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miércoles, 27 de mayo de 2009

Wilco ya reina en el cielo de Madrid...

El 22 de mayo de 1974, el productor y crítico musical John Landau escribía en el The Real Paper tras ver un concierto de un joven artista algo así como: “He visto el futuro del rock’n’roll. Su nombre es Bruce Springsteen. En una noche en la que necesitaba sentirme joven, él me ha hecho sentir como si escuchara música por primera vez”. El tipo en cuestión no se puede decir que fuese un lumbrera ya que años antes había machacado en la “Rolling Stone” el “Sticky fingers” de los Stones y después de esta cita hizo lo propio con el “Blonde on blonde” de Dylan, por lo que cuando menos habría que decir que tiene un criterio muy particular. Y a eso voy. Al margen de la opinión y de que se comparta o no, Landau consiguió dar con una frase lapidaria, que ya ha alcanzado la categoría de mítica, y que a todos los que escribimos sobre música nos hubiese gustado ser su autor.

Hoy me gustaría ser capaz de poder empezar a hablar del concierto que anoche dio Wilco en el “Teatro Calderón” de Madrid con una frase rompedora del tipo de la de Landau, pero nunca he sido demasiado bueno en esto de hacer crónicas de conciertos y hoy, que todavía no he sido capaz de reponerme, me temo que lo seré menos que nunca. He visto un par de veces su reciente DVD y, aunque es muy bueno, ni de lejos es capaz de reflejar lo que supone un espectáculo de los chicos de Jeff Tweedy, y mi mono por volver a verles de nuevo en lugar de mitigarse se hace más grande. Es cierto que no es una situación desconocida para mi, ya que las anteriores veces que les vi tuve sensaciones similares, pero esta vez es distinta, más intensa tal vez...

Todo lo que me viene a la cabeza son ideas inconexas y muchas emociones así que, para leer algo más coherente y profesional, lee la crónica aparecida en “El País” que seguro que es más imparcial ya que, lo que continuación vienen son las reflexiones de un fan confeso y rendido a los pies del grupo más grande de la última década. Y es que hoy por hoy que nadie dude que Wilco se han convertido en el referente más importante del rock de este siglo, y si lo de ayer lo repiten cada noche no soy capaz de imaginar donde van a ser capaces de llegar.

Es cierto que el entorno (un teatro que no llega a mil localidades) ayudó y que la percepción de que están tocando sólo para ti genera una subida extra de adrenalina, pero en cualquier caso, esa capacidad para mantener durante casi dos horas y media la emoción a flor de piel pasando en segundos de los guitarrazos y distorsión a la melodía más dulce que se pueda imaginar (dios, casi me muero con la versión que se sacaron de “Via Chicago”) solo ellos son capaces de conseguirlo. Creo que sobra la puntualización, pero Wilco no es un grupo ni para todos los públicos ni fácil para quien no tenga una cierta formación auditiva así que seguidores de OT o de grupos prefabricados (esos que difícilmente son capaces de captar la emoción más allá de un guiño del triunfito de turno) absteneros, estamos hablando de palabras mayores...

Por empezar por algo, diré que el repertorio seleccionado rozó la perfección, y a pesar de eso, si hubiesen elegido otras 25 canciones distintas con toda seguridad estaría hablando en los mismos términos. Además cada concierto es un misterio en si mismo, y como tienen preparadas prácticamente todas las canciones que han grabado (el año pasado dieron 4 conciertos seguidos en los que repasaron toda su discografía) nunca sabes por donde pueden salir (en el DVD de “Ashes of american flags” se ve comoen la prueba de sonido cogen un papel con los títulos de todas sus canciones y van marcando las elegidas). Anoche el gran peso del show lo llevaron los temas de “A ghost is born” que, sumados a los de “Yankee hotel foxtrot”, supusieron más de la mitad de los que sonaron, aunque al final a excepción de su primer trabajo (“AM” – 1995) todos se vieron representados con al menos un par de canciones (incluido el que aparecerá a finales de junio del que interpretaron tres).

La gran sorpresa fue la aparición, al inicio del segundo bis, de “A magazine called Sunset”, un tema que descartaron del “Yankee” y que posteriormente incluyeron en una edición especial para Australia. Desde entonces solo la habían interpretado 29 veces en directo y fue realmente maravilloso el momento en el que sonaron los primeros compases y fui consciente del regalo que nos estaban obsequiando Tweedy y los suyos. Otros momentos estelares (por destacar alguno) fueron la ya mencionada “Via Chicago” (en la que se reúnen todas las señas de identidad del grupo), “Misunderstood” abriendo el primer bis, “Impossible Germany”, “Hoodoo voodoo” o el apoteósico final con “I'm a wheel”, aunque, la verdad, en justicia debería nombrar todas por que juntas formaron una unidad que rozó la perfección a lo largo de las dos horas y veinte que duró el show.

