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sábado, 9 de abril de 2011

El chantaje de Billie Jean


Cuenta la historia que Walter Yetnikoff (representante de CBS) cansado de lo que denominaba el “apartheid cultural” un día se presentó en las oficinas de la MTV y les amenazó con retirar a todos los artistas de la compañía (incluidos los blancos) si el nuevo video de su protegido volvía a ser menospreciado por la cadena. Hasta ese momento ningún artista afroamericano había aparecido en ese canal y tal vez habría tardado en hacerlo de no ser por esa coacción. Cabe recordar, por ejemplo, que el single elegido como anticipo de Thriller fue The girl is mine y que, a pesar de tener el reclamo de la presencia de Paul McCartney, CBS no logró que fuese emitido ni una sola vez por la cadena musical.

Finalmente la MTV cedió a las presiones y empezó a pinchar el video cada hora durante los meses de enero y febrero de 1983, lo que hizo que en plena era del videclip todo el mundo empezase a hablar de Michael cuando hasta ese momento no había pasado de ser un artista comercialmente orientado al público de color. Las ventas del álbum se dispararon y el tema se convirtió en un gran éxito gracias al cual fue invitado a interpretarlo en el programa especial Motown 25: Yesterday, today, forever (que estaba preparando la discográfica para conmemorar sus 25 años de vida) a pesar de no haberlo publicado con ellos. La grabación se produjo el 25 de marzo y lo más destacado fue el enfrentamiento musical entre los Temptations y los Four Tops, el discurso de Marvin Gaye sobre la historia de la música negra y su increíble interpretación del What’s going on, la reunión de Diana Ross y las Supremes para cantar Some day we’ll be together y sobre todo la aparición de Michael Jackson…

Primero lo hizo junto a sus hermanos en una inesperada reunificación de los Jackson Five para interpretar una remezcla de sus grandes éxitos pero, aunque aquello resultó impactante para muchos, lo mejor estaba aún por llegar. Al terminar esa actuación Michael se quedó solo sobre el escenario vestido con una chaqueta negra, camisa plateada brillante, pantalones negros ajustados y subidos para mostrar los calcetines blancos, mocasines y un solo guante de lentejuelas y, tras su típico movimiento inclinándose ligeramente y encajando a presión un sombrero en la cabeza, empezó a interpretar la ya archiconocida Billie Jean.

Fue aquí cuando por primera vez uso su famoso “moonwalk” (que en realidad era un paso acreditado al bailarín Solid Gold “Cooley Jackson” y conocido como "backslide" pero que desde ese momento cambio de dueño y nombre para siempre) que le encumbró definitivamente cuando el 16 de mayo fue emitido por la NBC y logro reunir frente a la pantalla a 47 millones de espectadores que vieron como el pequeño de los Jackson andaba hacia adelante cuando en realidad lo hacía hacia atrás…

La consecuencia inmediata fue que las ventas del disco volvieron a dispararse, aunque en esta ocasión ya no se detendrían. El siguiente single fue Beat it, y a este le siguieron otros cuatro más hasta que en enero de 1984 apareció el mítico video de Thriller (la canción) que redondearía un apabullante año de éxitos interplanetarios. Apenas un año antes casi nadie fuera de Estados Unidos había oído hablar de él, y es muy posible que no lo hubiesen hecho (al menos con esa dimensión) de no ser por el empeño de un directivo de su compañía discográfica y del “todo vale para lograr un objetivo” que decidió utilizar para relanzar la carrera de su pupilo que hasta ese momento parecía totalmente estancada… Y es que algunas veces no basta con ser bueno para alcanzar el éxito y una mano echada a tiempo vale mucho más que un gran trabajo…

http://www.youtube.com/v/kXhy7ZsiR50&fs=1&source=uds&autoplay=1

Texto publicado en la revista Culturamas

sábado, 5 de diciembre de 2009

Así nos luce el pelo…

No voy a negar que las cosas andan mal dentro del mundo de la música, pero habría que preguntarse que parte de culpa de esta situación la tienen el conglomerado de intermediarios que hay entre el artista y el consumidor final. Ya he hablado otras veces de las disqueras, los distribuidores e incluso de la influencia de Internet, pero pocas veces lo he hecho de las tiendas, así que a ellas (fundamentalmente a una) las voy a dedicar hoy estas líneas porque no podemos olvidar que su labor también es importante en el éxito final de un disco.

Alguien me podrá decir que no es para tanto, pero una cosa tan simple como el lugar donde se coloca un CD o la música que suena por los altavoces puede hacer que un disco se venda o que pase inadvertido ante los ojos del comprador. En las tiendas pequeñas y de toda la vida quizás la influencia no sea tan grande porque el que las visita no suele necesitar que le metan el producto por los ojos y suele saber más o menos lo que busca y donde encontrarlo, pero en las grandes superficies la historia es bien distinta y las estrategia de venta suelen ser determinantes. El público de la sección de música de un centro comercial normalmente va de paso o a echar un vistazo ya que ese no es el objeto principal de su visita por lo que o se lo pones fácil y atractivo o, lógicamente, no se lo llevará a su casa.

La historia que voy a contar me sucedió hace unas semanas cuando me acerqué con las niñas (en mi caso si ex profeso) al departamento musical (como les gusta llamarlo a ellos) de “El corte inglés” situado en el Paseo de Zorrilla de Valladolid (no pensaba decirlo, pero como se trata de un caso concreto prefiero decirlo ya que en otros centros de la cadena esto no sucede) para echar un vistazo de los CD’s a 5 ó 6 euros que suelen tener en un cajón (normalmente encuentras basura, pero a veces se les cuela alguna joyita a la que no pueden dar salida y que quieren quitarse de encima como sea). La cosa es que tras comprobar que no había nada de interés me quedé viendo un poco lo que tenían por allí, y para mi sorpresa comprobé que habían decidido poner una pequeña estantería con vinilos.

Lo que ocurre es que mi sorpresa no llegó por el hecho de haberlos incorporado (en el de Madrid de Sol ocupa bastante espacio por lo que sólo era cuestión de tiempo que los trajeran a provincias) si no por la ubicación que la cabeza pensante de turno había decidido otorgarles. Como se puede ver en la foto superior (situados sobre cuatro filas de DVD’s y las revistas) unos pocos LP’s lucen orgullosos en un lugar inaccesible a la gran mayoría de la gente que, dado lo sucedido posteriormente, me temo que más que para venderlos su utilidad es meramente decorativa. Al intentar ver que títulos había detrás (y eso que no soy bajito) los que estaban delante se me empezaron a caer encima por lo que decidí dejar de mirar.

En circunstancias normales me habría dado la vuelta y pasado del tema, pero un inhabitual impulso en mi me llevó a acercarme al que creo que es el responsable y entablo con el una conversación que se desarrolla más o menos en los siguientes términos:

- Perdona, ¿podría daros un consejo?
- Dime…
- Bueno, como sabes últimamente parece que los vinilos empiezan a venderse otra vez, y creo que donde los habéis puesto están fatal ya que no se pueden ver bien y cuando intentas pasarlos se te caen encima porque el tope es muy bajito…

El tío se me quedó mirando como si fuese un marciano (y eso que estaba con mis dos niñas) y tras unos segundos me soltó a bocajarro

- ¿Pretendes decirme como tengo que hacer mi trabajo?

La verdad es que la respuesta me dejo alucinado ya que hay que reconocer (a pesar del difícil carácter de la tierra) que estos establecimientos los dependientes suelen ser bastante educados y tratan bastante bien a los clientes. Además (aunque pensase que soy un cretino) con una mentira piadosa del tipo “lo miraremos” habría quedado como dios y yo me hubiese ido a casa tan contento en lugar de encabronado y echando pestes, pero claro eso es algo que al pájaro en cuestión le importaba bastante poco por que seguro que los discos se los mandaron sin pedirlos y piensa que demasiado ha hecho colocándolos en algún sitio en lugar de dejarlos en sus cajas.

