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lunes, 16 de noviembre de 2009

Alumnos y maestros



Lo bueno que tienen los que aman la música es que al poco de empezar a hablar del tema con ellos enseguida aparecen los nombres de la gente que admiran. Si además esa persona es un artista que habla con el corazón (muchos no se mojan o son políticamente correctos) la pasión, admiración y respeto suele ser superior a la del fan más acérrimo. Enrique pudo conocer a alguno de sus ídolos, pero con el único con el que logro mantener una relación de amistad y un roce más o menos permanente fue Joaquín Sabina.

Pero antes de hablar de esa relación quiero referirme a la que mantuvo con Quique González que podría decirse que es igual pero a la inversa. En otoño de 1996 Quique estaba recién aterrizado en Madrid tras un año en Londres y trataba de hacerse un hueco en el circuito de locales pequeños. La segunda vez que actuó en “El rincón del arte nuevo” lo hizo como telonero de Enrique, y enseguida conectaron. Durante esos meses se dedicó a aconsejarle y a mostrarle los entresijos del negocio, y cuando en primavera Quique se marchó a trabajar a Mallorca como animador le dijo que si le componía una canción que le gustase la metería en el disco que estaba empezando a preparar con Los Problemas.

El por entonces joven cantautor se esmeró en el empeño, y en unos días libres que regresó a Madrid llamó a Enrique para enseñarle una cinta que había grabado con tres temas. Al ponerle la cinta lo primero que sonó fue “Aunque tú no lo sepas” y ya no quiso escuchar más. Esta noticia animó a Quique que entró en contacto con la editorial “Peer Music” que le ofrecio un contrato para componer canciones para otros, pero cuando Enrique se enteró le amenazó con no grabar la canción si lo hacia. El había tenido problemas al principio por firmar lo primero que le pusieron delante y los derechos de sus primeras canciones pertenecían a otros y no estaba dispuesto a que delante de sus narices Quique cometiera el mismo error.

Le presentó a Manuel Notario (su manager) para que se encargara de él y finalmente la canción entró en el disco. Todavía recuerda Quique la emoción que sintió cuando, estando todavía en la isla, Enrique le llamó desde el estudio para ponerle por el teléfono como había quedado su canción y el espaldarazo que eso supuso para su carrera ya que, tras el éxito de la canción, se le abrió la puerta de grabar su primer disco. Además, cuando aún nadie sabia quien era, le llevó de invitado con el al programa “Séptimo de caballería” (que presentaba el inefable Miguel Bosé) para que interpretara en directo con él “Aunque tú no lo sepas” logrando una publicidad que, si bien no le sirvió para vender muchos discos, al menos le situó en la difícil línea de salida…

Su influencia creo que no quedó ahí ya que, desde entonces, la relación de Quique con la industria ha sido difícil (precisamente por seguir los consejos de su mentor de dar prioridad a su propia integridad como músico que a los cuatro duros más o menos que se pueden ganar vendiéndose y la última muestra está en su último trabajo que lo iba a editar Warner pero como quería que le cediese un porcentaje de sus actuaciones decidió romper con ellos) y con sus fans de absoluto respeto y cariño lo que ha generado una relación de complicidad que hace que estos sean los que mejor promoción le hacen. El resto es historia y, aunque diez años después no sea el Quique que era, la semilla que Enrique ayudó a germinar ahora ejerce de faro paro los que vienen por detrás…

A Joaquín lo conoció en Almería en 1985, y desde el primer momento le mostró su admiración cosa que sorprendió a Sabina por que “era un cantautor after-hippy y ellos eran unos modernos”. Ambos andaban en ese momento aproximándose a la música mejicana y eso en cierto modo abrió una vía de comunicación. Esta relación se afianzó en 1987 cuando coincidieron grabando ellos “Continuará” y el editando “Hotel dulce hotel” con el mismo productor y posteriormente en los locales de ensayo a los que se cambiaron donde también estaban los Viceversa (con los años Paco Beneyto acabó como batería la banda) con los que hicieron amistad.

