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lunes, 30 de noviembre de 2009

El daiquiri musical del Sr. González

Llevo tiempo queriendo escribir una crítica al último disco de Quique González pero últimamente ando poco inspirado. Me he sentado varias veces delante del ordenador y frente a una hoja en blanco, pero en ningún momento el resultado de lo obtenido se acerca a lo que me habría gustado contar. Simplemente no me sale, y eso que tengo bastante clara mi opinión sobre su “Daiquiri blues”. Las musas han pasao de mí (que cantaba Serrat)… No me siento fino y aunque lo intento no me ocurre nada... Así de triste…

Hoy todo ha cambiado aunque por desgracia no ha sido por méritos propios si no porque en el número de diciembre de la revista “Ruta 66” he leído la crítica que Eduardo Izquierdo hace del disco y esta se ajusta bastante a la idea que yo quería transmitir. A continuación reproduciré el texto que aparece en la mencionada publicación, pero antes quiero matizar un par de cosas con las que no estoy del todo de acuerdo.

En un momento dado el autor se pregunta si estamos ante el mejor disco de Quique González, y en este punto yo no tengo esa duda ya que creo que tanto “Salitre 48” como “Avería y redención” (y posiblemente “Pájaros mojados”) están un peldaño por encima del resto de sus trabajos (incluido este). Se que todo depende de gustos y de formas de ver las cosas, pero personalmente me parece que en esto no debería haber discusión…

Lo otro (que como en el caso del mejor disco es opinable) de lo que me gustaría desmarcarme es de que Santi Campos comparte con él la primera posición de los mejores escritores de canciones de este país. Soy muy fan de los discos de Santi “Pequeños incendios” y sobre todo de “El invierno secreto”. Creo que es un letrista excepcional y que su capacidad para hacer canciones está muy por encima de la media a la que estamos acostumbrados por estos lares, pero me parece exagerada una aseveración así de tajante cuando hay gente como Antonio Luque, Lapido o Santi Balmes (y algún otro de cuyo nombre no quiero acordarme) que como mínimo están al nivel de ambos.

Por lo demás nada que objetar, así que ya que no doy más de mi cedo la palabra a Eduardo Izquierdo que, evidentemente, anda mucho más lúcido que yo…

“Hablemos de sensibilidad. De calidad. De saber estar. De madurez. De canciones hermosas. De historias cotidianas. De melodías embriagadoras. De buenos músicos. Para hacerlo es suficiente hablar del nuevo disco de Quique González. ¿Su mejor disco hasta la fecha? Pues no lo sé. Porque la grandeza de González es tener una carrera llena de discos de todos los gustos. Eso sí, manteniendo siempre una coherencia en cuanto estilo y calidad. Unos lo preferirán en su vena más rockera, otros en la más acústica, unos en la parte más comercial y otros en la más introvertida.

Y yo lo disfruto en todas. Daiquiri blues es un excelente conjunto de canciones lleno de grandes momentos. Eso sí, no es un disco de rock al uso. Porque está lleno de detalles que requieren más de una escucha para percibirse. Para empezar a disfrutarlo. Escuchen si no Riesgo y altura o Su día libre. También hay un Quique al uso. Ese capaz de hallar melodías tan pegadizas como el single La luna debajo del brazo, que va directa a su lista de clásicos, o la enorme Cuando estés en vena. Capaz de entrar a la primera. Sin rodeos.

Y eso sin hablar de los excelentes músicos que se han encargado de grabar el disco, porque ahí han estado Al Perkins, miembro original de Manassas, Chris Carmichael, que ha tocado con la flor y nata del rock americano, o Ken Coomer, batería original de Wilco. Todo producido por un acertado Brad Jones que parece la guinda que faltaba en la carrera del madrileño. Junto a Santi Campos es el mejor escritor de canciones de este país. Así lo pienso. Y tenerlo de vuelta me hace feliz”

Eduardo Izquierdo (“Ruta 66” – Diciembre de 2009)

lunes, 16 de noviembre de 2009

Alumnos y maestros



Lo bueno que tienen los que aman la música es que al poco de empezar a hablar del tema con ellos enseguida aparecen los nombres de la gente que admiran. Si además esa persona es un artista que habla con el corazón (muchos no se mojan o son políticamente correctos) la pasión, admiración y respeto suele ser superior a la del fan más acérrimo. Enrique pudo conocer a alguno de sus ídolos, pero con el único con el que logro mantener una relación de amistad y un roce más o menos permanente fue Joaquín Sabina.

Pero antes de hablar de esa relación quiero referirme a la que mantuvo con Quique González que podría decirse que es igual pero a la inversa. En otoño de 1996 Quique estaba recién aterrizado en Madrid tras un año en Londres y trataba de hacerse un hueco en el circuito de locales pequeños. La segunda vez que actuó en “El rincón del arte nuevo” lo hizo como telonero de Enrique, y enseguida conectaron. Durante esos meses se dedicó a aconsejarle y a mostrarle los entresijos del negocio, y cuando en primavera Quique se marchó a trabajar a Mallorca como animador le dijo que si le componía una canción que le gustase la metería en el disco que estaba empezando a preparar con Los Problemas.

El por entonces joven cantautor se esmeró en el empeño, y en unos días libres que regresó a Madrid llamó a Enrique para enseñarle una cinta que había grabado con tres temas. Al ponerle la cinta lo primero que sonó fue “Aunque tú no lo sepas” y ya no quiso escuchar más. Esta noticia animó a Quique que entró en contacto con la editorial “Peer Music” que le ofrecio un contrato para componer canciones para otros, pero cuando Enrique se enteró le amenazó con no grabar la canción si lo hacia. El había tenido problemas al principio por firmar lo primero que le pusieron delante y los derechos de sus primeras canciones pertenecían a otros y no estaba dispuesto a que delante de sus narices Quique cometiera el mismo error.

