remozada (cambio cinco temas e incluyo uno cantado por Whitten en un concierto de 1970) del LP aparcado meses atrás. El alcohol hizo su efecto, y los invitados se dejaron arrastrar por la euforia y le invitaron a que luchara por que fuese ese el que se publicase. Si el primero que habían oido era bueno, este segundo era mejor.

Finalmente apareció en las tiendas en junio de 1975 envuelto en una carpeta un tanto oscura con fotos de la gira inglesa y sin ninguna promoción ni publicidad. En aquel momento el recibimiento fue bastante frío y un fracaso comercial (ha vendido en Estados Unidos menos de medio millón de copias) pero con los años se ha convertido en una de sus obras maestras y pieza clave para entender los años setenta.

martes, 7 de octubre de 2008

Y Juliá se cruzó en mi camino

Los que hemos hecho de la búsqueda del disco o la canción definitiva nuestra pasión, tendemos a ser categóricos y rotundos al referirnos al momento y al hecho que cambio nuestra vida. Para algunos fue en un concierto épico (el típico es el de los Stones en el Calderón), otros hablan del día que escucharon tal o cual disco, otros de la aparición en televisión de un artista concreto o un videoclip, y los que menos (entre los que yo me incluyo) reunimos tantas caídas del caballo al estilo San Pablo, que lo más fácil es no tomarnos en serio cuando empezamos a decir eso de: "mi vida no volvió a ser la misma desde que...". Pero que le vamos a hacer, es como el amor y las mujeres. Unos se enamoran a la primera y para toda la vida, y otros lo hacen al ritmo de los cambios hormonales y vitales.

Pero en este caso es cierto que mi vida no volvió a ser la misma desde que Ignacio Juliá se cruzó en mi camino. Desde que tengo uso de razón recuerdo un plato en mi casa. Primero fue uno portátil del que los altavoces eran la tapa y en el que veía a mis padres pinchar sus singles y LP's de los 60's y que, a partir de los ocho o nueve años, empecé a poner yo. "Aplauso", "La bola de cristal", "La edad de oro" y el equipo de música nuevo los recuerdo todos dentro de la misma cazuela, aunque seguramente cubran más años de los que pueda imaginar. Ya tenia claro que lo mío era el rock, o el pop, o las dos cosas o ninguna, pero me tiraba horas delante del radio casete intentando grabar esa canción de la que me había enamorado y que creía que era la definitiva...

El bachillerato me trajo el tragarme todo lo que caía en mis manos (desde rock progresivo al sinfónico, desde el punk más salvaje a las melodías de la new wave, desde Nacha Pop o Mamá a Poch...) y sobre todo, a un Sabina recién nacido, que me llevó al que creía mi destino definitivo, Mr Robert Allen Zimmerman. Seguí buscando la canción con mayúsculas en otros puertos, pero creía que solo en el podría encontrarla. En ese punto mi vida había cambiado tantas veces que casi ni recordaba la cantidad de artistas a los que había amado...

Y en esto que con veinte añitos y por azar (mis grandes momentos musicales siempre han estado tocados por la varita mágica de la casualidad), en la sección de novedades de biblioteca pública a la que suelo acudir aparece un libro de letras de Neil Young traducido por Alberto Manzano y prologado por un tal Ignacio Juliá (Editorial Fundamentos; Colección Espiral - Madrid, 1990). Abrí el libro por la primera pagina y simplemente con leer título del prólogo "Neil Young: pólvora en los dedos, azufre en el alma" entendí que era eso del amor a primera vista, y supe que esta vez si que era la definitiva.

Empezaba diciendo que había un disco que no podía dejar de escuchar, y que a cada escucha, le fascinaba un poco más. Lo leí y releí hasta aprendérmelo de memoria, y la forma que tenia de expresar las emociones que le provocaba el disco, me hizo entender que ahí estaba el verdadero secreto de la canción perfecta, en la emoción. Me fui directo a la tienda y me compré el "Ragged glory" y ni que decir tiene que quedé enganchadísimo a ese amor recién descubierto...