A partir de ahí Sabina y enrique se hicieron por épocas inseparables ya que, además del amor que sentían por Chavela Vargas, también compartían su afición por los excesos. Esto les llevó a compartir noches interminables en el piso de Tirso de Molina en una época que el propio Sabina describía así en el libro “Adiós tristeza” de Miguel A. Bargueño: “Enrique aparecía por aquí de madrugada y me pareció siempre el ser más dulce, más tímido, más sensible del mundo. Era para comérselo. Aquí venia y se podía quedar 48 horas. Hablaba poco, fumaba mucho, bebía mucho… Yo también…”

Una de esas noches Enrique le pidió una letra, y Joaquín le dio una que acababa de empezar y que de la no tenia aun el final. De ella surgieron “Ojos de gata” (“Adiós tristeza” de 1991) e “Y nos dieron las diez” (“Física y química” de 1992) en lo que es un claro ejemplo de lo que eran las personalidades de ambos ya que mientras Sabina terminaba la canción acostándose con la chica en una historia feliz, Enrique lo hacia quedándose dormido sobre ella dejando un regusto de fracaso. Otra que pudo haber sido y no fue es “Por el bulevar de los sueños rotos” cuya letra le entrego Sabina para que le hiciera una música y así homenajear juntos a su admirada Chavela, pero siendo incapaz de hacerlo (con frecuencia la presión le paralizaba), acabó escribiéndola su hermano en la versión por todos conocida.

Su relación se mantuvo así hasta el final, con altibajos en los que podían verse mucho durante una temporada para luego tirarse meses sin saber nada el uno del otro. Hace poco leía no se donde un análisis de Sabina muy acertado y que podría resumir perfectamente y en pocas palabras como era: “Enrique Urquijo era un tipo de una tiernísima tristeza, tan desvalido, tan dulce, tan buena gente, y tan automaltratado. No conozco a nadie que no le quisiera.... El era el único que no se quería…” Y como no podía ser de otra manera en su libro de sonetos le dedicó dos que para terminar hoy reproduzco a continuación



LXX

Benditos Malditos - IV

In memoriam

Bendita sea la chusma con problemas,
los hermanos carnales de su hijo,
los póstumos Enriques anatemas,
los nombres de María made in Urquijo.

Bendito sea Argüelles con andenes,
las Rickembácker viudas de secretos,
los almanaques del año que vienes,
el sino de los Alvaros discretos,

las greñas de los ángeles malditos
que enseñan a volar a quien no sepa
y salen moviditos en las fotos,

la flema de la Tos de los Canitos,
el primo del bordón de Lady Pepa,
los bulevares de los sueños rotos.


LXXI

Malditos Benditos - IV

Para Enrique Urquijo

Maldita sea el alma desalmada
de quien tizna el idioma en cada verso,
el zumo de carcoma congelada,
las vírgenes de Lourdes del Inserso.

Maldita sea España con verrugas,
la infame Malasaña - malasombra,
el sol que te aplicó la ley de fugas,
el traidor inconfeso que te nombra.

Malditos sean los daños a terceros,
las once de los doce de febreros,
el nudo de la soga que nos atas,

las puertas de portales sin salida,
los pianos mellados de la vida,
las uñas de los ojos de las gatas.


Extraídos de “Ciento volando de catorce” de Joaquín Sabina (Editorial Visor – 2001)

domingo, 15 de noviembre de 2009

Valladolid, 26 – Febrero - 1997 (Enrique Urquijo)

Hacia tiempo que quería hablar de este bootleg y por fin ha llegado el momento de hacerlo. Para empezar es de los pocos que he comentado (y comentaré) a los que he asistido en persona, pero es que además este probablemente yo sea la única persona que lo tiene ya que la mía fue la única grabadora que aquella noche funcionó en “La Salamandra”. Lo cierto es que esta cinta es la mayor joya de mi discoteca ya que, además de lo que contiene, el sonido es bastante bueno y creo que es un documento único para entender esta etapa en la vida de Enrique y el camino que había decidido tomar.