Le presentó a Manuel Notario (su manager) para que se encargara de él y finalmente la canción entró en el disco. Todavía recuerda Quique la emoción que sintió cuando, estando todavía en la isla, Enrique le llamó desde el estudio para ponerle por el teléfono como había quedado su canción y el espaldarazo que eso supuso para su carrera ya que, tras el éxito de la canción, se le abrió la puerta de grabar su primer disco. Además, cuando aún nadie sabia quien era, le llevó de invitado con el al programa “Séptimo de caballería” (que presentaba el inefable Miguel Bosé) para que interpretara en directo con él “Aunque tú no lo sepas” logrando una publicidad que, si bien no le sirvió para vender muchos discos, al menos le situó en la difícil línea de salida…

Su influencia creo que no quedó ahí ya que, desde entonces, la relación de Quique con la industria ha sido difícil (precisamente por seguir los consejos de su mentor de dar prioridad a su propia integridad como músico que a los cuatro duros más o menos que se pueden ganar vendiéndose y la última muestra está en su último trabajo que lo iba a editar Warner pero como quería que le cediese un porcentaje de sus actuaciones decidió romper con ellos) y con sus fans de absoluto respeto y cariño lo que ha generado una relación de complicidad que hace que estos sean los que mejor promoción le hacen. El resto es historia y, aunque diez años después no sea el Quique que era, la semilla que Enrique ayudó a germinar ahora ejerce de faro paro los que vienen por detrás…

A Joaquín lo conoció en Almería en 1985, y desde el primer momento le mostró su admiración cosa que sorprendió a Sabina por que “era un cantautor after-hippy y ellos eran unos modernos”. Ambos andaban en ese momento aproximándose a la música mejicana y eso en cierto modo abrió una vía de comunicación. Esta relación se afianzó en 1987 cuando coincidieron grabando ellos “Continuará” y el editando “Hotel dulce hotel” con el mismo productor y posteriormente en los locales de ensayo a los que se cambiaron donde también estaban los Viceversa (con los años Paco Beneyto acabó como batería la banda) con los que hicieron amistad.

A partir de ahí Sabina y enrique se hicieron por épocas inseparables ya que, además del amor que sentían por Chavela Vargas, también compartían su afición por los excesos. Esto les llevó a compartir noches interminables en el piso de Tirso de Molina en una época que el propio Sabina describía así en el libro “Adiós tristeza” de Miguel A. Bargueño: “Enrique aparecía por aquí de madrugada y me pareció siempre el ser más dulce, más tímido, más sensible del mundo. Era para comérselo. Aquí venia y se podía quedar 48 horas. Hablaba poco, fumaba mucho, bebía mucho… Yo también…”

Una de esas noches Enrique le pidió una letra, y Joaquín le dio una que acababa de empezar y que de la no tenia aun el final. De ella surgieron “Ojos de gata” (“Adiós tristeza” de 1991) e “Y nos dieron las diez” (“Física y química” de 1992) en lo que es un claro ejemplo de lo que eran las personalidades de ambos ya que mientras Sabina terminaba la canción acostándose con la chica en una historia feliz, Enrique lo hacia quedándose dormido sobre ella dejando un regusto de fracaso. Otra que pudo haber sido y no fue es “Por el bulevar de los sueños rotos” cuya letra le entrego Sabina para que le hiciera una música y así homenajear juntos a su admirada Chavela, pero siendo incapaz de hacerlo (con frecuencia la presión le paralizaba), acabó escribiéndola su hermano en la versión por todos conocida.

Su relación se mantuvo así hasta el final, con altibajos en los que podían verse mucho durante una temporada para luego tirarse meses sin saber nada el uno del otro. Hace poco leía no se donde un análisis de Sabina muy acertado y que podría resumir perfectamente y en pocas palabras como era: “Enrique Urquijo era un tipo de una tiernísima tristeza, tan desvalido, tan dulce, tan buena gente, y tan automaltratado. No conozco a nadie que no le quisiera.... El era el único que no se quería…” Y como no podía ser de otra manera en su libro de sonetos le dedicó dos que para terminar hoy reproduzco a continuación



LXX

Benditos Malditos - IV

In memoriam

Bendita sea la chusma con problemas,
los hermanos carnales de su hijo,
los póstumos Enriques anatemas,
los nombres de María made in Urquijo.

Bendito sea Argüelles con andenes,
las Rickembácker viudas de secretos,
los almanaques del año que vienes,
el sino de los Alvaros discretos,

las greñas de los ángeles malditos
que enseñan a volar a quien no sepa
y salen moviditos en las fotos,

la flema de la Tos de los Canitos,
el primo del bordón de Lady Pepa,
los bulevares de los sueños rotos.


LXXI

Malditos Benditos - IV

Para Enrique Urquijo

Maldita sea el alma desalmada
de quien tizna el idioma en cada verso,
el zumo de carcoma congelada,
las vírgenes de Lourdes del Inserso.

Maldita sea España con verrugas,
la infame Malasaña - malasombra,
el sol que te aplicó la ley de fugas,
el traidor inconfeso que te nombra.

