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domingo, 12 de mayo de 2013

Nacha Pop – Madrid, 23-Abril-1979



De las distintas fuentes de las que suelen beber los bootlegs una de las que mejor calidad de sonido garantizan son las tomadas de conciertos emitidos por las emisoras de radio. En España, sin duda, es Radio 3 la que dispone de un archivo más completo e interesante con material de todos los artistas nacionales y gran parte de los internacionales que en los últimos 35 años han sido algo (y también los que no) dentro del panorama musical. Hoy, aprovechando que se cumple el cuarto aniversario de la muerte de Antonio Vega, echaremos mano de una grabación emitida por esta emisora y que recoge el concierto que Nacha Pop ofrecieron como teloneros de Siouxsie & The Banshees en abril de 1979.

Los orígenes del grupo hay que buscarlos en el Liceo Francés de Madrid donde estudiaban Nacho García Vega (guitarra), Carlos Brooking (bajo) y Jaime Conde (batería). Hacia 1977 en compañía de Amhed (guitarra), otro compañero, habían formado un grupo que llamaron Uhu Helicopter en el que hacían versiones de sus grupos favoritos (Led Zeppelín, Jethro Tull, James Taylor, America, Eagles, Jefferson Airplane, Grateful Dead o Neil Young). En esos primeros tiempos les benefició el gran ambiente cultural que existía en ese colegio gracias al cual pudieron dar sus primeros conciertos y se les abrió la puerta de otros lugares similares.

Un primo de Nacho, Antonio Vega, empezó a pasarse de vez en cuando por los ensayos del grupo y, a pesar de ser cuatro años mayor que ellos, tocaba la guitarra y le gustaba la música por lo que esos intereses comunes hicieron que sus caminos confluyeran. Poco a poco se fue sintiendo más a gusto con su primo pequeño y sus amigos y, lo que empezó como un entretenimiento cuando volvía de Valencia en los permisos de la mili, terminó con su incorporación definitiva cuando se instaló de nuevo en Madrid. Llegados a este punto es justo decir que, aunque Antonio era el que más talento tenía y mejor tocaba, probablemente el solo nunca habría llegado a nada. Necesitaba un lugar en el que desarrollar todo lo que llevaba dentro y eso lo encontró en el grupo de Nacho ya que, aunque sabia escribir canciones, en cuestiones organizativas (ensayos, promoción, infraestructura...) era nulo y en eso sus nuevos compañeros le superaban con creces. El, por el contrario, les aportó el grado de experiencia necesario para que una banda sea viable, aunque hay que reconocer que enseguida se punieron las pilas para alcanzar un nivel como instrumentistas más que aceptable. Todo esto provocó el cambio del nombre del grupo que desde entonces pasó a llamarse Nacha Pop.


Pero la importancia del Liceo Francés en el nacimiento de Nacha Pop no se limita a que sus miembros estudiaran en sus aulas y ese círculo habría que ampliarlo a otros personajes (amigos de sus hermanos mayores) que, llegado el momento, les dieron ese empujoncito hacia arriba que luego ellos supieron aprovechar. Rafael Abitbol, Gonzalo Garrido y sobre todo Mario Armero se dedicaron a pinchar en Onda 2 sus primeras maquetas que pudieron grabar gracias a los contactos que los García Vega tenían en Polydor. Todos los sábados Nacho, su hermano mayor y otros amigos de éste se pasaban por las oficinas de la discográfica a escuchar los discos que recibían del extranjero y daban su opinión acerca de cuales pensaban que podrían tener éxito si se editaban en España. Gracias a ese contacto pudieron grabar de una forma bastante aseadita cuatro temas en los estudios de la compañía en los tiempos muertos en que no lo hacían sus primeros espadas y a principios de 1979 comenzaron a sonar en las ondas junto a las de otros grupos nuevos de la capital.

Otro elemento fundamental, que no hay que pasar por alto, es que todos formaban parte de una clase media-alta lo que les había permitido, además de conocer a gente con cierta influencia, viajar a Londres para estudiar ingles y empaparse, entre otras cosas, de lo que a nivel musical estaba sucediendo allí. Su aspiración era sonar como los grupos de la new wave británica y no pararon de trabajar de forma a veces obsesiva en el local de ensayo hasta lograrlo. Gracias a eso consiguieron en el mundillo una imagen de profesionalidad que les situó en la línea de salida muy por encima del resto de los grupos de su generación que, en general, no le daban tanta importancia y que hizo que ninguno de ellos llegara a sonar nunca en directo como lo hacían Nacha Pop (hay quien cree que de ahí vienen parte de los celos que generaban en determinados sectores de la movida).