Si cuando empezó a tontear con Los Problemas a principios de los 90 era él el que estaba saturado de la banda y necesitaba un desahogo exterior, tras la gira de “Dos caras distintas” eran todos sus miembros los que precisaban de ese descanso por lo que se planteo una parada indefinida. Como en realidad no se sabia lo que duraría esa separación, a finales de 1996 su discográfica planeo sacar el primer recopilatorio de Los Secretos, y lo hizo por todo lo alto con una preciosa caja con tres CD’s en los que, además de todos sus éxitos, se incluían temas inéditos, maquetas, caras B, en directo, regrabados… Apareció además una versión más modesta en un solo disco, y esta despachó casi medio millón de copias por lo que a Enrique no le quedó más remedio que retrasar sus planes y dedicar gran parte del año 1997 a girar una última vez con su grupo.

La gira comenzó el 17 de enero y se prolongo hasta el 4 de octubre (hay una fuente que dice que fue el 7 de noviembre) a lo largo de 43 conciertos. El hartazgo fue tal que tras esa última actuación fueron contadas las ocasiones en las que como grupo se les volvió a vez r juntos (la presentación de un disco, una entrega de premios…) y aunque no se anuncio oficialmente la disolución esta en la practica era una realidad. En cualquier caso ese año Enrique no dejó de aprovechar los huecos que le dejaban Los Secretos para seguir tocando en pequeños locales en compañía de Begoña Larrañaga (el a la guitarra y ella con el acordeón) ya que eso era lo que más satisfacción le producía. Cosas que le habrían irritado en un concierto con el grupo pasaban a un segundo plano si sucedían cuando estaba solo, y una prueba de esto se puede ver en esta grabación de Valladolid.

Enrique apareció en el local con casi una hora de retraso, y tras disculparse empezó con su actuación, auque desde la primera canción un problema de acoples provocó molestos ruidos que tras seis temas le hicieron parar para que se solucionasen. Lejos de hundirse y dar por perdido el concierto (como le sucedía otras veces) cuando regresó al rato continuo como si nada y se metió en el bolsillo a un público que, tras la espera y la pausa nada más empezar, se había quedado un poco frío (cosa que por otro lado no es extraño en esta mi ciudad). Lo que sucede es que su carisma y entrega era tal y su voz transmitía un sentimiento y emoción tan grande que en cuando empezaba a cantar todo lo que hasta ese momento había sucedido dejaba de ser importante y el mundo dejaba de girar hasta él diera nueva orden.

Era la cuarta (y fue la última) vez que le veía en ese formato, y sin duda fue la mejor. No recuerdo haberle visto nunca tan contento sobre el escenario, sonriendo y bromeando con algún comentario desde el público. Además tanto la espera en lo que solucionaban los problemas de sonido como al final se dedicó a hablar con la gente, a firmar discos y a hacerse fotos con ellos dando una sensación de proximidad que no he vuelto a ver con un artista de su nivel. Luego, mientras se tomaba algo, me comentó que noches como esas eran lo que realmente le hacia disfrutar, y que salir de gira con Los Secretos cada vez le aburría más. “No sé si volveré a grabar con ellos. Cuando acabemos con esto ya se verá que pasa, pero ahora lo que me apetece es seguir tocando con Begoña en sitios como este…”, me dijo antes de acabar de firmarme la caja de su grupo y de que dos chicas lo secuestrasen para hacerse una foto con él.

