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jueves, 8 de octubre de 2009

Un poquito nada más (Burning)

Carmen quedó embarazada sin saber lo que era el amor.
Merche era divorciada pero su amante se fue a la legión.
Enma era una estrella pero el Risi la eclipsó.
Toño salía con Puri pero Esther le confundió.

Amor no fumes en la cama, no quemes mi vida privada
Pero un poquito nada más es lo que necesito de ti

Paula era una brujita que al Tono le hechizó.
Quique perdía los kilos todos sabíamos porqué razón.
Jonnhy tuvo una novia pero un día le abandonó.
Y Chusa tuvo gemelos pero ninguno sobrevivió.

Amor no fumes en la cama, no quemes mi vida privada.
Pero un poquito nada más es lo que necesito de ti.

Todos vinieron un día a una fiesta en nuestra casa de Torrejón.
Creo que era un divorcio, ¡guau!... la que se armó.
Todos traían un poquito, ellos decían que era lo mejor.
Cuando llegaron las chicas del Pinki fue cuando aquello se calentó.
Sobre las cinco abrieron la puerta y fue la poli la que entró.
Y como nadie los había invitado aquí la fiesta se terminó.

Amor no fumes en la cama, no quemes mi vida privada
Pero un poquito nada más es lo que necesito de ti

(Extraída del álbum “El fin de la década” / Belter – 1979)

sábado, 8 de noviembre de 2008

La invasión de la cochambre


El 5 de julio de 1975, unos meses antes de la muerte del dictador, en la plaza de toros de Burgos se celebró el que seguramente fue el primer festival rock que se hacia en España. Si todo esto llegó, al final, a buen puerto, se debe, en gran medida a la iniciativa del manager andaluz José Luis Fernández de Córdoba, pero también al ayuntamiento de la ciudad que aceptó la posibilidad de que llenasen sus calles de lo que en aquella época eran conocidos como melenudos. A pesar de los posibles recelos sobre una invasión de vándalos , sólo fueron cuatro mil las personas que, al precio de 200 pesetas por cabeza, ocuparon las gradas y el albero del coso burgalés.

Entre las doce de la mañana de ese sábado y las tres de la madrugada del domingo se subió al escenario lo más granado del rock español. Destacan, sobre todos, Triana (el grupo de Jesús de la Rosa que se enfrentaba allí a uno de sus primeros conciertos multitudinarios), pero también formaron parte del festival Hilario Camacho, Iceberg, Storm, Burning, Gualberto, Bloque, Alcatraz, Eduardo Bort, la Orquesta Mirasol, Granada, John Campbell, Tartessos, Tilburi, The Falcons, Eva Rock y la Compañía Eléctrica Darma.

Para la organización fue un fracaso empresarial, y fieles a la tradición nacional, el proyecto se abandonó y las “Segundas 15 horas de Música Pop Ciudad de Burgos” no se celebraron. Para los medios locales fue un desastre cultural, económico y organizativo, y si el mismo día del evento "la Voz de Castilla" titulaba "La invasión de la cochambre: A Burgos le ha cambiado la cara, ahora tiene legañas", al día siguiente se despacharon a gusto. A nivel nacional se resalto la baja afluencia, y así Diego Manrique en su crónica destacaba que “el rock español aún no tiene poder de convocatoria”. Y por último entre los asistentes la gran mayoría salió bastante satisfecha.

El camarero de un bar que frecuentaba a finales de los ochenta había asistido al concierto, y siempre se refería a el como el Woodstock español. Algunas noches, si se alargaba la jornada, le gustaba recordar como llegaron autobuses de Sevilla con amigos y la familia de alguno de los participantes, que se les acusó de subversivos por las pintas y la música que les gustaba, cuando lo único que hicieron fue cantar y bailar, y sobre todo el frío tremendo que pasaron una vez que el sol se retiró y empezó a avanzar la madrugada. Y siempre acababa con las mismas palabras que hoy me han venido a la cabeza y que han dado origen a estas líneas: “en Burgos tío, que todo eso pasó en Burgos, desde donde Franco ganó la guerra. Eso fue lo que lo empezó a matar...”