Ese hecho, unido al buen rollo del grupo con Polydor (al fin y al cabo allí habían grabado sus maquetas y estaban a punto de ficharles), hizo que fuesen los elegidos por la compañía como teloneros de Siouxsie & The Banshees cuando les trajeron a actuar para apoyar su lanzamiento en nuestro país. No era su primer concierto (habían tocado en colegios mayores, facultades y también en el Teatro Martín) pero si el estreno ante un gran aforo (unas 2000 personas) y sobre todo una importante prueba de fuego ya que iban a jugar en un terreno que se preveía hostil ante un público que no había pagado para verlos a ellos y, en el mejor de los casos, los consideraba el inevitable estorbo previo a la salida de los británicos.


La tarde del 23 de abril de 1979 se subieron al escenario del Teatro Barceló de Madrid cuando la sala aún estaba medio vacía y lo primero que llama la atención es su sonido que, aunque iría forjándose poco a poco, en este momento era el de un grupo de punk-pop, tocando de una forma cruda, con rabia y mucha convicción. Los que pudieron estar allí hablan de un momento mágico e intenso y las crónicas de la época se rinden a ellos y les ponen en la cabeza de los grupos que empezaban a despuntar en Madrid. Dentro del repertorio llama la atención que Sol de Caribe ya era el tema con el que cerraban sus conciertos, el tempo más lento con el que interpretan Chica de ayer y, sobre todo, la presencia de cuatro temas que un año después quedarían fuera de su primer LP y que aún permanecen inéditas.

Pero, al margen del éxito musical, la importancia de aquella noche en la vida de Nacha Pop fue que Hispavox puso sus ojos en ellos y, tras una rápida negociación, los ficha adelantándose a Polydor que seguía sin terminar de decidirse. Desde ese momento el funcionamiento en el seno de la banda empieza a cambiar. Antonio se vuelve definitivamente en un obseso de las cuestiones técnicas y el buen sonido, y si a eso le sumamos que es el que mejor toca y que empieza a tomar las riendas compositivas, la imagen de cara al exterior es que él es el líder indiscutible. Pero lo bueno que tuvo la banda es que Nacho era el nexo de unión por un lado entre su primo y el resto de sus compañeros y por otro de todos con el exterior, por lo que la simbiosis entre ambos y esa necesidad mutua hizo que pudieran avanzar y evolucionar tan rápidamente.

En septiembre grabaron las maquetas del que sería su primer disco y desde ese momento su nueva compañía prohibió que se siguiesen emitiendo las anteriores en la radio. El 2 de noviembre protagonizaron la inauguración de la sala El Sol y, aunque unos días después tuvieron que renunciar a abrir el concierto de Elvis Costello en Barcelona por un repentino ataque de apendicitis de Jaime, su situación era inmejorable para convertirse en la gran sensación musical de la siguiente década. La salida definitiva del batería y su sustitución por Ñete se produjo cuando les llegó el momento de entrar a grabar el disco y se dieron cuenta de que las bases rítmicas eran el punto más débil de las maquetas y necesitaban a alguien más solvente para dar el salto definitivo de calidad. Lo que sucedió partir de ese momento ya es historia, la de uno de los mejores grupos que hemos tenido, la de Nacha Pop.

Lugar: Teatro Barceló, Madrid.
Fecha: 23 – Abril – 1979.
Título del bootleg: Teatro Barceló 1979.
Listado de canciones:
01 - Presentación de la banda
02 - Gasoleo meo
03 - Día tras día
04 - Eres tan triste
05 - Mujer de cristal
06 - Chica de ayer
07 - Me va tu mama
08 - No pretendas
09 - 50 pop
10 - Sol del Caribe

Texto publicado en la revista Tarántula

martes, 10 de noviembre de 2009

80 / 88 (Nacha Pop)