No he olvidado esa noche y, gracias a esta grabación, la he podido revivir cientos de veces. No volví a verle con vida, y el recuerdo que me queda es la enorme vitalidad que nos transmitió a todos lo que allí estábamos. Sus canciones no eran la juerga padre y cuando las cantaba lograba que todos lo que le escuchaban se conmovieran, pero al acabar el regusto que te dejaba era de absoluta felicidad. Algún día venceré este egoísmo que me invade (y del que me avergüenzo) y compartiré con el mundo esta grabación, pero hasta que ese momento llegue ese instante robado al pasado será la piedra en la que me agarre cuando lo eche me menos para que me transmita en exclsiva una vez más toda su magia…

Título del bootleg: Valladolid 1997
Lugar y fecha: “Café La Salamandra”, Valladolid, 26 – Febrero – 1997
Listado de canciones:
01 – Por el túnel
02 – La última vida de un gato
03 – Amor se escribe con llanto
04 – El primer cruce
05 – Mundo raro
06 – Sólo pienso en ti
07 – No me falles
08 – Hoy no
09 – Corazones de cartón
10 – Se me hizo fácil
11 – El hospital
12 – Colgado
13 – No digas que no
14 – Quiero beber hasta perder el control
15 – Agarrate a mi Maria
16 – Buena chica
17 – Ya me olvide de ti
18 – Por el puente
19 – Ojala que te vaya bonito

sábado, 30 de mayo de 2009

Los Secretos más innobles de Alvaro Urquijo

Esta noche Los Secretos han iniciado en La Coruña una nueva gira que les servirá para presentar en directo el disco que grabaron en Las Ventas el 10 de octubre del pasado año para conmemorar sus 30 años de carrera. Ya en su momento dejé clara cual era mi opinión sobre la utilización que estaba haciendo Alvaro Urquijo del nombre del mítico grupo de los 80 y, visto lo visto, no me queda más remedio que volver otra vez sobre lo mismo y decir que me parece vergonzoso en lo que han acabado convirtiéndose. En cualquier caso que nadie se preocupe. Por mucho que leo no encuentro a nadie que comparta mi opinión y lo único que les llueven por todas partes son alabanzas y buenas palabras.

Entiendo perfectamente que todo el mundo tiene derecho a comer y que para ello lo que hay que hacer es trabajar. Por lo tanto si eres un músico lo que corresponde es tocar y grabar discos, y creo que ahí radica un poco el problema. Hay mucha gente que está dispuesta a pagar un dinero por verles actuando en directo, pero me temo que cada vez hay menos que lo estén por un disco de temas inéditos (y me temo que incluso a las discográficas prefieren publicar una vez más “Déjame” que nuevas canciones). Y en este punto es donde surge el choque ya que una parte de la cadena en la vida del artista musical, que es la de ofrecer material nuevo a sus seguidores, se rompe, y si sólo les surgen actuaciones habrá que justificarlo de alguna manera de cara al exterior para nadie les diga que desde que murió Enrique hace casi diez años, solo han sido capaces de sacar dos discos de estudio (y cinco entre directos y recopilaciones).

El año pasado tras el concierto comentaron que su idea era descansar un poco de la gira que los había llevado por toda España para conmemorar ese cumpleaños tan redondo (y promocionar el recopilatorio que habían publicado a tal efecto) y luego empezarían a trabajar en un nuevo disco en estudio... Pues parece que la cosa finalmente no será así y, después de su tour 30 aniversario, ahora inician el de presentación del disco en directo que grabaron para celebrarlo, un poco lioso, ¿no?... Pues no, a mi me parece que está bastante claro y que es una jetada y una excusa para volver a interpretar otra vez las mismas canciones sin ofrecer nada distinto a lo que ya han hecho los últimos años. ¿Qué es lo que la gente quiere? Muy bien dádselo, pero cuando se acaben cansando de ver siempre lo mismo y queráis que entonces compren el disco que publiquéis, os encontrareis con que lo que el público busca en vosotros es el pasado y lo bueno que tuvo, pero como hay que mirar es al futuro, en la tienda se gastarán la pasta en lo último que les venda la radio fórmula de turno.