Malditos sean los daños a terceros,
las once de los doce de febreros,
el nudo de la soga que nos atas,

las puertas de portales sin salida,
los pianos mellados de la vida,
las uñas de los ojos de las gatas.


Extraídos de “Ciento volando de catorce” de Joaquín Sabina (Editorial Visor – 2001)

miércoles, 28 de octubre de 2009

El riesgo y la altura del Sr. González

Me vais a permitir que hoy sea breve ya que tengo un DVD esperándome y no me gustaría hacerle esperar demasiado…

Ayer salio a la venta el octavo disco en once años de Quique González, y la primera buena noticia que me llega de el es que se ha agotado en muchos centros de la FNAC y El Corte Ingles por lo que han tenido que pedir más copias para hacer frente a la gran demanda que ha generado. Personalmente me alegro ya que le he seguido desde que daba sus primeros pasitos en este mundillo y me gustaría mucho que le empezaran a salir las cosas bien…

La verdad es que aún no estoy en disposición de hacer una valoración crítica del disco, pero hay dos elementos que me gustaría recalcar. El primero de ellos es que seguramente nos encontremos ante la portada más horrorosa de todas la que hasta ahora ha hecho Fernando Maquieira para él (todas) aunque luego, curiosamente, el diseño y la presentación del resto del CD me parece una auténticamente preciosidad lo que me lleva a reafirmarme en el pensamiento de que los criterios de edición de un disco son un misterio insondable con el que a los profanos no nos queda mas remedio que acostumbraremos a vivir…

El segundo aspecto es el meramente musical, y en la escucha rápida y sin atención que le he podido dar mientras bañaba a las niñas, la sensación que he tenido es que el Sr González lo ha vuelto a hacer, y se trae entre manos un trabajo a la altura del prestigio que a base de currárselo un montón el solito (y la ayuda de la gente de talento de la que ha sabido rodearse) se ha ganado en los últimos años. El corrió con los gastos de grabación y se ha tenido que buscar a quien se lo edite (al final ha sido su oficina de management “Last tour” con el apoyo de la SONY), y aunque sólo sea por eso creo que se merece dar un nuevo pasito hacia delante, firme y sin posibilidad de volver atrás…

Y ahora a ver el documental de una horita sobre la grabación de este “Daiquiri blues” y luego a escucharlo un par de veces con calma… Otro día os contaré más, y ya veremos si realmente está al nivel de “Salitre 48” (2001) y “Avería y redención (2007) o se queda algún paso por detrás de sus hasta ahora obras maestras… Trataré de ser imparcial, aunque pienso que con la gente en la que creo y a la que adoro me resulta más fácil serlo ya que el temor a que la palabra decepción se materialice ante mí suele rondar demasiado cerca, y si esto se produce no hay nada que manera de que esta desaparezca… Aunque por suerte creo que esta vez no va a ser el caso…

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Lo mejor y algo de lo peor del año... para mi

Disco nacional: “Un día en el mundo” de Vetusta Morla – Los madrileños tras nueve años de andadura musical publicaron por fin en febrero de este año su primer disco. Doce canciones sin desperdicio que pueden recordar a los primeros Radiohead, pero eso no es óbice para haber conseguido crear su propio sonido y un álbum casi perfecto.
Gira nacional: “Gira X aniversario” de Quique González – Han sido 19 conciertos en salas pequeñas en las que ha repasado generosamente sus siete discos con fantásticas relecturas de sus temas. Emoción, intensidad y buenas canciones en una coctelera perfecta y sólo cuatro músicos sobre el escenario. Para que otros aprendan...
Cofre nacional: “Disco duro” de Los Piratas – Sus seis discos de estudio más un DVD, completando cada uno de ellos con multitud de temas inédito y alguna maqueta. En total 40 canciones nunca publicadas que ayudan a comprender la historia de uno de los grupos más importantes de nuestro rock. Lo mismo que ha hecho El Ultimo de la Fila pero con inéditos. Ya digo, lo mismo...

Disco internacional: “Easy come, easy go” de Marianne Faithfull – A sus 62 años ha firmado, sin duda, su mejor disco. Su biografía es la del lado oscuro del rock. Nadie como ella ha pasado de lo más alto al autentico infierno, y ha regresado de él para, en su madurez , parir un álbum que se clava en el corazón y el alma durante 78 minutos sin desperdicio.
Gira internacional: “2008 European Chrome Dreams Continental Tour” de Neil Young – Hacía siete años que no pisaba la vieja Europa y su retorno ha sido por todo lo alto. Un total 45 conciertos en dos tandas (21 a principios de año en recintos cerrados y 24 en verano en festivales) cargados de sentimiento y del mejor rock. Sigue siendo el más grande, y esta vez pudimos disfrutarlo nosotros también.
Cofre internacional: “Weller at BBC” de Paul Weller – Son cuatro CD’s que recogen, en los dos primeros todas las sesiones para la BBC desde 1992 a la actualidad, y los otros dos conciertos entre 1990 y 1998 y emitidos por la cadena. Con cerca de 40 temas inéditos es el compendio de toda su carrera en solitario resumida a través de grabaciones en vivo.

