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miércoles, 20 de mayo de 2009

El trato de Benedetti

Soy conciente que la presencia de Mario Benedetti en este blog está un poco cogida con alfileres, pero no quería dejar pasar la ocasión (triste ocasión), para rendirle un pequeño y modesto homenaje. Lo que se puede decir de él es que (como prácticamente todo el mundo) conocí a Benedetti antes de mucho antes de saber que existía. Con el tiempo, cuando por fin descubres al poeta, te das cuenta de que muchos de sus versos los habías visto escritos en un cartel, o en la carpeta de alguna compañera, o en alguna cita de agenda sin ser consciente de a quien pertenecía.

Aquí esta por que en 1985 Serrat musicó algunos de sus poemas y los reunió en el álbum “El sur también existe”. Pero la labor del poeta en el disco no fue exclusivamente la de dar el permiso para que se hiciese, si no que se implicó y participó directamente en el retoque de los versos para hacerlos canción “me fue muy fácil conectar y trabajar con él y lo que me gustó mucho fue que entendió la diferencia que hay entre un poeta y un escribidor de canciones, técnicamente hablando, y rehizo aquellos versos, para hacer letras de canciones, de una forma muy natural, porque comprendió bien los problemas que puede tener el músico a la hora de crear una canción”. Y en mi opinión en ese hecho se resume la grandeza de Mario Benedetti ya que otros autores se habrían negado a retocar una sola coma, pero el, que entendía la literatura como algo en permanente movimiento, se encargó de darle esa nueva vida a sus textos dotándoles de un nuevo sentido.

De todas maneras no fue la música lo que me acercó al poeta si no el cine. Cuando por fin identifique los versos que me sonaban de toda la vida con él, he de reconocer que no me gustaron demasiado y me parecieron un pelín cursis. Todo cambio a raíz de ver la película “El lado oscuro del corazón” de Eliseo Subiela con la que de repente sentí que todas esas palabras cobraban un nuevo sentido y, como San Pablo, caí de mi caballo y las escamas me desaparecieron de los ojos. Luego en 1996 ó1997, cuando le invistieron Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid, pude darle la mano, y en ese momento tuve la sensación de que nunca saludaría a nadie tan especial.

Aunque esta colaboración con Serrat no va ser precisamente el trabajo por el que más se le recuerde, a mi me ha servido de excusa para poder despedirme de él (demasiadas en tan poco tiempo). Ahora, más de una década después, no sabría decir si el sentimiento de esa mañana en el paraninfo de la universidad sigue siendo el mismo. A lo largo del camino te encuentras gente que te abre a nuevos horizontes y te llevan a preguntarte en consiste lo especial, el duende, el talento... En cualquier caso, lo que si que tengo claro, es que uno de los momentos más especiales que recuerdo al mirar atrás es el instante en el que pude saludar a Mario Benedetti.


Compañera usted sabe
puede contar conmigo
no hasta dos o hasta diez
sino contar conmigo.

Si alguna vez advierte
que a los ojos la miro
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro.

A pesar de esa veta
de amor desprevenido
usted sabe que puede
contar conmigo.

Pero hagamos un trato
nada definitivo
yo quisiera contar
con usted es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo.

Quiero decir contar
hasta dos, hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio

sino para saber
y así quedar tranquilo
que usted sabe que puede
contar conmigo.

“Hagamos un trato” está extraída del álbum "El sur también existe" / ARIOLA – 1985

lunes, 23 de febrero de 2009

Un letrista llamado Antonio Machado

Ayer se cumplieron 70 años de la muerte del poeta Antonio Machado en Collioure y, como este es un blog dedicado a la música en todas sus variantes, creo que el hecho de que sus versos hayan sido utilizados como letras de canciones y que algunas de estas hayan quedado dentro del subconsciente colectivo de varias generaciones, le hacen merecedor de un pequeño recuerdo desde este espacio. Y más cuando estas canciones para después del último viaje, sin estar en absoluto inspiradas en él, perfectamente podrían haberlo estado...

La referencia que a todo el mundo le viene a la cabeza cuando se habla de Machado y música es la de Joan Manuel Serrat y su disco de 1969 “Dedicado a Antonio Machado poeta”. Esto es una opinión muy personal, pero creo que la carrera del “noi del Poble-sec” no habría sido la misma sin él, ya que desde ese momento despego definitivamente e hizo que la polémica de eurovisión se olvidase completamente. Es cierto que su primer disco en castellano (tenia ya tres en su lengua materna) había gozado de bastante éxito, pero fue con su maravillosa aproximación a la obra machadiana cuando recibió el unánime aplauso de crítica y público, logrando sacar del olvido y reivindicar (con el dictador aun en el poder) a un poeta marginado y olvidado durante décadas por su orientación política.

Además de incluir dos poemas previamente musicados por Alberto Cortez (“Las moscas” y “Retrato”) y otro de creación propia dedicado al poeta (“En Coulliure”), los nueve restantes son magnificas adaptaciones de sus versos que consiguieron emocionar y conmover a mucha gente a ambos lados del Atlántico. Lo bueno de estos temas en comparación con los de Paco Ibáñez (“Era un niño que soñaba”, “Proverbios y cantares”, “Tus ojos me recuerdan”, “Yo voy soñando caminos”...) son las preciosas melodías y lo fácil que resultaba su escucha para toda clase de público frente a la aspereza y dureza del estilo del valenciano. Por contra este tiene a su favor el gran reconocimiento que ha tenido su labor de cantador de poetas y que su obra sea utilizada en muchos colegios como material didáctico. Serrat logró su disco más vendido y el éxito, Ibáñez ser la voz y la música de la poesía española.

Pero la aparición de Machado en letras de canciones no se ha quedado exclusivamente en el terreno de los cantautores (otros no tan conocidos como Esteban Valdivieso con “Yo voy soñando caminos” o “La primavera besada”, Adolfo Celdrán con “Abril florecía” o Garpar Payá con “Pegasos” también han puesto melodía a textos de suyos), y por ejemplo versos como “Llanuras bélicas y páramos de asceta – no fue por estos campos el bíblico jardín-; son tierras para el águila, un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín” aparecen en el tema de Robe Iniesta (de Extremoduro) “Buscando una luna”.

Probablemente sean muchas las razones por las que se le debe recordar y ninguna de ellas tenga que ver con la música. Lo se, pero en mayor o menor medida todos en algún momento de nuestra vida hemos entonado eso de “Todo pasa y todo queda...” sin saber muy bien de donde venia y es gracias a que van acompañados de melodía por lo que viven en nuestra memoria. Murió hace 70 años, pero sigue entre nosotros y seguirá mientras alguien abra uno de sus libros y lea sus versos o una de sus canciones suenen en cualquier rincón del mundo.

jueves, 29 de enero de 2009

Esos locos bajitos (Joan Manuel Serrat)


A menudo los hijos se nos parecen,
y así nos dan la primera satisfacción;
ésos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar.

Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño,
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
con nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada canción.

Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño,
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.

(Extraída del álbum "En tránsito" / ARIOLA - 1981)