Y entonces os encontrareis que ese nombre que durante años se identificó con un pop rock de calidad, acaba convertido en el de uno más entre los que se dedican al revival y a tocar la fibra sensible durante un rato de los que eran jóvenes cuando vosotros también la erais...


domingo, 19 de abril de 2009

Madrid, 15 – Mayo – 1990 (Los Secretos)

Durante años Radio3 fue (y sigue siéndolo) una fuente inagotable de maquetas, conciertos y grabaciones raras para los que adoramos este tipo de material. Ultimamente he estado recuperando muchas de esas cintas y supongo que poco a poco iré comentando aquí algunas de las que, por una u otra razón, más me llamen la atención (la primera fue un concierto en Santander de Radio Futura), y para hoy he elegido el concierto que dieron Los Secretos en el “Pabellón del Real Madrid” (en la antigua “Ciudad Deportiva”) dentro de la programación de las fiestas de San Isidro de 1990.

Si bien habían sido un grupo con un publico bastante fiel, lo cierto es que hasta que publicaron “La calle del olvido” a finales de 1989 no consiguieron un éxito real de ventas y repercusión dentro los medios de comunicación. El camino hasta llegar aquí, como sabe más o menos todo el mundo) no había sido y, a la pérdida de sus dos primeros baterías, las adicciones a las drogas y las pocas ventas, había que añadirle en ese momento el abandono de Steve Jordan (batería) y Nacho Lles (bajo) durante las sesiones de grabación debido a lo difícil que resultaba trabajar con Enrique Urquijo.

Cuando en 1983 el fracaso de “Algo más” los metió en el saco de “viejas glorias de la movida” (que por otro lado empezaba a dar sus últimos coletazos) y sus problemas con la heroína y entre ellos mismos llevaron a una separación momentánea de la banda, nadie habría dado un duro por su continuidad de la banda... Enrique y Alvaro ingresaron en una clínica de desintoxicación, Javier Urquijo se marcho a la mili y un mes después Pedro Díaz (batería y autor junto a Enrique de casi todos los temas) murió en un accidente… Pero contra todo pronóstico un Enrique recuperado y totalmente inspirado toma el control de la nave y, tras reestructurar el grupo incorporando a Ramón Arroyo (guitarra) y los ya mencionados Nacho y Steve, da un giro estilístico de 180 grados y se pasa al country.

Tanto “El primer cruce” (Mini LP - 1986) y “Continuará” (LP - 1987) son fiel reflejo de los gustos musicales de Enrique en los que destacaban las rancheras y la música fronteriza, y si años antes le había resultado imposibles imponerlos por la presencia de Javier y Pedro, ahora bajo su batuta y con la gran colección de canciones que tenia entre las manos el cambio era inevitable. Y lo curioso es que funcionó. La crítica recibió muy bien el Mini Lp y atacó la producción del Lp (que no las canciones ya que muchos lo consideraron su mejor trabajo), y el milagro de la improbable resurrección se produjo con un doble en directo con invitados (Sabina, Granados y Teixidor)y la inclusión de Jesús Redondo que, a pesar de tener un sonido realmente malo, sonó mucho en la radio y los colocó nuevamente en el terreno de juego.

Esa posición de cierto reconocimiento la deberían confirmar en su siguiente disco y, si bien lo consiguieron, el parto fue realmente complicado. Al abandono del batería y el bajista durante la grabación hay que añadir que Enrique volvía a encontrarse mal, por lo que apenas tenia tres canciones escritas cuando entraron en el estudio. Entonces Alvaro fue el que dio un golpe de timón y, además de ponerle música a un par de letras de su hermano, aportó varias canciones, por lo que al final la autoria de los temas se los repartían los hermanos casi al cincuenta por ciento con el consiguiente cabreo de Enrique (con el mismo por no haber sido capaz de hacerlo el solo). Logró en su momento (ahora seran más) vender 100000 copias, casi lo mismo de lo que habían conseguido con todos los anteriores.