Pero que le vamos a hacer si hay gente que no da más de si… Me temo que estando donde están van a vender muy poquitos vinilos en este centro aunque seguro que luego le echaran la culpa sin ningún pudor a internet de lo mal que están las cosas cuando ellos son los primeros que hacen menos que nada para que la situación mejore. Allá ellos aunque por culpa de inútiles como ese así nos luce el pelo a los demás…

sábado, 28 de noviembre de 2009

El macarra, el capo y la comisaria

El macarra (o el chulo que lo mismo me da) consiguió, tras una denuncia porque se metían con él, que “Youtube” cerrara el canal que la revista satírica tenía allí alojado. La verdad es que al leerlo no me sorprendió demasiado aunque me hubiese gustado saber la opinión del personaje en cuestión cuando los juzgados secuestraron la publicación de los quioscos por colocar en su portada a los príncipes echando un polvo. Hablo por hablar, pero probablemente en alguna de las tertulias a las que era asiduo (desconozco si lo sigue siendo) hiciese un llamamiento a saber reírse de uno mismo como hacían el rey o los diferentes presidentes de gobierno que han sido asiduos de esas páginas.

La historia se ve de forma muy distinta cuando le toca a uno en sus propias carnes, y lo que para otros vale, deja de tener sentido para uno mismo. Se quiere tanto que no acepta que nadie haga humor a su costa, y claro unas viñetas graciosas sin más se convierten de repente en un grave ataque a su honor que no se puede consentir… Al menos, y sin que sirva de precedente, algo de coherencia iluminó su cabeza (o alguien le dijo que se había pasado tres pueblos) y retiró la denuncia que había puesto (al parecer, y para cubrirse las espaldas “Youtube” elimina los videos que reciben más de una denuncia incluso antes de que los tribunales se pronuncien) por lo que, mientras se vuelve a refugiar en sus cuarteles de invierno, el canal vuelve a estar operativo y a reírse (si cabe con más intensidad que antes) de él… Y es que da tantas razones para hacerlo…

Más original e imaginativa es la solicitud que una asociación de hosteleros extremeña ha hecho a la sociedad que con mano de hierro dirige el capo de la música en este país. Hartos de ver como cada día se sacan una nueva escusa para seguir haciendo caja a su costa han solicitado un listado con el nombre de todos los miembros de esa sociedad para dejar de programar sus canciones y así no tener que volver a pagarles ni un duro. No se lo que pensaran los autores de esto pero, si cundiera el ejemplo en todas partes y dejase de sonar su música en bares y discotecas, ellos serian los grandes perjudicados.

La labor promocional que les hacen es equiparable a la de las radios especializadas y muy por superior a lo que puedan conseguir con entrevistas y reportajes en la prensa escrita, y no me imagino al capo pidiendo pasta a “El País” o “El Mundo” por publicar en sus páginas unas líneas de alguno de sus asociados. ¿Qué los bares sacan beneficios a su costa? Pues seguramente si pero tampoco creo que tanto ya que igual que no creo que la gente deje de asistir a ellos cuando no se pueda fumar, tampoco creo que deje de hacerlo si no tienen música o lo que ponen no es del artista mediático del momento. Sigo a la espera de más noticias, pero de momento brindo por ellos…

Y para concluir esta semana, tras la aprobación de la nueva ley de telecomunicaciones, la comisaria europea del ramo ha dado un toque de atención público a nuestro gobierno para que no se extralimiten en la aplicación de la misma. No es mucho lo que he podido leer al respecto, pero al parecer la normativa da los gobiernos la posibilidad de legislar a favor de los cortes de acceso a la red contra los que vulneren los derechos de autor sin sentencia judicial (aunque obligan a escuchar al sancionado).

En su crítica hacía referencia a que esos cortes no se pueden aplicar en ningún caso al usuario, y si bien parece que aquí (no como por ejemplo en Francia donde hay un proyecto que va en esa dirección) nunca se ha hablado del tema en esos términos, algo tienen que haber intuido en Europa de cómo anda el percal por estos lares para expresarse de esa manera. En algún sitio he oído que la señora se equivocó o que no sabia muy bien de lo que hablaba, pero a mi me da la impresión de que lo sabia demasiado bien y alguien la había informado de la fuerza, poder y capacidad que determinadas entidades tienen de influir en la política patria.

En todos los casos se trataba de breves noticias en la prensa, pero todas ellas tienen un denominador común, el hartazgo al que unos pocos han llevado a nuestra sociedad que llega hasta el punto de que un gremio admirado y respetado como es el de los artistas empiece a ser despreciado por una gran parte de la población. Y es que no sólo están consiguiendo que cada vez se les mire con peores ojos si no que incluso, sólo por joderles, la gente se esté alejando cada vez más de las tiendas de discos en favor de algún otro medio de adquisición de música mucho más cómodo y menos lucrativo.

Ellos sabrán lo que se hacen, pero me temo que no dentro de mucho tiempo nos encontraremos con una innumerable cantidad de potenciales clientes que, cansados de capos y macarras, decidan sucumbir definitivamente ante las nuevas tecnologías y el trozo de pastel que ahora se reparten (que ya se ha reducido muucho) se quede en nada… ¿Quién entonará entonces el mea culpa?

lunes, 26 de octubre de 2009

Spotify, el futuro en mis manos

Cuenta una leyenda del rock que la noche que el crítico John Landau vio en directo a Springsteen dijo aquella famosa frase de “he visto el futuro del rock and roll y este se llama Bruce Springsteen…” Bueno, pues la cosa es que yo hoy he tenido una sensación muy similar a la que debió tener Landau, pero en esta ocasión el futuro que yo he vislumbrado es el de la industria musical y el nombre de su protagonista no es otro que el de Spotify.

Nunca he sido especialmente espabilado en esto de los ordenadores así que cualquier cambio o novedad lejos de estimularme y hacerme lanzarme a ella en un enloquecido salto al vacío, lo normal es que de entrada me echa un poquito hacia atrás. Fue hace varios meses cuando en una página especializada en música leí por primera vez que un par de chavales suecos que habían creado un programa llamado Spotify para la escucha de canciones vía streaming (se puede escuchar pero no descargar) habían logrado un acuerdo con varias discográficas (Universal, Sony, BMG, EMI y Warner entre otras) para explotar sus catálogos en este formato.

Lógicamente viendo quien estaba por medio (todas las multinacionales de la industria musical) recelé y deje caer un tupido velo sobre ellos sin investigar más y criminalizándolo sin más (se presentaba en un doble formato, uno gratuito con publicidad cada poco tiempo y otro de pago que permitía el acceso libre a los contenidos) por que daba por hecho que en algún lugar tenia que estar el truco para que los amos del negocio entrasen en el sin haber dinero contante y sonante a la vista.

Como de sabios es rectificar (y con apenas unas horas como miembro de la comunidad Spotify tras aguantar semanas de bombardeo de noticias sobre ellos en todos los medios generalistas) tengo que decir que la idea y la forma de llevarla a cabo me parece muy acertada, y que aquí podría estar la solución que desde todos los sectores del negocio se lleva buscando durante años. El sistema es sencillo. En la página de inicio te viene una ventana en la que puedes introducir el nombre del artista, el disco o la canción, e inmediatamente te aparece una lista desplegable con todos los archivos que se ajusten al término que buscas, y con pincharlo ya puedes escucharlo.

Lo mejor de todo es que es gratuito (solo en Suecia, Noruega, Finlandia, Reino Unido, Francia y España) y lo único que tienes que hacer es aguantar un anuncio cada poco rato (cosa que ocurre también en la radio). Además existe una variedad de pago en la que por 10 euros se pueden escuchar discos antes de su lanzamiento y sin publicidad, por lo que es como si tuvieses en tu casa toda la música del mundo (toda no ya que Led Zeppelin, The Beatles y Pink Floyd no han dado su permiso para la explotación de su obra de este modo) a golpe de ratón y de forma legal.

