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jueves, 14 de julio de 2011

El año que Dire Straits fueron Their Sultanic Majesties


Existió un tiempo en el que en esto de la música las cosas eran diferentes. Los grupos pasaban la mayor parte del día en un local de ensayo, hacían discos cuando tenían canciones, actuaban si salía un concierto y vivían 24 horas al día y 365 días al año por y para su profesión. Por poner unos ejemplos, los Beatles publicaron 12 discos de estudio entre 1962 y 1970, Bob Dylan 7 entre 1962 y 1966, los Stones 10 entre 1964 y 1969, Frank Zappa 14 entre 1966 y 1972… Además todos ellos tienen que añadir a esto un puñado de singles y EP’s con temas inéditos, cientos de conciertos y sobre todo mucho material que se desechó en su momento (a pesar de su calidad) y que con los años ha ido viendo la luz. Evidentemente no son los únicos con discografías tan amplias. Se puede decir que eso era lo habitual. El modelo de negocio en los sesenta y gran parte de los setenta para los artistas que vendían mucho se basaba en el “cuanto más mejor”, por lo que en los contratos normalmente se firmaba que al menos se tenía que publicar un disco por año.

Las nuevas ideas que se instauraron a partir del cambio de década y a lo largo de los ochenta se basaban en que era preferible exprimir la inversión hecha en un álbum sacando el mayor número de singles posibles, haciendo giras planetarias que durasen un par de años y mantuvieran viva la llama del disco y por fin una larga temporada de descanso para generar la necesidad de nuevo material entre los fans. Y así tres o cuatro años después la maquinaria se ponía de nuevo en marcha filtrando primero que el grupo en cuestión empezaba a componer otra vez, más adelante algún detalle de la grabación y unas semanas antes del lanzamiento del álbum se publicaba un single de presentación para que el día del estreno los seguidores más acérrimos estuviesen en la puerta de las tiendas para saciar tanto tiempo de espera…

En muchos aspectos nuestros protagonistas de hoy fueron los salvadores del rock al impulsar (en un momento en el que la juventud británica se encontraba abducida por otro tipo de sonidos) un renacimiento de las guitarras limpias, arreglos cuidados, desarrollos instrumentales y melodía, aunque para su desgracia (o más bien para la nuestra) al final acabaron convirtiéndose en uno de los abanderados de esos cambios que la industria estaba empezando a sufrir y que ha llegado hasta nuestros días.

En plena eclosión punk, en lo más intenso del verano de 1977 y en un Londres tomado por los pelos colores y de punta, nos encontramos a cuatro jóvenes con problemas económicos que acaban de reunir las 160 libras que cuesta grabar una maqueta de cuatro canciones. Se trata de los hermanos Mark y David Knopfler, su compañero de piso John Illsley y un batería amigo de estos llamado Pick Whiters y que es el único que se dedica a ello de forma profesional contratado por un estudio como músico de sesión. Todos en mayor o menor medida habían estado tocando en otros grupos por los pubs del entorno de la capital y, aunque a ninguno logró despuntar, al menos les sirvió para curtirse como músicos y conocer los sinsabores de la profesión. Esa grabación cayó en manos de Charlie Gillet que, sin dudarlo un momento, empezó a pincharla en su programa de Radio London en el que se dedicaba a la actualidad y a las nuevas bandas que iban surgiendo. El tema estrella de esa demo era Sultans of swing y no pasó inadvertida para los cazatalentos de las discográficas ya que menos de cinco meses después los cuatro colegas salían del estudio con su flamante primer disco bajo el brazo.

Titulado con el nombre del grupo, salió a la venta a mediados de 1978 y, sin ser un éxito de ventas en el Reino Unido, si fue aclamado por la crítica lo que animó a la compañía a editarlo poco a poco en el resto del continente, Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda. Durante todo el año no habían parado de actuar a lo largo y ancho del país (incluyendo una gira de 16 conciertos como teloneros de Talking Heads) llegando incluso a llenar cuatro noches consecutivas el mítico Marquee londinense. El periodo estival lo pasan recorriendo Europa y en otoño vuelven a su país para unos bolos antes de volar a las Bahamas donde en noviembre grabarán su segundo disco. Justo en ese momento su álbum de debut estaba empezando a colocarse en los primeros puestos de las listas de ventas en varios países, por lo que el lanzamiento de este nuevo trabajo (previsto para principios del año siguiente) se retrasó unos meses para poder exprimirlo un poco más.