Para la gira incorporaron a Paco Beneyto a la batería y a Iñaki Conejero al bajo, y cuando llegaron a su cita con Madrid venían lo suficientemente rodados para no defraudar en casa. Los singles del disco habían arrasado (“Que solo estas” y “La calle del olvido”) y la gran expectación se vio cumplida con creces. Obviando casi por completo los discos “Todo sigue igual” y “Algo más”, aquella noche repasaron lo que habían sido esos primeros diez años de vida de la banda, pero sobre todo lograron recuperar el respeto del público mayoritario y que aquellos que durante años les habían tachado de babosos y blandengues agachasen la cabeza y aceptasen por fin que ahí había una gran banda de rock.

Título del bootleg: Madrid, 15 – Mayo – 1990
Lugar y fecha: “Pabellón de Real Madrid”, Madrid, 15 – Mayo – 1990
Listado de canciones:
01 – No me falles
02 – Buena chica
03 – No seré yo
04 – Me siento mejor
05 – No vuelvas nunca más
06 – Todo ha sido un juego
07 – Nada más
08 – Cerrar los bares
09 – Sobre un vidrio mojado
10 – No digas que no
11 – Por el túnel
12 – No supe que decir
13 – Que solo estás
14 – La calle del olvido
15 – Soy como dos
16 – El primer cruce
17 – Culpable
18 – Nacional - VI
19 – Ojos de perdida
20 – No me imagino (instrumental)
21 – Quiero beber hasta perder el control
22 – Déjame
23 – Hoy no quiero discutir
24 – Volver a ser un niño

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Lo mejor y algo de lo peor del año... para mi

Disco nacional: “Un día en el mundo” de Vetusta Morla – Los madrileños tras nueve años de andadura musical publicaron por fin en febrero de este año su primer disco. Doce canciones sin desperdicio que pueden recordar a los primeros Radiohead, pero eso no es óbice para haber conseguido crear su propio sonido y un álbum casi perfecto.
Gira nacional: “Gira X aniversario” de Quique González – Han sido 19 conciertos en salas pequeñas en las que ha repasado generosamente sus siete discos con fantásticas relecturas de sus temas. Emoción, intensidad y buenas canciones en una coctelera perfecta y sólo cuatro músicos sobre el escenario. Para que otros aprendan...
Cofre nacional: “Disco duro” de Los Piratas – Sus seis discos de estudio más un DVD, completando cada uno de ellos con multitud de temas inédito y alguna maqueta. En total 40 canciones nunca publicadas que ayudan a comprender la historia de uno de los grupos más importantes de nuestro rock. Lo mismo que ha hecho El Ultimo de la Fila pero con inéditos. Ya digo, lo mismo...

Disco internacional: “Easy come, easy go” de Marianne Faithfull – A sus 62 años ha firmado, sin duda, su mejor disco. Su biografía es la del lado oscuro del rock. Nadie como ella ha pasado de lo más alto al autentico infierno, y ha regresado de él para, en su madurez , parir un álbum que se clava en el corazón y el alma durante 78 minutos sin desperdicio.
Gira internacional: “2008 European Chrome Dreams Continental Tour” de Neil Young – Hacía siete años que no pisaba la vieja Europa y su retorno ha sido por todo lo alto. Un total 45 conciertos en dos tandas (21 a principios de año en recintos cerrados y 24 en verano en festivales) cargados de sentimiento y del mejor rock. Sigue siendo el más grande, y esta vez pudimos disfrutarlo nosotros también.
Cofre internacional: “Weller at BBC” de Paul Weller – Son cuatro CD’s que recogen, en los dos primeros todas las sesiones para la BBC desde 1992 a la actualidad, y los otros dos conciertos entre 1990 y 1998 y emitidos por la cadena. Con cerca de 40 temas inéditos es el compendio de toda su carrera en solitario resumida a través de grabaciones en vivo.