De momento el sistema está en pañales (solo está operativo en Europa y de forma gratuita en seis países, siendo de pago en el resto), pero cada vez falta menos para el nacimiento del aparato total (ese que integre TV, equipo de música, ordenador…), y ese día el tener físicamente en tu casa los discos o las películas será innecesario por que a través de red y con un clic podrás tenerlo sonando en tu equipo de alta fidelidad o viéndolo en tu pantalla plana sin que por ello ocupen un espacio que, en las casas modernas, cada vez brilla más por su ausencia.

Yo soy un tipo de otro tiempo que seguiré necesitando hasta que me muera tocar la tapa del disco, sentir el placer de quitarle el plástico, sacarlo de su funda y luego de dejar caer la aguja sobre el mientras leo el encarte interior o disfruto con la portada entre las manos… Para gente así, supongo que el negocio seguirá funcionando como hasta ahora a costa de exprimir nuestros bolsillos, pero para el resto que lo mismo les da tener el CD original que copiado y que aceptan el mp3 como un formato cómodo y útil, sin duda el Spotify o algo parecido (y más cuando se pueda usar también desde todos los móviles y no solo desde el iphone como hasta ahora) será la forma que tenga la industria para seguir ganando dinero (los acuerdos con las discográficas son secretos, pero supongo que el dinero que se gana por publicidad o suscripción se repartirá de forma proporcional al numero de escuchas).

Hoy he visto el futuro de la música y se llama Spotify…


sábado, 17 de octubre de 2009

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar...

Aunque el cuerpo me pide desahogarme y dar rienda suelta a todos los sentimientos que me provoca ese personajillo que dirige la asociación que gestiona los derechos de autor en este país, pero precisamente por eso creo que debo ser breve. Confieso que cada vez me indigna más la actitud chulesca, prepotente y carente de cualquier tipo de vergüenza con la que se mueve por el mundo sin que nadie sea capaz de poner límites a sus despóticos deseos.

El señor de Los Canarios ni me cae bien ni consigue que me crea lo bueno que de el cuentan los que le rodean, y como además supongo que mientras consiga los objetivos que le marcan (o que el mismo se marca) todo el gremio estará feliz y aplaudirá su gestión, pues hay poco que hacer y decir a los músicos que le mantienen ahí, pero yo les aconsejaría que aprendiesen de lo que les rodea y recordasen el viejo refrán que dice eso de que “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…”

De Luis Aguilé, una vez repasada su discografía, sólo conozco “Cuando salí de Cuba” por lo que no existe ningún vinculo emocional ni artístico que me lleven a defenderlo, y más cuando su imagen me evoca lo más rancio y oscuro de la historia de este país. Su éxito, además; hizo de él un esclavo de la agrupación de Teddy por la que se partió la cara durante años de una forma tan irracional que a veces le situó en posturas tan deleznables como el tener que defender el alto precio de los discos como un acto de libertad comercial.

La cosa es que este defensor de los derechos de autor falleció el pasado 10 en Madrid a causa de una larga enfermedad, y su familia (por la dedicación del susodicho a la casa y la cantidad de pasta que la ha hecho ganar en más de 50 años de carrera) solicitó a Teddy que les permitiese instalar la capilla ardiente en su sede del Palacio de Longoria, y como todo el mundo sabe, estos defensores de los intereses de los artistas se lo denegó con la excusa de que debería reunirse todo el consejo para tomar esa decisión y a esas horas eso era imposible.

Ya he comentado que a mi la muerte de Luis Aguilé me generado una indiferencia absoluta y nunca me habría planteado escribir media línea de el si no llega a suceder el asunto este, pero aunque así sea hay que reconocer que el agravio comparativo con respecto al caso de Antonio Vega que recibió toda la colaboración por parte de la institución. Supongo que si los dos son miembros, lo mínimo que deberían hacer es tratar a todos por igual, y más cuando posiblemente Aguilé les haya hecho ganar muchísimo mas dinero que mi añorado Antonio…

Por eso los músicos, aunque esta corrida la hayan visto desde la barrera, deberían empezar a pedir explicaciones a sus representantes ya que lo que están consiguiendo es que sobre un gremio como el suyo hasta hace poco admirado y respetado esté cayendo ultimamente el desprecio de la gran mayoría de la población que le desea para su negocio la mayor de las desgracias. En cualquier caso lo que deberían tener claro es que tarde o temprano se van sentir estafados ellos y cuando de verdad los necesiten les dejaran tirados en la cuneta por mucho dinero que hayan ingresado a sus arcas.

Ellos son así…

martes, 6 de octubre de 2009

A rey muerto, itunes puesto

No sé si me voy a meter en un berenjenal, pero hace un rato (mientras estaba tirado en el sillón durante un descanso del primer capitulo de la serie “Flashforward” que tiene una pinta sensacional), me han venido a la cabeza una sucesión de ideas inconexas en las que he visto una especie de conspiración a varias bandas en la que el objetivo final en la muerte del CD…

Alguno de los que me conocen estará pensando que ya está éste con sus paranoias conspiranoicas, pero que queréis que os diga, aunque seguramente todo sea una exageración estimulada por la serie, está claro que existen detalles que recuerdan a los momentos previos a la desaparición del vinilo, y eso, cuando menos, es una curiosa casualidad.

No hace falta ser un lumbreras para haberse dado cuenta de que en los últimos tiempos, al margen de la ingente desaparición de tiendas (alguna tan renombrada como “Madrid rock”), el espacio dedicado a la venta de CD’s en las que se mantienen se ha ido reduciendo a pasos agigantados. El ritmo es tal que por ejemplo superficies como la FNAC de Callado en Madrid ahora le dedica a todos los soportes musicales menos de la mitad del espacio que hace un año por estas fechas, y algo muy similar le sucede a “El Corte Ingles” de la Puerta del Sol, por mencionar sólo dos de las tiendas que más discos venden de todo el país.

Es cierto que por si solo este argumento no es muy significativo aunque si creo que es un inicio claro ya que cuando a mediados de los noventa se liquidó el vinilo y su puesto lo ocupó el CD, en los primeros tiempos y hasta que empezó a venderse el nuevo soporte, el espacio (sobre todo en los grandes centros comerciales) como está sucediendo ahora se redujo considerablemente. La diferencia con aquel momento es que entonces había un formato analógico que iba a ser sustituido (en otros países a una escala ínfima se siguió fabricando con tiradas muy pequeñas y limitadas, pero en España directamente y a excepción de algunas independientes y artistas muy puntuales se eliminó) por otro digital, pero ambos eran tangibles y ocupaban un espacio físico que de una u otra manera tendría que ocuparse, cosa que ahora no ocurre.

Además en su contra está que para la comodidad del consumidor urgente hay que reconocer que estos nuevos formatos (que permiten guardar en un disco duro miles y miles de canciones y escucharlas con un doble clic) son una autentica gozada y por desgracia todo lo que no suponga mayor facilidad y sencillez resulta un atraso que las nuevas generaciones (y futuros consumidores a gran escala) ya no sólo no están dispuestas a consentir, si no que directamente ni se lo plantean… Entonces ¿que queda?

En principio supongo que los que nos mantuvimos fieles al vinilo no tendremos demasiado problema en seguir comprándolos, y más ahora que las “cabezas pensantes” parece que se han dado cuenta que, aunque a un nivel mucho menor, al menos por ese camino hay un negocio en crecimiento que, siempre que no se vuelvan locos y se lo carguen con políticas equivocadas, tiene un publico bastante fiel y dispuesto a gastarse la pasta.

Otra historia es la del CD que como objeto apenas vale nada y como tampoco aporta un valor añadido más pronto que tarde acabará desapareciendo de los grandes recintos comerciales y se refugiará en los mismo sitios que hasta ahora lo hacia el vinilo, aunque en esta ocasión existe una diferencia: El soporte en si se puede copiar sin problemas con una calidad impecable y su público difícilmente se mantendrá fiel cuando sea más complicado encontrar un disco compacto que descargárselo de la red ya sea pagando o por la cara.