Y que decir de la banda... Hace tiempo (concretamente desde el 21 de marzo de 2005) que pienso que Glenn Kotche es el mejor batería del mundo y una vez más volvió a demostrarlo. El es el hecho diferencial, la base sobre la que se sustenta el sonido de la banda no sólo porque está permanentemente inventando algo, si no por ser capaz de llevar al resto de la banda a su terreno y guiarlos de una forma magistral hacia el objetivo final. Sólo por verlo en acción merece la pena pagar el precio de la entrada. Destaca también la labor de Nels Cline y sus estratosféricos punteos que, cuando se sienta a la steel guitar, se transforman en música celestial. Sus duelos con Pat Sansone hay veces que rozan lo increíble dejando al propio Tweedy (que no es mal guitarrista) en mero comparsa en bastantes fases del concierto. Tanto Stirratt como Jorgensen están a la altura de sus compañeros aunque claro, no destacan tanto como los otros (el bajo y el teclado tampoco dan para muchos alardes) y a veces son injustamente desplazados a un segundo plano que en absoluto merecen.

Creo que resulta difícil brillar más, ejecutar un repertorio con mayor precisión y tocar la fibra de la audiencia con mayor acierto, pero es que además lo hacen con tanta clase que acojona. Sublimes e impecables no puedo imaginar que a nadie le puedan dejar indiferente... El domingo veré a Neil Young y ahora me aterra pensar que me decepcione y no aguante la comparación con ellos. Siento que he sido testigo de algo realmente grande y, como le pasó a Landau hace 35 años, que ha pasado ante mis ojos el pasado, el presente y el futuro del rock... Su nombre Wilco.


miércoles, 15 de abril de 2009

Wilco sobre las cenizas de la bandera americana

Llego a casa cansado de trabajar y me pondo a ver el DVD de Wilco que saldrá oficialmente a la venta el próximo martes 21. Ante mis ojos vuelven a aparecer las grandes llanuras de la América profunda, músicos conversando con las cámara como testigo en el backstage, tomas del día a día de una gira... y entiendo que un observador objetivo pueda pensar que es más de lo mismo en este tipo de grabaciones. Luego la belleza de las imágenes captadas por Brendan Canty y Chritoph Green hacen que te olvides de todo y puedas sumergirte en la magia que desprende la banda en directo, aunque al final te queda el regusto amargo de que podía haber sido todavía mejor si hubiesen editado el concierto seguido y dejado todas esas imágenes para el making off.

Rodada en cinco localizaciones distintas (“Auditorio Ryman” en Nashville, el “Club 9:30” de Washington, el “Club Tipitina” de Nueva Orleáns, el “Cain Ballroom” de Tulsa y el “The Mobile Civic Center” de Mobile) y como si de una road movie se tratase, el concierto-película-documental intercala tomas de lo que sucede fuera de la actuación con las de la banda sobre las tablas, logrando captar a la perfección la fuerza e intensidad de sus directos. La base del repertorio son las canciones de los tres últimos discos y, aunque el estilo de su último disco (“Sky blue sky”) se impone generando un ambiente plácido, no está exento de descargas guitarreras e impresionantes solos a cargo de Nels Cline y sobre todo del espectáculo que supone ver a Glenn Kotche sobre la batería de la que creo que ahora mismo es, dentro del rock, su mejor interprete (es impactante la secuencia en la que se le ve metiendo las muñecas hinchadas en hielo después de un concierto).

Redondeaban la banda en esa gira de principios de 2008 John Stirratt (bajo), Patrick Sansone (guitarras y teclados) y Mikael Jorgensen (piano) que son capaces de conseguir un sonido único y hoy por hoy difícil de igualar. Como curiosidad hay que decir que el DVD, en Estados Unidos, se pondrá a la venta en exclusiva en las tiendas de música pequeñas unos días antes como muestra de apoyo hacia ellas frente a las grandes superficies. Y es que incluso en estos detalles los chicos de Tweedy demuestran tener clase...


NOTA: La foto de Wilco con Barack Obama pertenece a la época en que este era senador por Chicago

domingo, 30 de noviembre de 2008

Chicago, 4 - Julio - 2001 (Wilco)

Ya he comentado alguna vez que mi artista favorito es Neil Young, y hoy por hoy, si tuviese que quedarme con un grupo, puedo decir sin dudarlo un segundo que Wilco serian los elegidos. Por desgracia no son muy conocidos por aquí y casi cualquiera al que le hable del milagro musical que supondría verlos juntos sobre un escenario me miraría con asombro y como mucho diría ¿Neil que..? Pues bueno, eso que para algunos es simplemente un sueño, para otros desde hoy por la noche en Nueva Escocia será una realidad, ya que la banda de Chicago teloneará durante un par de semanas por Canadá y el norte de Estados Unidos al viejo maestro.