Hoy, más que rescatar del olvido un disco arrinconado por la gloria de otro más exitoso dentro de la vida de su autor, voy a reivindicar la grandeza de uno que ha sido sistemáticamente vilipendiado y destrozado por la crítica y que para mi (con permiso tal vez del “A por ellos que son pocos y cobardes” de Loquillo y sus Trogloditas) es el gran disco en directo de los 80 tanto por su calidad musical y técnica como por su gran valor como documento histórico. Hablo, claro está, del “80 / 88” de Nacha Pop en el que aparece la grabación de los últimos dos conciertos que dio la banda (lo ocurrido hace un par de años prefiero verlo como un mal sueño que en realidad nunca existió)

La gira de presentación de “El momento” a lo largo de 1987 no fue fácil. El formato trío dificultaba el hecho de reunirse a ensayar (y más cuando Antonio cada vez pasaba cada vez más tiempo medio desaparecido) por lo que tres semanas antes de comenzarla empezaron a ensayar con los músicos que habían contratado para completar la banda. Antonio apenas apareció y acabó repercutiendo en unas primeras actuaciones muy flojas que les dejó un mal sabor de boca, por lo que cuando se anuncio que no habría conciertos de la banda al año siguiente (a excepción de dos en Méjico donde fueron a promocionar el disco) todos lo celebraron con cierto alivio.

No se puede decir que hubiese desavenencias en el seno del grupo, pero lo cierto es que el distanciamiento de Antonio Vega con su primo Nacho y Carlos Brooking era más que evidente y probablemente todo habría ido a mayores de no ser por el parentesco que les unía. En ese momento ya existía la conciencia de que, a pesar de no haber sido un grupo vendedor, Nacha Pop transcendía lo musical y una lenta agonía que echara al traste tanto trabajo e ilusión era lo último que deseaban. La separación (seguramente en ese momento no se plantearan que fuese a ser definitiva) empezó a flotar en el ambiente, aunque de inicio la idea era simplemente grabar un directo con el que terminar su contrato con “Polydor” y hacer un resumen de los años vividos.

Con el anuncio de los conciertos los rumores empezaron a dispararse, y más cuando se supo que Carlos Narea se encargaría tanto de la producción como de la organización. Tras la gira de “El momento” habían roto con su representante por lo que el hecho de no contratar a otro (a Méjico fueron con todo organizado por la compañía) y dejarlo en manos de una persona que no se dedicaba a eso dejaba claro la banda había dejado de pensar en el futuro. Los ensayos se desarrollaron igual que lo habían hecho los de los últimos tiempos, con Antonio presentándose de vez en cuando y con nervios ya que esta vez se trataba de la grabación de un disco y nada podía salir mal.

Una de las cosas que más se criticaron fue la selección del repertorio, y creo que es aquí donde falla fundamentalmente el disco. Me parece incomprensible que la base fuesen los temas de sus dos últimos trabajos (y de estos encima se dejaron fuera “Lucha de gigantes” y “Desordenada habitación”) arrinconando los de los primeros de los que interpretaron sólo tres de “Nacha Pop” (“Chica de ayer”, “Nadie puede parar” y “Antes de que salga el sol”) y metiendo en un medley los dos de “Buena disposición” (“Atrás” y “Alta tensión”) y el de “Más números…” (“Como hasta hoy”). Me temo que el tratar de buscar un equilibrio en tre los temas de uno y otro hicieron que se primaran otras cosas antes que la calidad de las composiciones y claro, si al final el reparto de temas era al cincuenta por ciento, en los del principio los de Antonio eran la gran mayoría por lo que la solución fue correr un tupido velo sobre esa etapa de la banda (y que encima es la mejor).

También recibieron críticas por el formato elegido pero, dadas las circunstancias tampoco se podia elegir otro. Habían pasado de ser un cuarteto a incorporar teclados y un saxofón (¿existe algún instrumento más genuinamente ochenteno? En los 80 daba la sensación de que si tu banda no tenia un saxo directamente no existías…), por lo que parecía lógico que tratasen de reproducir sobre el escenario como sonaban sus últimos discos por lo que incluyeron un segundo teclado, y un tercer guitarrista por si las moscas, y unas coristas (otro elemento imprescindible de la época)… Incluso en algún tema un segundo bajo y otra batería… Y la verdad es que sonaron de miedo…

Personalmente me gustan más otros conciertos que tengo de ellos en los que suenan igual de potentes pero más frescos e inspirados a pesar de los defectos que a veces se descubren (por ejemplo uno en rockola en 1983 que además tiene un buen sonido y limpiándolo un poco se podría publicar perfectamente) pero, a pesar de su perfección y ese sonido tan compacto que tiene creo que consigue transmitir la emoción que se vivieron aquellas noches. Y es que, si el grupo tenía un estricto guión que seguir y del que no debían salirse, el público no, y ellos son precisamente los que con su pasión desbordada dotan de magia y emoción la grabación.