Artista “Show me the money”: Manolo García – Poco que decir que no se haya dicho ya. La publicación de un disco mediocre tras años alejado de la música nos ha dejado una reedición carente de cualquier interés. Pero además ha vuelto a editar la discografía de El Ultimo de la Fila sin ningún tema extra y en una caja muy cara para lo nada que aporta. Un aplauso para el Sr. García por su contribución a la piratería.
Gira “Show me the money”: “30 años” de Los Secretos – El grupo en principio se disolvió a finales de 1996 pero, con la muerte de Enrique, Álvaro lo recuperó cuatro años después para rendirle un homenaje y, de paso, hacer una gira. Así han seguido estos 10 años, con discos en directo, una caja recopilatoria, un par de trabajos de estudio y girando como locos tocando lo de siempre. Son buena gente, grandes músicos y tienen buenísimas canciones, pero se han pasado un pelo... Y a pesar de todo los quiero...
Retorno “Show me the money”: Tequila – También podía haber llamado a esta categoría “Mejor quédate en casa” ya que, aunque han dado buenos conciertos manteniendo el tipo y sin arrastrarse, las formas cuentan, y la ausencia de Julián Infante aporta un tufillo económico demasiado fuerte. Si hubiesen salido como “Dos Tequilas” (por ejemplo) habrían sido la reunión del año, pero así lo único que han hecho ha sido retrasar el nuevo disco en solitario de Ariel Rot que es lo que a muchos realmente nos importa.

martes, 30 de diciembre de 2008

El año de Quique González

Aunque su fantástico “Avería y redención # 7” apareció en 2007 ha sido este año cuando realmente ha empezado a recoger los frutos. A pesar de que una revista como “Rolling Stone” le eligiese como disco del año con apenas tres meses en el mercado, su repercusión hasta ese momento se había limitado a la legión de fieles seguidores que tiene y a determinados medios que siguen su carrera. Lo cierto es que esa mención no ha conseguido que se hable más de él, pero el hecho de que una publicación con tanta repercusión (y por que no decirlo, con dudoso criterio artístico) le otorgase esa distinción, le ha colocado en el mapa y ha logrado que muchos se pregunten quién es ese tío.

La gira de presentación ha durado prácticamente todo el año y, la gran calidad de sus actuaciones, por fin se ha visto refrendado con llenos permanentes en las salas que tocaba. Lo bueno de esos shows es que, además de interpretar casi integro el pedazo disco que se traía entre manos, a los temas clásicos los vestía con el sonido que había creado junto a La Aristocracia del Barrio, lo que los dotaba de una nueva vida y daba a la globalidad del concierto una unidad sonora propia de las grandes estrellas internacionales. Ha aprendido del maestro Dylan a reinventar cada noche sus canciones (independientemente de que le escuchen 10 ó 10000) y, lo que para los que buscan la repetición nota por nota de lo que se escucha en el disco resulte decepcionante, para mi es una muestra de la inquietud creativa y deseos de seguir adelante que debería tener todo creador.

Además parece ser que ya tiene canciones para un nuevo disco que aparecerá a lo largo de 2009, por lo que esa frase típica de casi todos los artistas de “ahora que ha terminado la gira empezaré a escribir nuevos temas” es una prueba de la mediocridad que en general existe en este negocio. Las canciones nacen en cualquier momento y sin un objetivo determinado. Vivir para la música es estar siempre creando y no seguir los cánones que marcan las estrategias comerciales, por eso él se marca su propio ritmo, y tan pronto graba un EP junto a sus amiguetes bajo otro nombre (“Autopista hacia el zulo” que esperemos vea la luz muy pronto) como interpreta temas sin que por ello el concierto pierda intensidad.

Si a esto le añadimos que dentro de la profesión cada vez hay más gente que reconoce abiertamente que, probablemente, es el mejor escritor de canciones del momento y la soberbia gira conmemorativa de sus diez años en la música por pequeños locales con temas de toda su carera y que termina hoy en Madrid, hacen de este 2008 el gran año del Sr. González . Esta a un paso de tocar el cielo y además tiene el terreno abonado para convertirse en el más grande creador del siglo. Siete discos en diez años están al alcance de muy pocos, pero además es que su repertorio es tan amplio y de tanta calidad que es difícil imaginar donde está su tope creativo.

Lo suyo es hacer canciones y, aunque no hiciese ninguna más, su nombre entraría por derecho propio en el libro de oro de la música patria. Ahora sólo hace falta que siga por este camino, viviendo como un currante del rock (que al fin y al cabo es lo que es), buscando la emoción en cada nota que escribe y con su guitarra siempre de guardia por lo que pueda pasar. El futuro es suyo, y por lo tanto también nuestro...

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Y la lucha continua...

Esta es la carta que hemos recibido los que votamos el repertorio de la última gira de Quique. Al margen de cualquier otra consideración, todo lo que puedo decir es que se trata de un detalle al que no estamos acostumbrados y que yo personalmente agradezco. Además hace que me reafirme en la idea de que es un artista al que merece la pena seguir, ya que, con estas pequeñas cosas, si además te ofrece grandes discos y potentes directos, es lógico que los que lo seguimos nos sintamos implicados en su proyecto y comprometidos con su causa, que no es otra que la de hacer canciones, cantarlas en directo y vivir de ello.

Y dicho eso continuo con la serie de post dedicados a Quique González con motivo de su décimo aniversario dentro de la música y que hoy dedico a su etapa kamikaze. El artículo que a continuación reproduzco apareció publicado el día 8 de octubre de 2003 en el "Diario de Burgos - El Mundo" y la he sacado de la sección de prensa que incluye en su pagina web el músico de guardia: www.musicodeguardia.com. El autor es un tal Diego Puicercus, y el contenido yo lo podría haber firmado casi palabra por palabra (y además también estuve en el concierto del que habla). Incluyo, por iniciativa propia, la letra del tema inédito que titula el artículo y que además coincide con el de la carta que firmó Quique contra las discográficas.