Y en este punto es en el que se me ha encendido la bombillita y he creído ver fantasmas donde probablemente no los haya. Resulta que de repente me he dado cuenta que una gran cantidad de los discos que me he comprado y que han sido publicados en los últimos meses resulta que si te los descargas en formato itunes tienen, al menos, un tema más que si te lo compras en la tienda. Eso me ha hecho recordar que en la temporada que convivieron el LP y el CD, estos últimos empezaron a llevar lo que se conoce como bonustrack y cuya intención era hacer que los fans de un artista comprara ese soporte con más canciones (y que decían que además tenía mejor sonido y era irrompible) en detrimento del otro.

Me recuerdo a mi mismo ante un escaparte con esa disyuntiva tratando de decidir si el “Esta boca es mía” de Sabina me lo compraba en CD con más temas o vinilo más atractivo y mejor sonido. Hasta ese momento había logrado sobrevivir consiguiendo las canciones que me faltaban en las caras B de los singles, pero en ese instante ese formato ya no existía por lo que si quería todas las canciones tendría que renunciar a mis preferencias y principios y me tocaría pasar por caja (uno costaba prácticamente el doble que el otro)

Finalmente consumé la gran traición, y aunque seguí comprando vinilos hasta que finalmente desaparecieron (y a pesar de eso la importación y la segunda mano han seguido alimentando mi espíritu) confieso que siempre me quedó un regusto amargo por esa decisión (y alguna otra posterior) pero sobre todo un resentimiento hacia la industria en general por haberme puesto en esa tesitura y demostrarme que el fan no la importaba nada mientras pudiera ganar un céntimo más.

Ahora volvemos a encontrarnos en la misma situación, pero esta vez no seré yo el que tenga ni dudas ni remordimientos ante la decisión que tome. Me asombra que todas las discográficas hayan pasado por el aro de itunes que, no olvidemos, es un formato exclusivo para los que usen aparatos de la marca “Apple” (mc, ipod, iphone…) con lo que le están dando el control de la distribución exclusiva de música en la red generando en la practica un monopolio mundial. Ellos dirán que son muchos los que venden en la red en formato mp3, pero claro si yo tengo un ipod y quiero por ejemplo el último disco de Wilco y veo que existe un tema exclusivo llamado “Dark neon” en itunes acabaré comprándoselo a ellos antes que a otros que me ofrezcan a lo mejor un precio más bajo pero que no tengan ese tema.

Pero si sorprende la sumisión de todas las multinacionales a “Apple” aceptando uno acuerdos de distribución presuntamente leoninos (a excepción de The Beatles que siguen sin permitir que su catálogo se venda en la red), más sorprende que en ningún otro sector de la música se haya levantado la voz para quejarse. Y es que parece que nadie se da cuenta de que en muy poquito tiempo el grueso del negocio va a pasar por las manos de una empresa informática y no musical que una vez que lo controle completamente impondrá condiciones todavía más estrictas que en principio perjudiquen a todos pero que al final pagaran los de siempre (artistas y compradores)

Y si ahora del euro que cuesta una canción el artista se lleva 15 céntimos y el resto se lo reparten entre la discográfica y la tienda de itunes, ¿Qué capacidad tendrá para negarse si deciden pagarle menos? Y si suben el precio una vez que apenas exista competencia que harán, ¿lanzar al artista en contra del comprador (como ahora hacen) por la miseria que le corresponde en este reparto al creador para que le partan la cara a él mientras otros salen de rositas? Pues seguro que si ya que siempre existirá alguien forrándose por otro lado (por ejemplo gestionando los derechos de autor que no los del autor) y algún pardillo que se crea y subvencione a los pájaros de mal agüero que con su política del terror sólo buscan seguir manteniendo unos privilegios que, gracias a dios, poco a poco están perdiendo.

Los más inteligentes (que cada vez hay más), sabrán aprovechar las ventajas que esta defunción del CD traerá y podrán librarse del férreo yugo al que hasta ahora han estado sometidos, y los que no se merecerán lo que les pase y sus lágrimas no me darán ninguna pena… Pero de eso ya hablaré otro día…

lunes, 21 de septiembre de 2009

Rasputín en la plaza roja

No habrá revolución,
es el fin de la utopia,
se suicidó la ideología…
(El muro de Berlín – Joaquín Sabina, 1990)


Pobre Cuba… Para esto no se hizo la revolución…

No seré yo el que juzgue si todo el montaje que se ha hecho en La Habana para el concierto “Paz sin fronteras” (que se celebró anoche) es apropiado o no y tiene una utilidad real. Tal y como andan las cosas en la isla quizá habría sido más conveniente destinar el dinero a otros menesteres o al menos que los intervinientes le hubiesen echado huevos al asunto, poniendo sobre el tapete algo más que declaraciones vacías de contenido y mojándose un poquito (ya sea contra del gobierno de Raúl Castro por mantener la dictadura o de la oposición de Miami por ser el exilio más rastrero y miserable que ha existido nunca) en lugar de quedarse en lo políticamente correcto para no molestar a nadie.

Creo en todo caso que la intención Juanes (promotor del evento) era buena y que realmente trataba de tender lazos entre ambas partes, aunque al final me temo que todo se ha desvirtuado en parte por la mala fe de las partes implicadas (la disidencia presionando y amenazando a los artistas, y el gobierno cubano poniendo pegas e intentando imponer su criterio), pero también por que alguien ha asesorado mal al artista colombiano y en mi opinión la selección de ciertos invitados ha perjudicado a la credibilidad del acto.

Repito que no se quien fue el que aconsejo al promotor, pero la presencia de un personaje tan oscuro, siniestro y retorcido como Víctor Manuel San José me hace pensar que alguien no muy bien intencionado anda detrás… Y es que palabras como “sin ánimo de lucro” o “desinteresado”, que se han utilizado para referirse al evento, carecen de sentido y son imposibles si él está merodeando por ahí, ya que en los últimos lustros si en algo se ha especializado es precisamente en lo contrario.

La verdad es que sea cual sea la razón por la que se ha colado entre el elenco de músicos (en general respetables y con una trayectoria intachable en lo ético y lo artístico), a mi la sensación que me da es que la sociedad de autores españoles le ha enviado para asegurarse que sus intereses no se ven pisoteados y que la parte que le corresponde es cobrada con la diligencia debida, como por otro lado sucede en todo tipo de conciertos benéficos que se celebran dentro de nuestras fronteras.

Y ¿que queréis que os diga?... Me resulta difícil creer que cuestiones musicales (nadie recuerda la última vez que editó un disco con alguna canción decente o que alguien pagase un euro por ir a verle) o ideológicas (de todos es sabido que es un pesetero que solo se mueve si puede sacar algún beneficio de ello) sean las que le han llevado hasta la plaza roja de la revolución, por lo que es inevitable pensar en que hay algo más detrás de esa elección. Llamadme conspiranoico o lo que os de la gana, pero no me trago que una persona que hace bandera del revanchismo y que cada vez que habla escupe odio y rencor hacia cualquiera que no está de acuerdo con él o le lleva la contraria, de repente y por arte de magia se transforme en el representante español de la paz y la buena voluntad…

¿Cuando tuvo ese sentimiento este señor por última vez? ¿Cuándo pide la excomunión, la cárcel y la expulsión del país (matizo que es una exageración literaria que me permito y que esas palabras no han salido textualmente de su boca) a todo aquel que se descarga música sin pagar de internet? Agradecería que alguien me recordase una entrevista en los últimos años en la que no diese la sensación de que estaba cabreado con el mundo y de que todos le debíamos algo, pero me temo que no la encontraré...