Desde la primera canción se les escucha de fondo acompañar al grupo (y eso que limpiaron todo lo posible las cintas) consiguiendo que lo que de entrada estaba condenado a ser un frío disco en directo se transformara en algo orgánico con vida propia que reflejase a la perfección el momento histórico preciso en el que el mejor grupo de los 80 interpretaba sus últimas notas. Todo eso sucedió el 19 y 20 de octubre de 1988 (la segunda noche fue mejor y prácticamente todas las tomas del disco son de esa noche)… Ese último día el sol se ocultó antes de tiempo y, aunque volvió a salir a la mañana siguiente, en muchos aspectos de momento seguimos a oscuras.

Título: 80 / 88
Producción: Carlos Narea
Grabado en: “Jácara Plató” (Madrid) con la “Fleetwood Movile Studio”
Editado por: Polygram Ibérica
Canciones:
Cara A
- Puertas abiertas
- Grité una noche
- Relojes en la oscuridad
- Sentado al borde de ti
- No me olvido
Cara B
- Cada uno su razón
- Nuevo plan
- Medley (Con tal de regresar + Como hasta hoy + Atrás + Miedo al terror + Pagas caro mi humor + Alta tensión)
- Nadie puede parar
Cara C
- Asustado estoy
- Lo que tú y yo sabemos
- Chica de ayer
- Una décima de segundo
Cara D
- Vístete
- Quien soy
- Déjate ver ya
- Antes de que salga el sol
- Sol del Caribe

viernes, 15 de mayo de 2009

Nacha Pop, como la lluvia al sol

Estos días me está costando sentarme a escribir más de lo habitual, y creo que parte de la culpa la tiene la gran cantidad de cosas que me gustaría contar y el poco espacio del que dispongo. Nada me impide llenar folios y folios y luego colgarlos, pero me marqué el límite de dos hojas como máximo, y eso me obliga a resumir los contenidos. En el caso de Nacha Pop (como en el de algún artista más) la dificultad de recortar contenidos es mayor que en otros casos ya que mis conocimientos sobre su carrera y su obra es bastante grande, y me cuesta pasar por alto anécdotas o hechos que yo considero determinantes aunque tal vez no lo fueran de forma inmediata.

Supongo que con el tiempo iré centrándome en momentos y hechos más puntuales y concretos (empezaré el domingo hablando del origen de la banda, antes de que Ñete sustituyera a Jaime Conde en la batería, con el concierto en el Teatro Barceló de teloneros de Siouxsie & The Banshees como excusa), pero hoy me limitaré a trazar un pequeño perfil del grupo, lo que significaron en ese Madrid que despertaba y lo que lo fueron después una vez que se separaron. Los logros, discografía y demás datos biográficos han aparecido estos días en todos los medios y todo el mundo se ha declarado ferviente seguidor de la banda de toda la vida, pero no nos engañemos, la realidad con la que se encontró la banda desde el principio fue bien distinta.

Nacha Pop fue, durante sus diez años de vida, un grupo minoritario que nunca vendió más de 20000 copias (y eso que en los 80 muchos grupos alcanzaron al menos el disco de oro sin demasiados problemas) y que si se mantuvo unido durante tanto tiempo fue gracias a unos seguidores muy fieles y al apoyo de la crítica especializada para los que siempre fueron sus niños mimados. La formación histórica de la banda que grabaría casi todos los discos estaba compuesta por Ñete a la batería, Carlos Brooking en el bajo y los primos Antonio Vega y Nacho García Vega que tocaban la guitarra y se repartían las tareas de composición, interpretación vocal, y vino forzada por la exigencia por parte de la compañía del cambio del batería por su baja calidad. Esa fue, como veremos más tarde, la única vez que los Nacha se plegaron a las exigencias de la industria lo que seguramente provocó que nunca tuviesen el éxito que su calidad merecía.