Peleando a la contra

No era capaz de abrir los ojos,
bajé la Gran Vía vacía.
Calculé que como poco,
ya llevaba un par de días sin dormir.

Como si me hubiera pasado un tren por encima.
Como si me hubieran dado una paliza.
No paren el combate todavía!;
y cuenten hasta diez...

...Dicen que al final me salvaré.
Nunca hay demasiado que perder, tu lo sabes bien...

Atribulados como perros de lluvia
que se duermen al piano de Tom Waits.
Es impensable que me cruce a Susan Sarandon
subiendo la escalera de este hotel...

Besé la lona en el segundo round,
y sigo en el taller...

...Dicen que al final me salvaré...
Nunca hay demasiado que perder,
tu lo sabes bien...


(Quique González – Inédita)

“Si en estos momentos existe un artista que merece el apelativo de independiente ese es Quique González. Por fin esta semana, la misma en la que han vuelto a las pantallas los chicos de la academia del éxito, ha salido a la calle “Kamikazes enamorados”, su cuarto disco de estudio y el primero desde su ruptura con la multinacional que había editado sus anteriores trabajos. Con la carta de libertad en la mano ha decidido vivir al margen de una industria que lo único que busca es vender sin preocuparse ni de la calidad del producto ni de la dignidad del músico. El mismo lo ha editado, ha buscado como distribuirlo, ha recorrido el país de punta a punta para poder financiarlo , ha recurrido a los que no lo ven como un paria para promocionarlo, y sobre todo ha hecho lo que mejor sabe hacer , escribir una colección de hermosas canciones de las que poder sentirse orgulloso.

Y es que Quique es de los artistas que merecen ganarse la vida con la música. Pertenece a esa raza que necesita el escenario para vivir, como los músicos de blues o de jazz, cada noche un local, una ciudad, otra cama, y así día tras día, mes tras mes, año tras año. Pero lo va a tener difícil. Los viejos tiempos del rock en los que un joven con su guitarra podía convertirse en Bob Dylan, Neil Young o Lou Reed no volverán. Se acabaron las carreras de treintaitantos años y cientos de canciones, ha muerto la promiscuidad creativa. No es rentable desplegar todos los medios necesarios para un lanzamiento con tanta frecuencia porque un mismo artista puede saturar, y esto no deja de ser un negocio, y como tal los balances tienen que cuadrar al final de cada ejercicio. Se exprimen los discos al máximo sacando seis o siete single para luego reeditarlo con un DVD de regalo, restringen las giras a fechas muy concretas, un añito para descansar, otro para componer, y vuelta a empezar.

Antes de verano pude asistir a uno de sus conciertos en Valladolid. En una pequeña sala abarrotada, a ratos con la guitarra, a ratos sobre un teclado, sin luces, sólo él, nosotros y el humo, como si estuviésemos dentro de una de sus canciones. Y nos ganó una vez más, como cuando se nos iba la vida, como con “Salitre 48”, el disco que, sin ser mi favorito, ni el mejor, ni el que más escucho, es el que me hubiese gustado componer de haber tenido el talento para estar al otro lado. Estaría bien poder escuchar en Burgos a gente que tiene su academia en un coche cargado de instrumentos o una pensión, para la que la música es el fin y no un medio para alcanzar fama y dinero, para la que subirse a un escenario no es cumplir un contrato, para la que una canción no es un karaoke si no un trocito de si mismo..., artistas que, como a Quique González, no les queda más remedio que seguir peleando a la contra”


viernes, 7 de noviembre de 2008

¡Quédese, Señor González!

Un concepto es un concepto, y el mío es que hoy por hoy es difícil encontrar en este país un artista que te pueda ofrecer un concierto como el que ayer dio Quique González en Valladolid. Lo primero que sorprende (entre comillas, claro) es que fuera el inicio de una gira, en este caso la de celebración de sus diez años en la música. Sorprende por que normalmente los primeros conciertos suelen ser mas complicados por falta de rodaje de los temas y de acoplamiento de la banda, pero anoche nada de eso se noto. Y digo entre comillas por que es evidente que llevan más de un año rodando juntos, y aunque haya variado un poco en formato, existe la compenetración suficiente como para solventar con otros recursos que algún tema no esté lo suficientemente trabajado. Por otro lado Quique, normalmente, juega con un repertorio muy amplio, por lo que muy poquitos de los temas que sonaron no habían sido interpretados en algún momento de la gira de "Avería y redención".

Lo segundo que llama la atención y que se agradece, es que con apenas un par de minutos de retraso empezaron a sonar los acordes de "Vidas cruzadas". Deberíamos empezar a acostumbrarnos (como hacen el noventa y cinco por ciento de los artistas extranjeros que nos visitan) que la hora de comienzo de un concierto es la que marca la entrada y no media hora más tarde. Si queremos que se valore la música como una manifestación artística más deberían empezar a tenerse en cuenta estos detalles. No me imagino un concierto en el Real o una película u obra de teatro empezando con cuarenta minutos de retraso. Eso suele ser por falta de profesionalidad, y esto es precisamente una de las cosas que no se le pueden echar en cara al Señor González.