Después de esto empecé a investigarle y es evidente que equivoqué mis disparos. Si "Trans" y "Landing on water" estaban tan baratos era por algo, y todo mi enamoramiento habría terminado en otra reconversión si no llega a ser por otra aparición en escena del protagonista de hoy. Habían pasado un par de años de encuentros y desencuentros con el tío Neil y no sabia con que carta quedarme. Si un amigo me grababa una cinta que me fascinaba, al poco conseguía algo que me dejaba frío (cuando no me horrorizaba) y estas me encontraba cuando apareció un libro (el libro) que cambiaría definitivamente mi vida: "Neil Young en el ojo del huracán" (Ediciones Guía de música; Colección La Encrucijada - Madrid 1993)

A pesar del aparente desorden con el que estaba estructurado, consiguió ordenar y darle sentido a todo lo que había estado escuchando los últimos años. Logró poner luz entre todas las sombras y me mostró el camino para disfrutar de todas sus etapas en función de mi estado anímico de cada momento. Ignacio tiene un estilo de contar las cosas que me encanta y engancha por igual. Consigue hacerte partícipe de lo que está contando y te contagia ese algo que te hace desear lanzarte a investigar a un artista. Desde ese momento no he dejado de seguir a ninguno de los dos. A uno por las emociones que sigue despertando en mi cada vez que escucho su voz y su guitarra, al otro por que desde el "Ruta 66" o sus libros (como el que ilustra esta página y que recomiendo fervientemente) me hace mantener la esperanza en que la canción perfecta está esperándome aún en algún sitio

martes, 23 de septiembre de 2008

El dèjá vu de Neil Young


El término déjà vu describe la experiencia de sentir que se ha sido testigo previamente de una situación que se vive por primera vez.

A continuación reproduciré dos extractos de entrevistas realizadas a Neil Young en las que hace referencia a los soportes musicales. Entre ambas hay 26 años de diferencia. La primera de ellas pertenece a una entrevista radiofónica a nivel nacional en 1992 en el programa estadounidense Rockline, y la he extraído del libro de Ignacio Juliá "Neil Young en el ojo del huracán" (Ediciones Guía de música; Colección La Encrucijada - Madrid 1993)

"A principio de los años 80 se impuso la grabación digital, y cuando esto ocurrió la gente comenzó a recibir mucho menos sonido del que originalmente oía. El universo de sonidos disponibles al oído y el cerebro, para ser sentidos y analizados, se redujo drásticamente hasta desaparecer. ¡Ya no están entre nosotros! Desde principios de los 80, los discos ya no contienen esa clase de cualidades, y esas son precisamente las que el organismo humano disfruta de la música, las que le hacen reaccionar y sentir emociones, incluso si se quiere a nivel terapéutico. Si pensamos que algo cambio en 1981, seguramente fue durante una de las tres fases con que se impuso la mesa de mezclas digital, y de hecho al sonido digital le basta con una sola fase para dañarlo todo. Ahora todas las grabaciones son digitales, porque son publicadas en formato CD, así que estamos en la Era Oscura del Sonido Grabado. Los CDs no te ofrecen música, sino una representación de esta. Es algo totalmente superficial, no el sonido completo. Les falta profundidad del sonido analógico. Hay muchísimo más en una cinta analógica aunque tenga ruido de fondo... ¡El ruido de fondo es donde está la magia, donde esta el aire que respira el sonido! Lo han sofocado por completo. Donde antes había un universo de sonido, toda una zona de ecos y ruidos, millones de partículas sonoras, ya no hay nada. Lo han reducido al mínimo, lo han homologado todo según el sonido predominante. Todos los sonidos han sido encerados en ese cuadrado, ese dígito. Compara un disco analógico y un CD, pero no lo hagas cambiando de uno a otro, porque es un efecto acumulativo. Escucha un disco de principio a fin , y luego el mismo CD entero. Tu organismo notara la diferencia. Con el sonido analógico tu cerebro y tu corazón perciben todas esas cosas que suceden a la vez; con el digital no hay reto alguno, es todo plano, superficial, reducido a la mínima expresión. No es real"

La segunda pertenece a la edición de hoy de El País y la firma Diego A.Manrique

"El CD fue un desastre pero todo empeoró con el MP3. Es una tragedia que la gente escuche música en los ordenadores o en esos aparatitos. No dan sonido real, son como esos juguetes de plástico que venden en los supermercados. Hemos dejado que las empresas informáticas definan lo que es buen sonido y han demostrado que no tienen ni idea de alta fidelidad. Hacen máquinas muy bonitas pero suenan a mierda. ¿Sabes una cosa? Estuve en casa de Steve Jobs, el jefe de Apple. Y en su salón tenia elepés y un giradiscos"

En nada se parecen uno y otro texto, pero esta mañana al leer la entrevista he sentido que esa desesperación por el maltrato de las nuevas tecnologías a la música ya la había vivido hace tiempo en boca del mismo personaje. También es muy probable que la vuelva a tener cuando en unos días vea la película sobre la gira de C,S,N&Y en contra de las guerras de Bush Jr y recuerde el maravilloso Weld que documenta la de hace 17 años contra la guerra de Bush padre. Y aceptaré con resignación las críticas de algún amigo que me diga que esto no es un dèjá vu sino un tío pesado repitiendo una y otra vez las mismas chorradas...