Tal vez todo haya sido un último intento de lavar (no creo ya que vive convencido de su infalibilidad y de que la razón le acompaña por lo que no tiene nada de lo que arrepentirse ni corregir) o relanzar su imagen, pero dudo que hubiese alguien en la plaza a quien le importase lo más mínimo lo que tuviese que de decir ni que cantar, y ante la indiferencia generalizada que se ha ganado poco más habría que añadir…

También estuvo Bosé, otro paradigma patrio del ordeño masivo e indiscriminado de la vaca musical, pero como su presencia tiene al menos una explicación (amistad con Juanes, prestigio en Latinoamérica, tirón comercial…) por hoy lo dejaré estar…

Ni soy cubano y ni he sufrido ni la represión de un estado ni el abandono y maltrato de mis conciudadanos en el exilio. No he pasado hambre ni necesidades de ningún tipo, y tal vez me merezca un castigo por la frivolidad que voy a decir ahora. Pido perdón de antemano y espero que se tome como un guiño humorístico aunque lo último que sea el tema es precisamente algo gracioso… Pero mis queridos cubanos, si esto es lo que os va a traer el fin del embargo…

Un beso, un abrazo y, aunque en este mundo sea imposible e inviable, viva la revolución…

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Miserias beatlelianas

Siempre me han gustado los Beatles y hasta donde alcanza mi memoria han formado parte de la banda sonora de mi vida. Supongo que más o menos todo el mundo podría decir lo mismo, ya que raro es el día en el que en la tele o en la radio no suena alguna de sus composiciones, aunque por fortuna para mi yo pude fomentar de manera activa esta afición durante años gracias a los singles y ep´s que mis padres tenían en casa. Recuerdo pasar las horas muertas pinchando esos discos pequeños de 2 ó 4 canciones, empezando por el más antiguo que tenia como primer tema de la cara-A el “Twist and shout” y acabando con “You know my name (look up the number)” que iba en la cara-B de “Let it be”, y poco a poco ir descubriendo la grandeza de esos chavales de Liverpool que cuando yo nací acababan de anunciar su separacion definitiva.

Más adelante, cuando empecé a tener pasta, uno de los primeros discos que compré fue el doble azul que recopilaba lo grabado desde 1967 hasta su disolución, y desde ahí, poco a poco, he ido completando su discografía incluyendo un buen número de piratas (algunos con vinilos de colores) y todas las novedades que han ido editando a lo largo de estos años (los tres triples vinilos del “Antology”, el doble con la selección de su participación en los programas de la BBC, el “Let it be… naked” con un single exclusivo…) con material que permanecía inédito y que no eran precisamente baratos.

No soy, pues, dudoso ni en mi admiración por ellos como artistas ni como consumidor compulsivo de todo lo que se les ha ocurrido publicar desde que se separaron, pero creo que esta vez se han pasado un pelo con el asunto este de las remasterizaciones. Si hay un grupo cuyos discos nunca han bajado de precio ni pasado a la serie media estos son los Beatles, y ahora resulta que tras casi 40 años editan estas nuevas grabaciones y nos dicen que para escucharlos como dios manda tenemos que hacernos con esas ediciones. ¿Qué pasa entonces, que hasta ahora nos habían estado vendiendo a precio de oro un producto que sabían que no tenia la calidad de sonido optima?

La respuesta es si, pero es que además en muchos casos la edición en CD era auténticamente chapucera, sin libreto, con la portada medio borrosa y un sonido mal tomado directamente del analógico… Eso si, los chicos de EMI (a través de Apple) te pretendían cobrar unos 20 euros y te llamaban ladrón si te lo descargabas por internet. No es mi caso ya que, por desgracia, rindo culto al vinilo y me ha tocado exprimirme el bolsillo en muchas ocasiones, pero claro, entiendo que en el momento que ese producto (por el que te pretenden tangar) se puede conseguir gratis apretando un botón es difícil imaginar que alguien vaya a pagar por el.

Esta no es la forma de lograr que los jóvenes se aficionen a la música y valoren un soporte físico (¿que chaval, o no tan chaval, puede pagar los 30 euros que vale el “Sarget Pepper´s…” en vinilo? ¿existe alguna diferencia respecto a otros discos con igual gramaje y que valen 10 euros menos?) , y como me temo que ya es tarde para eso y la batalla con el mp3 la tienen perdida (oficialmente no se puede descargar su música en internet por que no han llegado a un acuerdo para su distribución), con 25 años de retraso empiezan a hacer las cosas como es debido.

Todas esas miserias se hacen ahora más evidentes cuando ves lo bonitas que quedan las ediciones facsímiles de todos sus discos (con la reproducción exacta de las portadas originales que aparecieron en el Reino Unido y con un sonido digno que, en general, hasta ahora no tenían) y te preguntas por que hasta ahora nadie se había tomado la molestia de hacerlo así. La respuesta es que hasta ahora con la basura que ofrecían era suficiente para que la gente se gastase el dinero, y una de las reglas de un negocio es que si algo va bien es mejor no tocarlo. Ahora se puede elegir entre la versión mono y la estereo (como ocurría en la época que casi todos los discos de casi todos los artistas podían comprarse en ese doble formato), pero también entre comprarlo todos juntos en una caja con un DVD y regalos varios o cada uno de forma individual.

De verdad que lo siento, pero, si bien la idea me parece buena por que nunca está de mas dignificar su sonido, el hacerlo ahora (y no en su momento) me parece un acto miserable por parte de la discográfica como brazo ejecutor y de los artistas que callaban aceptando tácitamente algo que sabían que era absolutamente inmoral como vender discos en esas condiciones. Si he de ser sincero he escuchado un par de esas canciones remasterizadas e inmediatamente después el vinilo y yo (y esto es una valoración absolutamente personal) no he notado la diferencia entre ambos, aunque también he decir que lo de la alta fidelidad me parece un poco fraude y engaña bobos, y con tal de que cada cosa suene bien y en su sitio me conformo y soy feliz.

Beatles si, explotación salvaje, innecesaria e indiscriminada de su catalogo no.

Hoy también se publica un videojuego que les tiene de protagonistas por lo que una vez más nos encontramos ante la gran fiesta del consumismo salvaje y del sustituye lo viejo por lo nuevo si es que quieres ser alguien dentro de esta sociedad…

Chicos, sin duda fuisteis, sois y seréis los más grandes y os quiero… Pero en días como hoy y con todas mis fuerzas también os detesto…

lunes, 20 de julio de 2009

Cazadores de niebla

Ayer escuché la bonita historia de los cazadores de niebla que, por deformación profesional, acabé derivando en mi cabeza al mundillo musical. Al parecer en la parte costera del desierto de Atacama (el más árido del mundo) en Chile utilizan un sistema de redes de fibra especial para recoger el agua de la niebla que sube desde el mar e inunda las zonas desérticas. Cuando esta se retira al amanecer, las gotas quedan atrapadas en las redes y, desde allí, a través de un sencillo sistema de canalización, acaban en unos depósitos que permiten que muchos pueblos puedan tener algo parecido al agua corriente.

Resulta increíble ver como algo que hace años se consideraba imposible ahora sea una realidad gracias a la capacidad de los seres humanos para adaptarse al medio y sacar de lo que nos rodea el mayor partido posible. Puede resultar exagerado esto que voy a decir, pero cada vez creo con más firmeza que es necesaria una debacle absoluta del negocio musical para que del desastre surja una nueva forma de gestionarlo. Es evidente que los pequeños sellos que ya sobreviven a base de imaginación y riesgo, y los artistas que se han ido adaptando (algunos mejor que otros) a los nuevos tiempos, lo tendrán más fácil y saldrán reforzados, pero el camino que aún queda por recorrer es mucho y muchos acabaran quedándose en la cuneta.

Desde hace tiempo existen discográficas que se dedican a reeditar vinilos más o menos clásicos en pequeñas tiradas que, aunque un poco caras, acaban agotándose con cierta celeridad. Está claro que el volumen de dinero que se ha estado moviendo en la música en los últimos años era absolutamente ficticia, y que los compradores reales de discos son muchísimos menos que los que a través de devaluar la calidad del producto y las machaconas campañas de publicidad se habían llegado a conseguir. Sustituir la filosofía de cuidar al cliente fiel por la de tratar de conseguir al cliente potencial, sólo ha conseguido que globalmente se haya pasado de valorar algo físico como es un disco y su contenido, a consumirlo, para lo que con un ordenador y tu ipod te baste para tener al alcance de la mano toda la música del mundo completamente gratis.