Este es, simplemente, un acontecimiento más dentro de la historia de la música de nuestro país y quedó recogido por dos fotógrafos burgaleses (Eliseo Villafranca y Federico Vélez) y otros dos venidos de fuera (José Madrid Santurtún y Josep Rigol). Mañana concluye en Salamanca una exposición con estas fotos, pero es fácil que siga viajando, al menos, por otros rincones de Castilla y León. Perteneciente a la nueva edición de “Explorafoto”, esta exposición y las otras 19 que se celebraran hasta diciembre en 11 salas distintas de la capital charra, tienen el titulo común de “Rock my religion”. Son un paseo por esa historia que, aunque breve, está llena de anécdotas, momentos y caras que merecen ser recordados y vivir para siempre en la memoria, al menos, de los que amamos la música.

sábado, 4 de octubre de 2008

Los más chulos del barrio

Si Burning en lugar de nacer en el madrileño barrio de La Elipa, lo hubiesen hecho en una zona obrera de Manchester o Londres hoy formarían parte del olimpo del rock y en cualquier enciclopedia su nombre aparecería en letras mayúsculas. Sus más de tres décadas de historia les convierten en el grupo español mas longevo, ya que, con sus periodos de crisis, el abandono y la muerte de sus dos primeros cantantes, y la falta de apoyo por parte de las discográficas, los medios de distribución y comunicación (para los que directamente no existen), no han dejado de subirse a un escenario o de grabar cada vez la ocasión se ha puesto a tiro y así cumplir el lema que se tatuaron en el alma hace casi 35 años: "Mi vida es el rock; mi hogar la carretera"

De mis grupos favoritos ellos son, sin duda, los menos talentosos, los que tienen menos canciones que me ponen los pelos de punta, los que menos escucho... Pero también son a los que más quiero, los que me evocan emociones y sensaciones mas profundas, el germen de gran parte de lo que musicalmente soy ahora... Sin ellos no se donde me encontraría ahora, pero lo que es seguro es que no estaría sentado delante del ordenador hablando de música. Son como esa novia que no entiendes por que la quieres y te gusta cuando es tirando a fea y además te trata fatal, pero a pesar de eso no puedes evitarlo. De ellos no tengo un disco favorito por que seguramente ninguno de los que han grabado se pueda considerar una obra maestra, pero cada uno de ellos esconde alguna joya que compensa con creces la irregularidad de su trabajo.

Sabina en esa declaración de principios que es "La de el pirata cojo" canta en un momento eso de "el más chulo del barrio, tiro por que me toca...", y me resulta difícil imaginarle escribiendo esas líneas y no visualizando a Pepe y Johnny. Ellos, que se curtieron durante años tocando en pequeños bares, que con su desparpajo y cierta dosis de morro supieron aprovechar el empujón de la nueva ola (adorando a los Stones y sin tener ni idea de quien eran Costello o Graham Parker) para hacerse un hueco en un medio hostil, que como mínimo han logrado grabar dos o tres canciones en el subconsciente de un país (de esas que la gente las conoce sin necesidad de haber oído nunca el nombre del autor), se merecen un último reconocimiento público en forma de éxito de ventas.

Hace unos meses ha salido al mercado "Desnudo en el Joy" y tiene todos los ingredientes para poder lograrlo (aunque evidentemente no lo hará). Es un doble CD + DVD que recoge una actuación en la famosa sala madrileña y en esa grabación se encuentra la esencia de lo que siempre han sido, actitud, aptitud y mucho r'n'r. Nunca pretendieron ser más de lo que son, y lo que han logrado es hacer de la autenticidad y la dignidad sus señas de identidad. Y eso, en estos tiempos que corren en el negocio musical, podéis creerme que no es ni muchísimo menos poca cosa... Yo diría que lo es todo