Por que la voz la tenia un poco castigada, pero desde el primer momento se entregó aunque no llegase a algún tono y a veces no se le entendiese demasiado bien ni lo que cantaba ni lo que decía al público. En cualquier caso son pequeñeces que carecen de importancia si se compara con todo lo demás que te ofrece a cambio. Y ahí aparecen, por ejemplo, su aptitud y actitud. Quique está ya para dar el salto a otros escenarios. Y no me refiero sólo a que Mambo sea, probablemente, el peor sitio de España para programar un concierto, si no que ya está preparado para llenar locales a partir de mil y pico personas (en provincias, ya que en Madrid ya llenó La Riviera). A pesar de eso se mantiene fiel a ciertos valores del rock and roll en los que lo importante cada noche es tocar, alimentarte del aliento del público, verles la cara, sentir que lo único en la vida es lo que sucede sobre el escenario ya sea ante diez personas o un millón.

Otro concepto clave para saber que está llamado a ser uno de los grandes (siete discos en diez años es un promedio que tienen pocos) es que le gusta escuchar música. Algo que llama la atención en general de los artista una vez que llegan a un punto, es que dejan oír discos ajenos por el simple placer de escucharlos. Que sea tu profesión no quiere decir que no necesites para seguir funcionando gasolina en forma de notas y arpegios. Y se percibe en los arreglos de las canciones en las que prácticamente todas tienen un lavado de cara respecto al disco original, y eso es de agradecer. En algunos casos es un simple traslado de instrumentos, cambiando la acústica o la mandolina por la eléctrica, pero en otros logra hacer casi una canción nueva en la que lo único que comparten es la letra. La sombra de Dylan es alargada, y lo aplaudo, ya que es la forma que tiene un tema para mantenerse vivo a lo largo de los años.

Y que puedo contar de la "Aristocracia del barrio"... Creo que es la mejor banda de acompañamiento que ha tenido nunca. Sin desmerecer a ninguno de los músicos que han tocado con el, estos superan a todos. Karlos Arancegui no es que sea mejor que Toni Jurado, ni Javi Pedreira es capaz de hacerle sombra a Carlos Raya, pero son los ideales para el tipo de canciones que está haciendo y además han sabido pasar por su filtro sonoro las anteriores, dotando a todas de una unidad estilística y de sonido. El estilo de la batería me recuerda a Glenn Kotche de Wilco y le aporta ritmos hasta ahora desconocidos en su obra. Pedreira, a la guitarra, es muy bueno, pero debe tener cuidado ya que a veces se le va la pinza y se adorna demasiado. Corre el riesgo de ser como el amigo Jesús Prieto "Piti", un talento enorme y unos dedos rapidísimos, pero hay que pararle un poco por que si no le acabaran sobrando notas. Los "Crazy Horse" no están entre las cien mejores grupos del mundo, pero Neil Young, que es el más grande (con permiso de God Dylan) nunca suena mejor que como lo hace con ellos...

El último concepto que me gustaría tratar, y que este concierto me deja (o me confirma), es que, cada vez más, su verdadero secreto está en sus canciones. Después de diez años y más de cien escritas en su haber es capaz de visitar una ciudad dos veces en menos de nueve meses y ofrecer dos conciertos radicalmente distintos y a cual mejor. De los artistas y grupos que hace diez años cumplían su primera década muy poquitos siguen en esa misma posición, por que tan difícil es llegar como mantenerse, pero si él continua por este camino lento pero firme, cuando celebre su vigésimo aniversario será ya un referente para toda una generación y un espejo en el que reflejarse si el objetivo es vivir de la música y dignificar una profesión como esta. Lo único que me queda por decir ante este panorama es ¡¡¡Quédese, Señor González!!!

viernes, 31 de octubre de 2008

Yo encontré las gafas de Mike

Antes de nada y para no perder tiempo, si eres de los que aún no tiene "Avería y redención # 7" deja de leer, vete a la tienda de discos más cercana y cómpratelo... Y si es la versión doble con el documental "¿Donde están las gafas de Mike?", mejor. Hace trece meses que salió a la venta, y aunque desde entonces se han publicado unos cuantos buenísimos discos (de esos que piensas que son redondos los cojas por donde los cojas), creo que todavía no ha salido ninguno que le supere en prácticamente ninguna faceta (excepto ventas, claro). Pero hoy de lo que me apetece hablar es del DVD que le acompañaba en su primera edición, y que también se ha editado de forma independiente.

Al parecer cuando Quique González acabó la gira de presentación de "Ajuste de cuentas", su intención inicial era retirarse a su casa en el interior de Cantabria, dedicarse una temporadita a una vida contemplativa y decidir hacía donde quería dirigir su carrera. Esos propósitos le duraron tanto tiempo como el que tardo en entrar en la tienda de instrumentos musicales Fernando Macaya. Le pillo viendo unas imágenes que había grabado en un combate de boxeo y esa misma tarde le propuso que grabasen alguna canción. Así, por casualidad, sus planes dieron un giro y se encontró dando los primeros pasos para un nuevo disco.

A lo largo de un año fue siguiendo todo el proceso creativo de un disco, desde el nacimiento de las canciones con la acústica o el piano, a la grabación definitiva, pasando por bolos en los que probaba los temas o la preparación con la banda de las maquetas. Pero es que además captó el día a día de Quique, con sus paseos por el campo junto a Samuel (su perro), la colaboración en una emisora de Torrelavega recomendando discos, las visitas de los amigos, una operación en la rodilla, aviones perdidos, algún concierto sorpresa, un ensayo en la habitación del hotel... Y así hasta 50 horas de grabación que aparecen perfectamente estructurados y resumidos en apenas 83 minutos.