Y claro, si durante años has estado quitando valor a tu producto y primando los intereses de la nueva masa consumidora, es difícil que ahora que vienen las vacas flacas estos arrimen el hombro para sacar adelante el negocio. Es verdad que siempre ha existido música comercial para consumo mayoritario, pero al menos hace unas décadas se buscaba que tuviese un mínimo de calidad aceptable para que los compradores habituales no huyesen en estampida con solo escuchar el nombre del artista. Tal vez en el mundo editorial existe un espejo en el que mirarse ya que ha conseguido (a pesar de que se lee muchísimo menos que se escucha música) incrementar sus ventas y que las librerías aumenten al mismo ritmo que desaparecen las tiendas de discos.

¿Por qué la gente aprecia ese objeto que se llama libro y por el contrario desprecia el vinilo o el CD?, ¿Por qué existe la imagen de que el escritor es un tío que se lo curra y por el contrario al músico se le ve como un personaje que la mayor parte del tiempo se dedica a rascarse los huevos?, ¿Por qué a ojos del comprador gastarse 20 euros por el último trabajo de Bruce o Manolo García le parece un dispendio y no tiene problemas en gastarse más cuando la novedad es de Stieg Larsson o Ruiz Zafón?...

Urge que, al igual que ocurre en los desiertos de Chile, en el erial que se ha convertido el negocio musical los cazadores de niebla empiecen a idear la manera de cómo lograr sacar agua de la nada... Y hasta que ese día llegue sólo nos queda esperar y que cada cual a su manera se busque la vida de la mejor forma posible. Las respuestas están en el aire, y que las encuentre será para los que amamos la música adorado de igual manera que los que consiguen en Atacama hacer de lo imposible una realidad.


PD – Se anuncia que “Muster Records” ha creado el sello “Vinilíssimo” con el que va a reeditar discos clásicos en este formato. Los primeros lanzamientos de música española serán de Las Grecas, Veneno (su primer disco con la portada original censurada en su momento), Los Brincos, Los Bravos, Leño o Kaka de Luxe... Un aplauso para mis particulares cazadores de niebla...

sábado, 20 de junio de 2009

La torrija financiera de Ana

Pues resulta que esta semana Ana Torroja, famosa por ser la vocalista de Mecano, ha tenido que visitar los juzgados de Palma de Mallorca en calidad de imputada por dos presuntos delitos contra la Hacienda Publica que le atribuye la fiscalía anticorrupción basándose en un informe de la Agencia Tributaria. Al parecer los inspectores de Hacienda han rastreado las cuentas de la cantante que gestionaba parte de su patrimonio a través de la empresa “Carlitos Way”, una sociedad cuyo objeto declarado era servicios de restaurantes. Hasta hace poco tuvo como asesor a Gabriel Feliu, uno de los socios principales del bufete que lleva su apellido y que es uno de los núcleos neurálgicos de la presunta trama de evasión fiscal, estafas inmobiliarias, blanqueo de capitales y otros delitos que fue desmantelada en 2007 y que se conoció como “Operación Relámpago”.

Se sabe que ante el juez se negó a declarar y que la estrategia de la defensa está de momento en buscar la nulidad del sumario alegando que los pinchazos telefónicos ordenados por el juzgado y los registros en varios inmuebles que se practicaron a finales de abril y principios de mayo de 2007, se hicieron vulnerando las garantías constitucionales y son ilegales. También han alegado que su residencia estaba en el Reino Unido y no tenían por que pagar los impuestos aquí, aunque la realidad parece ser que es que defraudó dolosamente al Fisco un total de 655.000 euros repartidos en 475.000 en un ejercicio y 180.000 en el siguiente.

Reconozco que cuando que escuche la noticia hace unos días, lo primero que me vino a la cabeza fue la imagen de Teddy criticando el comportamiento de uno de sus asociados por robar a todos sus conciudadanos. Evidentemente era una fantasía imposible, pero confieso que si que esperaba oír a alguno de los que se les llena la boca reclamando legalidad a los consumidores, alzando la voz y diciendo que esos comportamientos también son rechazables. Ni lo he escuchado ni a estas alturas lo espero, pero creo los músicos están perdiendo una ocasión de oro para demostrarnos a todos que su compromiso con la sociedad en la que viven (y por lo que se ve en algunos casos muy bien) va más allá de las galas benéficas y la firma de manifiestos.

No es el primer caso que se conoce (Alejandro Sanz también está siendo investigado por la fiscalía anticorrupción por el presunto blanqueo de un millón de euros) ni será el último (aunque solo sea por probabilidades), pero como gremio deberían empezar a mirar un poco hacia dentro y darse cuenta de que no se puede estar todo el día quejándose y llorando (aunque muchísimos artistas no lo hagan, si lo hacen los que los representan y si apenas se oyen voces discordantes es porque la gran mayoría está de acuerdo).

Y aunque suene demagógico, estaría bien se explique con que cara alguien puede pedir a gente que apenas llega a fin de mes y que les gusta Mecano o la Torroja (que aunque parezca increíble los hay) que se gaste la pasta en un disco suyo cuando saben que en cuanto tiene ocasión se salta la legalidad. Pero peor es que esta sensación de que los músicos en cuanto pueden dejan de pagar impuestos es cada vez mayor, y que actitudes como las que hoy nos ocupan lo único que consiguen es que la brecha entre el consumidor y el artista sea cada vez mayor, y que muchos músicos inocentes que malviven de su profesión (cuando no tiene otra a mayores) van a ser los que paguen los platos rotos mientras que dentro de unos meses esta señora volverá otra vez a su buena vida mientras su historia se olvida poco a poco...

lunes, 15 de junio de 2009

El fraude del 21

Se acerca el día de la música y con él la costumbre adquirida en los últimos años por alguna gran superficie de rebajar el precio de los discos un 21 %. Algunos viejos compradores os acordareis de la época en la que, con la llegada de las rebajas, todo veía reducido su precio un 20 % (a veces más) y durante varias semanas se podía ir adquiriendo a precios más asequibles LP’s que en otras circunstancias no habrías comprado. No había trampa ni cartón y al precio marcado se le reducía el precio y punto. Con los años la rebaja se redujo al 10% y, aunque ahí la cosa dejó de compensar, al final siempre acababa cayendo algo.

Todo cambio, curiosamente, con la llegada del CD. Lejos de bajar los precios, el nuevo soporte lo único que hizo fue mantenerlos (valían 3000 pelas entonces y ahora 18 euros) a pesar de que los costes eran menores. Además las grandes superficies vieron la puerta abierta a la entrada en sus arcas de ingentes cantidades de dinero ya que el nuevo formato era tan fácil de usar que cualquiera podía hacerlo y el cliente potencial desde ese momento era cualquiera. Se inventaron milongadas del tipo de “Lleva tres y te regalamos el de menor valor” o “Descuentos progresivos: 1 el 10%, 2 el 20% y 3 o más el 30%”, pero con ellas llegaron también las trampas.

Si en los vinilos el hecho de poner una etiqueta con el precio los dejaba marcados para siempre (al quitarla es complicado que no se note la parte de la carpeta en la que estaba pegada), el CD admitía todo tipo modificaciones con el que las tiendas (sobre todo las grandes) han jugado hasta el aburrimiento. La estrategia es sencilla. De entrada lo marcan con un precio alto (El Corte Ingles bastante más que la FNAC u otras tiendas de ese tipo) y luego le ponen una etiqueta de oferta con otro precio bastante más bajo (de 22,50 más o menos a entorno a los 18). En función de sus promociones esa pegatina de oferta aparece y desaparece por o que según cual sea puedes acabar pagando más por un disco en rebajas que fuera de ellas. En su defensa dirán que a veces llegan a ofrecer el 30% de descuento, pero claro, para ello tienes que hacer un gran desembolso que no todo el mundo puede permitirse por lo que los beneficiados son los que tienen mayor poder adquisitivo que se pueden permitirse gastarse 50 euros o más de una tacada.