Su primer año completo como grupo había sido un no parar. En pocos meses pasaron de no ser nadie a convertirse la banda más prometedora del Reino Unido lo que hizo (como se puede ver en los piratas de esa época que circulan por ahí) que las exigencias en sus conciertos cambiasen. Al principio sus actuaciones apenas duraban poco más de 45 minutos por lo que con los nueve temas del disco, Eastbound train que apareció como cara-B de single y a veces una versión del Nadine de Chuck Berry tenían suficiente. La cosa cambió cuando empezaron a tocar en recintos más grandes y como cabeza de cartel con lo que el repertorio lo ampliaron con los temas que iban componiendo. Muchos de los temas de su segundo LP fueron estrenados antes de ser grabados mientras que otros no pasaron la prueba del público y fueron descartados (alguno como Twisting by the pool y What’s the matter with you baby? aparecerían posteriormente en un EP y un disco en directo grabado para la BBC, pero otros como Move it away, Real girl, Bernadette o In my car permanecen inéditos).

El año 1979 lo inauguran, como no, actuando por Alemania y Holanda, y en marzo inician una maratoniana gira por Estados Unidos en la que en poco más de un mes darán 51 conciertos. Uno de los asistentes al show de Los Angeles es Bob Dylan que, encantado con el disco y por como sonaban en directo, decide invitar a la grabación de su nuevo trabajo a Mark y Pick. Las sesiones de Slow train coming tienen lugar a principios de mayo y el peculiar sonido de la guitarra de Knopfler impregna todos sus surcos. Aunque no he encontrado declaraciones al respecto, Dylan debió quedar satisfecho con el resultado ya que varios años después volvió a recurrir al guitarrista para que encargara de la producción de Infidels. Finalmente, el 21 de ese mismo mes, aparece Comunique, que seria el espaldarazo definitivo a su carrera y en mi opinión el más interesante que publicaron.

Con dos discos en el mercado la fama del grupo no deja de crecer. Vuelven a girar por América en septiembre, en otoño por Europa y concluyen el año con varias fechas en Londres. Fueron numero uno en varios países y los cientos de conciertos por todo el mundo en apenas dos años y el arduo trabajo de promoción por televisiones y radios estaban empezando a dar sus frutos. Decidieron parar unos meses, pero después de esa pausa nada volvió a ser lo mismo. En el horizonte estaba el éxito, las ventas multitudinarias, giras mastodónticas y el reconocimiento masivo, pero también todos los vicios del negocio que, aunque no les impidieron grabar algunos buenos discos, consiguió que su propia grandeza enterrase lo que representaban los sultanes del swing. Eran otros tiempos, tiempos en los que en esto de la música la cosas eran diferentes, tiempos en los que lograron ser Their sultanic majesties.

Texto publicado en la revista Culturamas

domingo, 5 de julio de 2009

Milán, 29 - Junio - 1981 (Dire Straits)

La ultima vez que hablé de Dire Straits lo hice para comentar sus dos primeros años de vida. Personalmente creo que esa parte de su carrera es la realmente interesante, y que a partir de ese momento, aunque siguieron grabando grandes canciones, se transformaron más en una máquina de hacer dinero que de transmitir emociones. El concierto que comento hoy lo dieron al final de la gira de presentación de “Making movies” que fue la que supuso la transición entre el sonido orgánico de sus orígenes y el que luego les llevó a ser adorados por medio mundo (incluido el crío que yo era a principios de los 80).

Los primeros meses de 1980 la banda los dedicó a descansar de las casi 300 actuaciones que había tenido en apenas dos años. Todos menos Mark Knopfler que en su cabeza tenia ya el giro que quería darle a las canciones que estaba escribiendo. Viajo a Nueva York para contratar al productor Jimmy Lovine para que le ayudase a materializar la idea que tenia de hacer un disco más rockero, pero además cuando volvió a casa se traía también a Roy Bittan (teclista de la E Street Band) que seria determinante para lograrlo. A finales de mayo se reunieron para ensayar los nuevos temas y preparar las maquetas, y el 27 de junio entraban en el estudio para grabar hasta el 14 de agosto el que seria su tercer disco en apenas tres años.