Artista “Show me the money”: Manolo García – Poco que decir que no se haya dicho ya. La publicación de un disco mediocre tras años alejado de la música nos ha dejado una reedición carente de cualquier interés. Pero además ha vuelto a editar la discografía de El Ultimo de la Fila sin ningún tema extra y en una caja muy cara para lo nada que aporta. Un aplauso para el Sr. García por su contribución a la piratería.
Gira “Show me the money”: “30 años” de Los Secretos – El grupo en principio se disolvió a finales de 1996 pero, con la muerte de Enrique, Álvaro lo recuperó cuatro años después para rendirle un homenaje y, de paso, hacer una gira. Así han seguido estos 10 años, con discos en directo, una caja recopilatoria, un par de trabajos de estudio y girando como locos tocando lo de siempre. Son buena gente, grandes músicos y tienen buenísimas canciones, pero se han pasado un pelo... Y a pesar de todo los quiero...
Retorno “Show me the money”: Tequila – También podía haber llamado a esta categoría “Mejor quédate en casa” ya que, aunque han dado buenos conciertos manteniendo el tipo y sin arrastrarse, las formas cuentan, y la ausencia de Julián Infante aporta un tufillo económico demasiado fuerte. Si hubiesen salido como “Dos Tequilas” (por ejemplo) habrían sido la reunión del año, pero así lo único que han hecho ha sido retrasar el nuevo disco en solitario de Ariel Rot que es lo que a muchos realmente nos importa.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Enrique, desde que no nos vemos...

Han pasado ya nueve años desde que se inició este último viaje lleno de canciones, y son muchas las cosas que me gustaría contar. No sé si hablar de la última noche en que nuestros caminos se cruzaron o de aquel primer cruce, reivindicar tu obra en solitario o tu voz como una de las más conmovedoras que nunca he escuchado, exaltar a tu grupo o machacarlo por lo hecho estos años, recordar tu talento como escritor de canciones o el buen gusto para hacer las mejores versiones de temas ajenos que se han hecho en este país, lamentarme por la cantidad de música que podías haber hecho y que nunca se podrá escuchar o celebrar cada emoción que fuiste capaz de transmitir a lo largo de veinte años...

No sé siquiera si hoy es el día más adecuado para pensar en nada de eso y lo que realmente debería hacer es dejar de pulsar teclas y sentarme a seguir escuchando alguno de tus discos. Lo único que tenia claro desde hace un par de meses era la imagen que quería que encabezase estas líneas, pero incluso ahora dudo si mi elección es la más adecuada. Se trata del dibujo que hizo Federico del Barrio para la portada de “Continuará” (Los Secretos - 1987) y que, para mí, es la que mejor refleja esa sensación de soledad con la que vivía Enrique y a la que tantas veces cantó.

Y si tengo tantas dudas es por que esta tarde he me he puesto tu último disco junto a Los Problemas, y me ha dejado completamente descolocado. Resulta increíble que nadie se acuerde de él a la hora de confeccionar las listas de los mejores de nuestra historia, y es que me parece que tiene todo para ser reconocido como tal. Una portada sencilla y evocadora, colaboraciones de lujo de verdad (Jackson Browne y Antonio Vega), unos arreglos muy cuidados y trece temas de una calidad incuestionable, que le convierten en una pequeña joya oculta a la espera de corazones dispuestos a retorcerse con cada palabra que sale de sus surcos.

Pero la verdadera razón de mi descoloque es que han pasado nueve años, y aunque seamos los mismos no somos iguales, y nuevas cicatrices adornan mi cuerpo, y cuando mi pequeña niña rockera se queda embelesada ante el dibujo del hombre colgado de la luna y me pregunta por qué está ese señor ahí, y a mi todo lo que se me ocurre decirla es que lo que le pasa es que no puede estar en otro sitio. Y siento un extraño vacío y que nada ha sido lo mismo (para bien o para mal) desde que no nos vemos...