El próximo día 21 se hablará mucho de música y de las reivindicaciones de las discográficas, los artistas y las tiendas, pero seguro que a los compradores nadie nos hará ni caso a menos que sea para criticarnos por piratas y exigirnos que compremos discos al desproporcionado precio que todos ellos marcan. Esa mayoría que se captó con la aparición del CD y que lo celebró como el mejor invento del mundo, en cuanto surgió otro sistema más cómodo, pequeño y con el que podías tener toda la música gratis, sin dudarlo un momento los abandonó.

Ahora se encuentran que, tras alimentar con basura durante años los oídos de todo el mundo, resulta que sólo compran discos los mismos que lo hacían antes de la fiebre del sonido digital y que a ellos no se los engaña con tanta facilidad. Se han acostumbrado a trabajar para la gran masa y ahora no conocen a su cliente potencial por lo que me temo que seguirán dando palos de ciego hasta que desaparezcan todos los que nos han metido en este lío y se haga cargo del negocio (en su termino más amplio y con todos los sectores involucrados) gente con ideas frescas y que ame más la música que su bolsillo...

sábado, 30 de mayo de 2009

Los Secretos más innobles de Alvaro Urquijo

Esta noche Los Secretos han iniciado en La Coruña una nueva gira que les servirá para presentar en directo el disco que grabaron en Las Ventas el 10 de octubre del pasado año para conmemorar sus 30 años de carrera. Ya en su momento dejé clara cual era mi opinión sobre la utilización que estaba haciendo Alvaro Urquijo del nombre del mítico grupo de los 80 y, visto lo visto, no me queda más remedio que volver otra vez sobre lo mismo y decir que me parece vergonzoso en lo que han acabado convirtiéndose. En cualquier caso que nadie se preocupe. Por mucho que leo no encuentro a nadie que comparta mi opinión y lo único que les llueven por todas partes son alabanzas y buenas palabras.

Entiendo perfectamente que todo el mundo tiene derecho a comer y que para ello lo que hay que hacer es trabajar. Por lo tanto si eres un músico lo que corresponde es tocar y grabar discos, y creo que ahí radica un poco el problema. Hay mucha gente que está dispuesta a pagar un dinero por verles actuando en directo, pero me temo que cada vez hay menos que lo estén por un disco de temas inéditos (y me temo que incluso a las discográficas prefieren publicar una vez más “Déjame” que nuevas canciones). Y en este punto es donde surge el choque ya que una parte de la cadena en la vida del artista musical, que es la de ofrecer material nuevo a sus seguidores, se rompe, y si sólo les surgen actuaciones habrá que justificarlo de alguna manera de cara al exterior para nadie les diga que desde que murió Enrique hace casi diez años, solo han sido capaces de sacar dos discos de estudio (y cinco entre directos y recopilaciones).

El año pasado tras el concierto comentaron que su idea era descansar un poco de la gira que los había llevado por toda España para conmemorar ese cumpleaños tan redondo (y promocionar el recopilatorio que habían publicado a tal efecto) y luego empezarían a trabajar en un nuevo disco en estudio... Pues parece que la cosa finalmente no será así y, después de su tour 30 aniversario, ahora inician el de presentación del disco en directo que grabaron para celebrarlo, un poco lioso, ¿no?... Pues no, a mi me parece que está bastante claro y que es una jetada y una excusa para volver a interpretar otra vez las mismas canciones sin ofrecer nada distinto a lo que ya han hecho los últimos años. ¿Qué es lo que la gente quiere? Muy bien dádselo, pero cuando se acaben cansando de ver siempre lo mismo y queráis que entonces compren el disco que publiquéis, os encontrareis con que lo que el público busca en vosotros es el pasado y lo bueno que tuvo, pero como hay que mirar es al futuro, en la tienda se gastarán la pasta en lo último que les venda la radio fórmula de turno.

Y entonces os encontrareis que ese nombre que durante años se identificó con un pop rock de calidad, acaba convertido en el de uno más entre los que se dedican al revival y a tocar la fibra sensible durante un rato de los que eran jóvenes cuando vosotros también la erais...


sábado, 23 de mayo de 2009

Un nuevo templo para el faraon Teddy - I

Lo cierto es que, aunque a veces pueda parecer lo contrario, este no es un blog dedicado a criticar a los responsables de gestionar los derechos de autor en este país. Yo quería hablar simplemente de música y de higos a brevas, bajo el epígrafe “Show me the money” comentar algo sobre los asuntos sucios que se mueven dentro de este mundillo. La circunstancias me han llevado a abusar más de lo que me hubiese gustado de este tema pero, que queréis, los hechos son los que son, y me empieza a parecer que el señor Bautista actúa así con la única intención de hacerme enfadar.

Hace unos días comentaba que al principio (como productor del primer disco de Nacha Pop y por lo bien que hablaban los chicos de él) Teddy no me caía mal pero, cuando empecé a conocerle por sus actos, mi percepción cambió y ahora lo considero uno de los grandes cánceres de nuestra música ya que está consiguiendo que mucha gente (sobre todo los que no la aman) meta a todos los artistas en el mismo saco y los vea con malos ojos. Y claro, tras la noticia que apareció la semana pasada, se ha vuelto a levantar una gran tormenta contra ellos que está consiguiendo que, lo que es justo que cobren como autores o intérpretes, vuelva a ponerse en duda desde ciertos sectores.

Empezaré con lo ocurrido. Al parecer hace tres años la SGAE se puso en contacto con el alcalde de Bobadilla del Monte (curiosamente, que no por esto, hoy imputado en el “caso Gürtel”) para que les cediera el uso del Palacio del Infante don Luis de Borbón para instalar allí su nueva sede. El objetivo, al parecer, era desarrollar actividades socio culturales y ofrecían invertir 30 millones de euros en su restauración y reforma. El ayuntamiento aprobó la cesión durante 75 años con el apoyo del PP y del PSOE aunque, como los dos concejales de Alternativa por Boadilla (APB) denunciaron el asunto por considerar que se cometían varias irregularidades, de momento todo sigue en los tribunales a espera de sentencia (que por lo que se dice no debería tardar mucho).

Hay que decir, antes de continuar, que el palacio en cuestión fue declarado en 1974 monumento histórico-artístico y tiene la vitola de Bien de Interés Cultural (es obra de Ventura Rodríguez y está fechado en 1765), por lo que sólo están permitidos en él obras de conservación, restauración y mantenimiento. Y aquí es donde empiezan a chocar con la legalidad. En el proyecto, además de construir unos 9.500 metros cuadrados adicionales (no le basta con los 6.000 metros edificados), pretender reformar por completo el interior tirando y levantando tabiques, poniendo ascensores y haciendo bibliotecas, aulas, salón de actos, despachos, residencia de becarios y profesores...

Yo no entraré en eso ya que es cosa de la justicia y el Patrimonio Nacional, pero si en la forma de gastar su (nuestro) dinero y la imagen que de cara al exterior están dando. Si nos atenemos a su discurso, los autores españoles están al borde de la indigencia, sus ingresos son cada vez menores y su futuro musical se encuentra en grave peligro. Me pregunto (por demagógico que pueda parecer) que hacen entonces, en una época de crisis en la sociedad en general y su sector en particular, invirtiendo 30 millones de euros en una nueva sede cuando la que ya tienen es bastante espectacular.

Su problema es que, más que luchar por los intereses reales de los músicos, han entrado en una espiral recaudatoria (cosa que muchos de ellos agradecen) y de grandiosismo que en algún momento puede volverse en su contra. Entiendo que se sientan cerca de la divinidad, ya que son intocables y sus deseos han sido órdenes para los distintos gobiernos, pero espero que en este intento de levantar un gran templo en honor a su faraón Teddy – I, se estrellen y por fin alguien (en este caso una justicia que ya de por si se encuentra en entredicho) se atreva a plantarles casa y frenar su ansia de influencia ilimitada sobre el poder...

sábado, 9 de mayo de 2009

Echando gasolina a la hoguera de su vanidad...