Espero poder hablar más adelante del evento que se está desarrollando , pero de momento, y debido a que apenas he escrito un par de líneas referidas a ellos creo que el bootleg de la semana va a ser uno de Wilco. El elegido es el concierto que celebraron en el “Grant Park” de su ciudad el 4 de julio de 2001 coincidiendo con un momento bastante delicado de su carrera y que a la postre fue el último en el que participó como miembro de la banda el multiinstrumentista Jay Bennett, pero también el primero en el que Glenn Kotche se encargó de las baquetas. Completaban esa noche al grupo John Stirratt al bajo, Leroy Bach tocando un poco de todo (que también debutaba con el grupo en vivo)y por fin Jeff Tweedy a la voz y las guitarras.

Visto ahora con la perspectiva que dan los años, creo que se puede afirmar sin temor a equivocarse que Wilco han salido ganando con el cambio, aunque en ningún momento se plantease esa situación como parte del conflicto y sea más una comparación mía del antes con el después de la banda tomando como punto de referencia la odisea que supuso la grabación de “Yankee Hotel Foxtrot”. Existe una película documental llamada “I am triying to break yor heart” dirigida por Sam Jones en la que somos testigos de toda la gestación del álbum, y en la que se ve claramente como se va deteriorando la relación entre Bennett y Tweedy hasta el punto de que este último expulsa de la banda al primero con el argumento de que “un circulo sólo puede tener un centro”.

Pero que es lo que llevó al líder de Wilco, un hombre afable, con terribles migrañas y fama de buena gente, a echar del grupo a uno de los pilares básicos de la primera etapa banda en un momento tan incierto como el que estaban viviendo. Los enfrentamientos sobre la dirección que debía tomar el álbum y los arreglos eran constantes entre Jay (coautor de casi todas las músicas) y el resto del grupo, pero su punto más álgido se alcanzó cuando decidieron encargar la mezcla a Jim O’Rourke (productor de Sonic Youth) en contra de su opinión. Si en un principio se creyó que Jim era el padre de los ruiditos que inundan el disco y Bennett no los aprobaba, al final resultó que lo que realmente hizo fue eliminar algunos de los que había grabado la banda.

Pero para eso aun tendría que pasar un tiempo. Ese 4 de julio, en pleno proceso de grabación, la banda sonó de maravilla. El nuevo batería Glenn Kotche introduce una forma de tocar las canciones más musical y con más improvisaciones, y su aportación al sonido del grupo, a partir de ese momento, ha sido tan determinante como fue la de Jay Benett para “Being there” y siguientes para alejarse del sonido “Uncle Tupelo” (grupo previo en el que militaron varios miembros de Wilco) que aun se percibía en su primer disco. Presentaron cinco temas del “Yankee Hotel Foxtrot” que tienen ciertas variaciones con respecto a lo que luego editaron y el resto del repertorio con canciones de sus trabajos anteriores hasta completar las 16 durante la hora y cuarto que duró el show.

Además de la expulsión ya mencionada, al acabar de grabar el disco la cosa se complicó cuando Reprise Records (compañía de la banda y subsidiaria de Time Warner rechazó el disco. Consiguieron comprar las cintas de la grabación por unos 50000 dolares y, en lo que encontraban una discográfica, colgaron de forma gratuita el álbum en su web. Paradójicamente fue Nonesuch Records, otra subsidiaria de Time Warner, la que lo lanzó en la primavera de 2002, y gracias a la publicidad que tuvo su affaire, no sólo se lo descargó mucha gente, si no que con medio millón de discos vendidos en los primeros meses en Estados Unidos es, de momento, el que mejores números ha conseguido.

Es muy posible que vuelva dentro de poco no solo al grupo si no también al disco en cuestión. Yo lo descubrí en esos meses de peregrinación y, aunque acababa de empezar 2002, tuve claro que iba a ser mi disco de la década (y a punto de acabarla aun no he encontrado ninguno que lo supere). Y es que este periodo no sólo nos dejó el disco (tengo el doble vinilo y no hay nada como ponerlo en el plato y dejarse llevar por la música)si no también una película, varias horas de material desechado, demos, tomas alternativas... y este concierto, que fue el primer paso para lograr lo que hoy son, la mejor banda de rock del mundo.

Título del bootleg: Grant Park, Chicago, IL, July 4, 2001
Lugar y fecha: "Petrillo Band Shell Grant Park ", Chicago (Illinois), 4 - Julio - 2001
Listado de canciones:
01 – I am trying to break your heart
02 – War on war
03 – Shot in the arm
04 – She's a jar
05 – I'm always in love
06 – Airline to heaven
07 – Feed of man
08 – Remember the mountain
09 – California stars
10 – Kamera
11 – Ashes of american flags
12 – Red-eyed and blue
13 – I got you
14 – I'm the man who loves you
15 – Sunken treasure
16 – Outtasite (outta mind)