viernes, 10 de octubre de 2008

20 años de secretos y 10 de mentiras

Hoy Los Secretos celebran, con un concierto en la plaza de toros de Las Ventas, sus 30 años en la música. Para la ocasión se harán acompañar por gente como Miguel Ríos, José María Granados, Amaral, Fito Cabrales, David Summers, Conchita, Miguel Bosé o Manolo García, con los que supongo que cantarán alguna de sus canciones. Además, y para que nadie olvide el evento, todo se grabara para publicarse en DVD previsiblemente con vistas a las fiestas navideñas. Hasta aquí todo seria perfecto si no fuese por un pequeño detalle. Para mi ellos ya no son Los Secretos

Diré (y solo hace falta ver parte mi colección de discos del grupo) que los adoro, que durante años fueron mi apoyo a lo largo de interminables madrugadas, que recorrí cientos de kms para verlos en directo, que en lo personal me parecen de lo mejor que me he encontrado en este mundillo tan perro a veces (he tenido el placer de coincidir en bastantes ocasiones con Jesús, Alvaro, Javi, Enrique y Ramón y no puedo decir de ellos ni media mala palabra), que son grandes músicos y hacen unas canciones preciosas... Pero también diré que, antes de que nos dejase Enrique, en la practica la banda estaba enterrada, y que lo de estos últimos años ha sido una propina que bien podían habernos ahorrado.

Creo que a nadie se le oculta que las reunificaciones de grupos suelen generarme urticaria, pero tanto o más me molestan espectáculos como los que han dado The Doors o Queen + Paul Rodgers (y ojo a las noticias que llegan de Led Zepellin que, no solo se van a volver a juntar para hacer una gira, si no que amenazan con hacerla sin Robert Plant) en los que todo vale si hay una pela por ganar. Lo de Los Secretos, para mi, esta en el límite del bien y del mal (que cantarían otros), pero bordeando peligrosamente el lado oscuro. Comparo su situación con la de los Pink Floyd post Waters (aunque gracias a eso pude verlos en San Sebastián en 1994). Nadie podía negar la legitimidad a Gilmour para seguir con el grupo, ya que el no quería romperlo, pero está claro que, sin Roger, carecía de sentido (hilando muy fino podríamos discutir, incluso, la vigencia del grupo sin Barret, aunque creo que demostraron que creativamente merecían la pena, cosa que no ocurrió después)

Una noche de febrero de 1997, y después de una actuación junto a Begoña Larrañaga (tengo una grabación con un sonido más que digno que algún día verá la luz), Enrique me comentó tomando una copa, que el grupo ya no existía. Acababan de sacar la caja, y la consideraba el testamento perfecto. Lo que le ilusionaba era seguir así, tocando por garitos, sintiendo el calor del público y tocando cada noche lo que le apeteciera. En cualquier caso tenia con la banda una larga gira por delante, pero a nivel practico, para él estaba finiquitada. Tanto la aparición al año siguiente del disco de ambos hermanos por separado, como un segundo volumen de grandes éxitos a finales de 1999 (después de 4 años sin canciones nuevas eso era todo lo que podían ofrecer), no hizo más que confirmar esas palabras de que no volvería a grabar con ellos.

La aparición de "A tu lado", tras la muerte de Enrique, con la emocionante "Te he echado de menos", y la maravillosa "Hoy la vi", podría haber sido el epílogo perfecto para una de las carreras más redondas de nuestra historia musical. Pero ya en la gira homenaje se vio que la cosa no acabaría ahí. Alvaro podía haber seguido con su aventura en solitario (e incluso hacer en una fecha muy concreta como la de hoy este concierto), pero el peso del nombre (al igual que sucedía con Pink Floyd) permitía explotar mejor un repertorio fantástico y seguir llenando salas. Y con la excusa de que el público lo pedía, la alargo innecesariamente...

Y es una pena, ya que desde "Dos caras distintas" todo lo que hemos tenido han sido recopilaciones (la caja, dos volúmenes de grandes éxitos, el homenaje, un directo con orquesta, otra caja de 30 aniversario y en unos meses el concierto de hoy) y dos grabaciones en estudio que, paradójicamente, podrían ser dos muy buenos discos de Alvaro y, por contra, se han convertido en los peores de Los Secretos.