Con nuevo dueño en la baquetas y Teddy Bautista de productor entraron a grabar su primer disco y, aunque parezca increíble, gracias a la labor de Teddy consiguieron que al menos sonara a lo que ellos querían. En aquellos años lo normal era que las compañías impusieran al productor y que este hiciese con las canciones lo que le diera la gana, lo que llevó a que muchos grupos (el caso más claro es el de Mamá) se estrellaran en el primer LP y desaparecieran de la circulación tras el segundo (si es que lo llegaban a grabar). En ese sentido ellos tuvieron suerte ya que él les dejo manga ancha y se limitó a darles consejos y a tratar de que sonasen como lo hacían los discos de los artistas ingleses que les gustaban.

La ventaja que tenían respecto al resto de la primera oleada de grupos que grabaron su primer disco a principios de los 80 era que ellos sabían tocar y dedicaban casi todo el tiempo a ensayar por lo que, a pesar de no vender tanto como esperaban, su fama como grupo de directo empezó a crecer y eso les llevó a ser cabeza de cartel de prácticamente todos los festivales que se organizaron en Madrid a lo largo de esos años. Su segundo trabajo también pinchó en ventas pero, una vez más, la crítica se entusiasmó y sus conciertos, llenos de fuerza e intensidad, les sirvieron para responder con hechos a los que les tachaban de blandos. Como “Hispavox” no estaba satisfecha con sus resultados ni ellos con el trato recibido decidieron romper relaciones y dar el salto a DRO, una compañía independiente recién nacida en la que esperaban encontrar el cariño que no habían encontrado en la multinacional.

Con ellos grabaron “Más números, otras letras” y el maxi de “Una décima de segundo” cuyos buenos resultados les llevaría en 1985 de nuevo a una multinacional. Y es que ellos desde el principio lo que buscaban era el éxito y la repercusión, no tanto por la fama y el dinero sino porque querían que su música llegase a todo el mundo, y lograr eso en una empresa con más medios resultaría más sencillo. Lo que sucede es que para alcanzar ese objetivo tenían que plegarse a demasiadas exigencias y ellos, aunque querían triunfar, no estaban dispuestos a ceder en nada en lo que no creyeran, lo que les creo en las compañías y en algunos medios de comunicación generalistas una fama de difíciles que no se correspondía con la realidad. El caso más sonado es su negativa a ceder los derechos de sus canciones a “Los 40 Principales” como condición para ser numero uno en sus listas. Esto hizo que nunca alcanzaran un puesto destacado en esa lista (eran la emisora musical que casi todo el mundo escuchaba y lo que no sonaba en “Los 40” no existía) y que, aunque mantenían a sus fieles, no lograran incrementar sus ventas.

Este no llegar a ningún sitio y un cambio de orientación en los gustos (sobre todo en los de Nacho) de sus compañeros hizo que Ñete dejara la banda y se convirtieran en trío. Después de eso sólo grabaron “El momento” en 1987 y el directo un año después, pero en muchos aspectos la banda ya estaba tocada de muerte. Estas primeras disputas, unido a la adicción de Antonio, hacían difícil mantener el equilibrio en el seno de Nacha Pop y más cuando, por mucho que hiciesen no lograran la repercusión que otros grupos de su generación que habían sobrevivido si que estaban alcanzando. Sabían que la calidad de sus discos estaban muy por encima de la media, que sus directos eran potentes y que además estaban dispuestos a trabajar todo lo que fuese necesario para alcanzar su objetivo (aunque no a venderse), pero a pesar de eso no lograban dar el gran salto así que el desánimo y cierta frustración empezaron a instalarse en el grupo.

Antonio se fue encerrando más en si mismo, y el contar con él para ensayar cada vez se hizo más complicado. Además el ego de los primos habían hecho que desde la llegada de nuevo a una multinacional (en este caso Polydor) se repartieran los temas del disco al cincuenta por ciento lo que marcó definitivamente la dualidad entre la lluvia y el sol que formaban Nacha Pop. El fin fue inevitable aunque algunos no fuimos conscientes hasta que la separación era un hecho. En mi caso fue paseando por la Gran Vía mientras escuchaba el estreno en la radio del primer single del “80 – 88” y desde entonces nada volvió a ser lo mismo. Unos meses después empecé la universidad y con ella una nueva etapa en perdí gran parte de mi ingenuidad y la creencia de que todo es eterno. Pero de lo que ya en ese momento fui consciente fue de que esa música era parte de mi y que, aunque siguiese escuchándola el resto de mi vida, el instante al que irremisiblemente me conduciría siempre seria a esos años que ellos y yo dejábamos atrás...