Lo habitual, cuando se plantea un reportaje sobre un artista, es o seguirle durante una gira o una serie de conciertos, o intercalar imágenes de archivo con entrevistas, pero este proceso tan lento y a lo largo de tantos meses para contar la gestación de un álbum lo recuerdo en casos muy puntuales. "Let it be" puede que fuera la primera ocasión en que se hizo, aunque sólo fue durante un mes y reducido al espacio físico de un estudio. Para mi el mejor (y en breve me extenderé más en él) en este subgénero es el "I trying to break your heart" de Sam Jones en el que se cuenta el tortuoso proceso de grabación del "Yankee hotel foxtrot" de Wilco.

Aunque desconozco si Macaya o Quique lo han visto y lo han utilizado como referente, me parece que es deudor de este en algunos aspectos, sobre todo en la relación del artista con la cámara que parece que no está pero que recoge hasta el último gesto y la normalidad con la que todo se desarrolla sin sentir que las situaciones puedan estar forzadas buscando una toma o un objetivo concreto. Lo único que no me acaba de convencer la voz en off, aunque reconozco que ayuda a ser consciente que la acción avanza en el tiempo (por ejemplo ver como cambia el paisaje a su alrededor también lo hace, pero es menos efectiva), y como no abusa en exceso no llega a resultar molesta en ningún momento.

El resultado es un documental excepcional, en el que consigue hacer llegar al espectador la naturalidad con la surge una obra maestra (el disco) a través de los ojos de otra (el DVD).

jueves, 23 de octubre de 2008

Días que se escapan (Quique González)


Ahora da igual subir, bajar, estar parado
viendo volar aviones blancos sobre mi.
Sensacional huida en plano largo,
y yo que me creía Steve Joaquín.

La destreza de tus manos lentas
entre las sombras de un hotel barato.
Yo que intenté volar todas mis huellas
sólo quería mantenerme a salvo en...

Días que se escapan de las manos
corren como coches robados.
Días que se escapan de las manos,
noches en colchones prestados.
Días que brillan sobre el piso mojado
medaré una vuelta para verte un rato
bajo la tormenta.

Ahora da igual seguir, parar, pasar de largo
coleccionar retratos que viví.
Emocional, sentida en un impacto
La vida es un extracto que perdí.

Alegría de tus manos lentas
son expertas en coches robados.
Yo que intenté borrar todas mis huellas
por no correr detrás de mi pasado en...

Días que se escapan de las manos,
noches en colchones prestados.
Días que se escapan de las manos
corren como coches robados.
Días que brillan sobre el piso mojado
me daré una vuelta,
para verte un rato bajo la tormenta.

Alegría de tus manos lentas
bajo los cielos que dejé incendiados.
Yo que intenté borrar todas mis huellas
por no correr detrás de mi pasado en...

Días que se escapan de las manos...

(Extraída del álbum "la noche americana" / VARSOVIA!! RECORDS - 2005)

domingo, 12 de octubre de 2008

Madrid, 1 - Marzo - 2002 (Quique González)

El bootleg que hoy nos ocupa tiene la peculiaridad de que fue el propio Quique González el que lo puso en circulación allá por 2003. Si bien este tipo de grabaciones (y más ahora, en tiempos de top manta e Internet) gozan de cierta simpatía entre algunos artistas, la industria siempre las ha combatido (que apareciese un disco en directo tras cada gira de algunos dinosaurios tiene mucho que ver con querer quedarse con el pastel que los fans demandaban y solo encontraban en el mercado pirata). Tal vez por eso en su recién estrenada aventura de "Peleando a la contra" (decide controlar su carrera desde la grabación a la promoción pasando por la edición, contratación...) una de las primeras decisiones que toma es colgar en su página web un par de conciertos. Uno de ellos es un acústico en Córdoba de la gira que estaba haciendo en ese momento por pequeños locales (en los que aceptaba peticiones del publico y actuaba solo con su guitarra y teclado) y el otro este celebrado en la difunta sala Aqualung de Madrid.

A finales de mayo de 2001, y tras varios años grabando sus maquetas en un ocho pistas con Carlos Raya y José Nortes, y moviéndolas por distintas discográficas, consigue ver en la calle "Salitre 48". En el recoge todo el trabajo de los últimos años, aunque la compañía (la misma que le había despedido un par de años antes), en lugar de realizar una nueva grabación en estudio, edita las maquetas que tenia con unos leves retoques. El disco, al estar grabado de una forma tan artesanal y sin el apoyo de otros músicos, abandona la vertiente guitarrera del primero para adentrarse en sonidos más acústicos e intimistas, pero ahí está también su gran virtud. Consigue dotarle de un sentimiento y una fuerza emocional enorme, que unido a una maravillosa colección de canciones, hace que se incruste en el fondo del alma del que lo escucha y ya no puedas sacarlo de ahí. Creo que, por distintas circunstancias cada vez, hasta el reciente "Avería y redención" (que tiene muchas similitudes con el) no había vuelto a lograr esa conjunción perfecta.

En un primer momento lo presenta en pequeñas salas acompañado de Carlos, pero más adelante reúne una grupo y ofrece una serie de actuaciones que se aproximan más a su espíritu rockero. El 1 de marzo de 2002 se subió al escenario de Aqualung, con las cámaras de una televisión como testigos, para ofrecer un concierto memorable. Las canciones cobran una nueva dimensión, no solo por los arreglos que hacen que no sean un calco de las publicadas, si no por que el hecho de tener detrás una banda eléctrica las acelera y llena de tensión, reinventándolas con un sonido que, probablemente sea, el que quería para el disco. Además la talla de los músicos, muy prestigiosos ya en ese momento, consiguen que todo suene a la perfección y no se pierda calidad respecto a como lo hace un trabajo de estudio (con cada vez más grupos tengo sensación de que los que tocan en directo no son los mismos que han grabado en el disco).