El cambio de estilo supuso la primera crisis dentro de Dire Straits y acabó llevando a David Knopfler a anunciar su salida de la banda cuando la grabación estaba a punto de concluir. La explicación oficial fue que no le gustaba la dirección que estaban tomando las cosas y que la frescura de su música se estaba resintiendo a causa de la vorágine de conciertos en la que se habían metido. Las malas lenguas cuentan que Mark descubrió que su hermano se había colado en el estudio por la noche para regrabar algunas de sus guitarras y que le sentó tan mal que directamente le expulsó del grupo y le elimino de los créditos. Sea cual sea la razón final, lo cierto es que David tenia razón en su análisis de la situación y quedaría bastante claro en la gira que iniciarían en octubre de 1980 coincidiendo con la publicación del álbum.

Pero antes de hacerlo tuvieron que resolver un par de problemillas relacionados con la formación que realizaría la gira. Para sustituir a su hermano, Mark eligió al guitarrista americano Hal Lindes, mientras que los teclados, claves para trasladar a los escenarios el nuevo sonido, acabaron en las manos de Alan Clark. No se puede negar la calidad como músicos de ambos, pero creo que la conexión que existía antes entre ellos y que permitía cierta improvisación se perdió desde ese momento para convertirse en un grupo con un sonido impecable pero sin alma. A partir de aquí sus conciertos, aunque perfectos, empezaron a ser calcos unos de otros como, si en lugar de interpretar rock, a lo que los músicos se dedicaran sobre el escenario fuese leer una partitura.

Los shows comenzaban con la música que escribió Ennio Morricone para la película “El bueno, el feo y el malo” que enlazaban con los primeros acordes de “Once upon a time in the west” remozada con nuevos arreglos instrumentales para que Mark comenzara a lucirse ante la audiencia. Otros temas que vieron su duración sustancialmente ampliada fueron “Lions”, “Romeo and Juliet”, “Túnel of love” y sobre todo “Sultans of swing” que a partir de esta gira en su versión en directo añadiría un riff final que se haría mundialmente conocido tras su aparición en “Alchemy”.

Pero las gran curiosidad de esta grabación (que no difiere casi nada del resto de las de este periodo que he podido escuchar en las que repite incluso el orden de las canciones) se encuentra en la forma de terminar “News” (que al año siguiente se convertiría el cierre de “Private investigations”) y en la aparición de un tema inédito llamado “Telegraph road” y que seria estrella de su siguiente disco. De hecho se dice que la intención de Knopfler antes de iniciar la parte europea del tour era haber dejado grabado el nuevo álbum para que apareciese coincidiendo con esta, pero que las presiones de la discográfica (hacía menos de 6 meses que “Making movies” estaba en la calle) hicieron que abandonara la idea.

Los meses de octubre y noviembre viajaron por Estados Unidos y Canadá volviendo en diciembre al Reino Unido para cerrar una primera parte triunfal de la gira en la que lograron agotar todas las entradas. Tras un pequeño descanso volvieron a la carretera para actuar por primera vez Australia en marzo y abril de 1981 y luego continuar hasta los primeros días de julio por la vieja Europa hasta verano pisando países que hasta ese momento no habían visitado. Pero el gran cierre fue en Italia donde en 5 conciertos reunió a más de 250000 espectadores de los cuales 85000 fueron testigos del show en el “Comunale” de Turín aunque, como el sonido no es demasiado bueno he preferido quedarme con el que dieron en Milán unos días antes.

Al principio de la grabación se escucha como el presentador pregunta a un enfervorecido publico si está preparado para escuchar a la mejor orquesta de rock and roll del mundo y, aunque durante años yo mismo lo creí esa afirmación, el tiempo ha demostrado que, si bien es posible que fuesen la máquina más perfecta para ejecutar música en directo, el espíritu del rock lo acababan de dejar aparcado en la cuneta...

Título del bootleg: The best rock‘n’roll orchestra
Lugar y fecha: “Vigorelli”, Milán, 29 – Junio – 1981
Listado de canciones:
CD – 1
01 - Intro
02 - Once upon a time in the west
03 - Expresso love
04 - Down to the waterline
05 - Lions
06 - Skateaway
07 - Romeo and Juliet
08 - News
CD – 2
01 - Sultans of swing
02 - Portobello belle
03 - Angel of mercy
04 - Carousel waltz
05 - Tunnel of love
06 - Where do you think you're going?
07 - Solid rock
08 - Telegraph road