Acompañado de Carlos Raya (guitarras), Jacob (bajo), Toni Jurado (batería) y Basilio Martí (teclados) repasó prácticamente entero "Salitre 48", recuperó tres temas de "Personal" y presentó otros tres (uno de ellos "Aunque tu no lo sepas" que ya había cantado años antes Enrique Urquijo) que aparecerían en "Pájaros mojados" a finales de ese año. El primer bloque del show era totalmente eléctrico y como colofón aparecía Ariel Rot para hacer una versión salvaje de "Perdone agente" y demostrar como se puede, con una guitarra, dar vida a una canción. El primer bis, con todos los instrumentos acústicos, sirvió para bajar un poco la temperatura (aunque "Se nos iba la vida" tiene un crescendo que recuerda lo que Quique tiene ganas de hacer en ese momento), para concluir en el segundo con una arrolladora versión de "Y los conserjes de noche", que solo puede compararse, con el emocionante final que vivimos en la grabación de "Ajuste de cuentas".

No creo que fuese su primer gran momento sobre un escenario, pero lo que está claro es que marcó, desde ese momento, un punto de no retorno en su carreta . Seguramente ha pasado malos momentos económicos, pero lo que nunca ha dejado de hacer ha sido rodearse de grandes músicos, que han conseguido que sus conciertos sean la base sobre la que consolidar su posición. La de un artista creíble, que dignifica su profesión por que vive para ella y no por ella, que le gusta y disfruta la música, y sobre todo, que además, escribe buenísimas canciones.

viernes, 3 de octubre de 2008

Repertorio a la carta

La idea no es nueva ni innovadora, pero creo que, cuando menos es efectiva y efectista, y consigue movilizar e involucrar a tus seguidores más fieles en el proyecto. Dylan seleccionó los temas de su último recopilatorio con este mismo sistema, y Burning hicieron lo propio con sus "Dulces dieciséis" de 2005 (por mencionar los casos en los que he participado previamente). El método en cuestión es sencillo. Pides a tus fans, a través de la página web, que seleccionen una serie de temas que forman parte de tu repertorio, y los más votados entran en el disco.

El último en apuntarse al juego ha sido Quique González que, con motivo de una mini gira para celebrar sus diez años en la carretera, ha delegado en nosotros la elección de las canciones que interpretará en esos conciertos. En este caso lo que pide son tres canciones por disco y una versión de un tema en castellano. Como anécdota curiosa diré que la primera vez que lo vi en directo fue un 5 de noviembre de 1998 en la Sala Asclepios de Valladolid, y que una década y un día después estaré en la misma ciudad viendo el inicio de esta gira aniversario.

Desde ese día en el que apenas éramos 50 personas en aquella discoteca que se antojaba enorme, al llenazo de las pasadas navidades en el Palacio de los deportes de Madrid (aunque la gente iba a ver a Fito), le he visto innumerables veces en todo tipo de locales y de formatos. Salas minúsculas, medianas y grandes, teatros, paraninfos universitarios, plazas mayores, estudios de televisión, palacios de congresos, festivales, polideportivos... A el solo con guitarra, teclado y armónica, o acompañado de Carlos Raya a la guitarra, o en formato trío con el violín de Eduardo Ortega, o con los Conserjes de noche, los Pájaros mojados, los Taxidrivers o la Aristocracia del barrio...

El es de los pocos artistas que puedo decir que he seguido de forma constante desde el principio, he sido testigo de sus grandes momentos y también de alguno que seria mejor olvidar, muchas de sus canciones las siento tan mías que me sorprende que no haberlas escrito yo... Los criterios que he seguido en mi elección son, pues, puramente emocionales. Se que hay canciones más conocidas e importante, y que también por eso las ha interpretado infinidad de veces. Para mi el sentido que debería tener esta gira es otro. Van a ser conciertos especiales y emotivos, mucho más rockeros, con la adrenalina disparada, con el público muy encima... Y el repertorio debería estar acorde con eso... Siguiendo las normas indicadas en su página web mi repertorio ideal seria:

  • Personal (1998) - Se nos iba la vida, Fito, Y los conserjes de noche
  • Salitre 48 (2001) - Crece la hierba, 39 grados, En el disparadero
  • Pájaros mojados (2002) - Pájaros mojados, Miss camiseta mojada, Avión en tierra
  • Kamikazes enamorados (2003) - Suave es la noche, Deportado, Piedras y flores
  • La noche americana (2005) - Días que se escapan, Justin y Britney, Hotel Los Ángeles
  • Ajuste de cuentas (2006) - Caminando en círculos, A cara de perro, Pequeño rock and roll
  • Avería y redención (2007) - Nos invaden los rusos, La casa está vacía, Los desperfectos
  • Versión - Diez años después (Los Rodríguez / Palabras más, palabras menos - 1995)

PD - Para aportar mi granito de arena a este aniversario, en próximas fechas tanto en los post "La puerta de atrás del paraíso" (dedicado a los grandes momentos de la historia de la música popular que no fueron recogidos en grabaciones oficiales y si en piratas o bootlegs), y "El viaje" (letras de canciones que me han marcado o lo siguen haciendo), como en otros apartados seguirán apareciendo referencias a este chico que, por trayectoria, calidad y coherencia hacia con su profesión, está llamado a ser un personaje clave del rock español del siglo XXI.