Hoy quiero dedicarle estas líneas a dos personajes que si por algo se han destacado en los últimos tiempos ha sido ha sido por dar al resto de los mortales lecciones éticas en lo que refiere a cuestiones musicales. Lo cierto es que si lo que ha sucedido con Ramoncín no me ha sorprendido en exceso, lo que pasó el pasado sábado 2 de en el Palacio de la Comunidad de Madrid me ha dejado un tanto perplejo. Supongo que quien más quien menos ya habrá visto las imágenes (si no pincha aquí) y sabrá que durante la presentación en directo del último disco de Fangoria, y mientras interpretaba el tema “Retorciendo palabras”, se cayó al suelo y se pego un buen castañazo...

Eso en si no seria noticia de no ser por que su voz mientras se producía la caída no se vio alterada y no se percibió en ella lo que acababa de suceder (que se había dado de morros contra el suelo). La conclusión a la que se llega después de ver la imágenes es bastante clara, la diva de “la movida” estaba haciendo play back. Ya digo que en otras circunstancias habría pasado por alto la noticia y pensaría que solo seria interesante para un programa de esos en los que ponen videos de gente dándose golpes, pero precisamente viniendo la cosa de Alaska merece al menos un pequeño comentario.

Si en lo musical cuando menos me merece un respeto (creo firmemente en lo que hizo junto a Berlanga y Canut y su carrera junto al segundo en Fangoria sin irme demasiado creo que tiene cosas interesantes), su actitud de “soy la más enrollada y guay y lo que hacemos mi maridito y yo es lo que mola y lo que hace el resto una mierda” cada vez la soporto menos. Va mirando al resto de los mortales por encima del hombro como si estuviese por encima del bien y del mal, y con cosas como esta lo que demuestra es que es una tramposa y que, si bien lo otro puede ser cierto dentro de la “élite” en la que se mueve, se comporta como cualquier artista mediocre incapaz de defender su trabajo en directo sin recurrir al engaño de un público (que paga religiosamente los altos precios de un concierto) que lo único que espera es que lo que va a ver sea verdad (para lo otro ya está el disco). Un aplauso señora, usted si que sabes como dar ejemplo... Menos mal que está para mostrarnos el camino a seguir que si no nuestra vida estaría tan vacía...

De José Ramón Julio Martínez Márquez se podría escribir un libro con todas las salidas de pata de banco que ha tenido, pero la última es, cuando menos, previsible, lo que yo agradezco ya que cada vez que leo algo con su nombre en la prensa me temo lo peor... Esta vez lo único que ha hecho ha sido seguir su instinto y buscar el programa más dañino de su sector para fichar por el. Y aunque haga tiempo que se sabe la noticia y por lo que he podido ver se haya escrito mucho al respecto, tenia que decir algo sobre la presencia de Ramoncín como jurado de la enésima edición de Operación Triunfo.

Parece ser que el objetivo principal del programa en los últimos tiempos consiste en ver como un tipo ofensivo y maleducado que hace de jurado humilla a unos chavales cuyo único delito es querer forrarse a costa de la música. Pues ahí es donde ha empezado a trabajar nuestro amigo, y si no me equivoco mucho entrará en competencia con el otro sujeto por lo que nos espera unas semanas no aptas para gente con el vómito fácil y sufridores con vergüenza ajena... Que alguien me diga que pinta el rey del pollo frito en un programa como este...

Si el tipo que fue a finales de los 70 levantase la cabeza se volvería a morir del susto y le soltaría dos bofetones, pero ya se encargó el solito de enterrar su imagen a lo largo de los años y ya no sabe en que consiste el respeto por uno mismo. El que antaño fue azote de los triunfitos criticándoles por falta de autenticidad, ahora está dispuesto a entrar en un juego en el que supuestamente se hurta la posibilidad a gente que realmente merece la pena a costa de productos prefabricados. Lo que sucede es que esta vez el sacará sus beneficios (q supongo que no serán bajos) y eso cambia las cosas, aunque por coherencia es algo que debería comentar cuando critica algo: “esto es malo por que yo no gano nada con ello”.

Para despedirme me gustaría recordar un dicho tradicional que dice algo así como que “es mejor no escupir al cielo por que te podría caer en la cara”... Pues algo así es lo que creo que ha pasado con estos dos personajes que a principios de los 80 fueron iconos de rebeldía y la postmodernidad y que se han convertido en lo que aquel momento tanto criticaron. Y aunque me temo que siguen creyéndose que son lo que eran, de vez en cuando el escupitajo les cae encima para ponerlos en su sitio.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Sabandijas. Gusanos. Arrastrados. Energúmenos.

Hay veces que las noticias se comentan por si solas y los hechos retratan perfectamente a quienes los perpetran. En esta ocasión, y para no perder la costumbre, la Sociedad General de Autores y Editores han dado claras muestras de lo que son y el papel que juegan dentro de esta nuestra sociedad.

Para el que aún no se haya enterado de la noticia que apareció ayer publicada en la portada del periódico “El Mundo”, diré que el pasado 16 de abril el delegado de la SGAE en Almería se puso en contacto con los padres de Juanma López, un niño de 5 años aquejado de una enfermedad degenerativa (Síndrome de Alexander), para hacerles firmar un compromiso según el cual se comprometían a pagar el 10% de la recaudación del concierto benéfico que estaban organizando con el fin recaudar fondos para poder comprar las medicinas necesarias para frenar el avance de la dolencia de su hijo. El personaje en cuestión fue claro: o pagaban o impediría que el show (previsto para el 25 de abril en el Auditorio de Roquetas de Mar) se pudiese celebrar.

Al final, y ante las presiones del personaje, los padres no tuvieron más remedio que firmar y pagar antes del inicio del concierto la cantidad de 5629 euros para que el empleado de la sociedad que dirige Eduardo Bautista diera el visto bueno a su celebración... Lo curioso del caso es que David Bisbal (que sin ser santo de mi devoción se merece todos los aplausos del mundo) renuncio a cobrar un solo duro por su actuación y participó en la promoción del concierto desinteresadamente y con una sonrisa en la boca. Los únicos que no podían dejar de sacar su tajada correspondiente son los de siempre, así que el concierto fue benéfico para todos menos para la SGAE.

Por que no nos engañemos, aunque a última hora de ayer emitieran un comunicado en el que informaban que daban marcha atrás a la decisión que previamente habían tomado, en el fondo no se arrepienten de nada y encima pretenden cargar las culpas a los autores de los temas de los que dicen que tenían que haber renunciado previamente y por escrito a sus derechos. Como siempre vuelven a recurrir a la estrategia de echar balones fuera e intentar cargarle el muerto a otros con la intención de salir ellos de rositas tratando de dar una imagen altruista donando a la familia una cantidad igual a la que previamente habían cobrado. Pero ¿lo habrían hecho si todo esto no hubiese saltado a la primera plana de todos los medios de comunicación?

Lo que ocurre para su desgracia es que a estas alturas de la película no hay nadie que se crea ni media palabra de lo que puedan decir, y menos cuando, a pesar de la indecencia cometida, siguen justificándose añadiendo en su escrito que no estaban cometiendo ninguna ilegalidad. Efectivamente, todo lo que hacen es legal, pero dentro de la Alemania Nazi probablemente también lo fuera enviar a los judíos a los campos de exterminio, en la Cuba de Fidel lo es mandar a la cárcel a los disidentes y en la América de McCarthy la caza de brujas se hizo con la ley en la mano... ¿Y que? Aunque exista una justicia terrenal en cuyo nombre se puedan cometer todas las tropelías que se quieran, existe otra que consiste en el buen juicio que permite la convivencia y el respeto entre los ciudadanos, y esa los señores de la SGAE se la pasan a diario por el forro de sus caprichos.

Lo único que cuenta es llenar el saco a costa de lo que sea como demuestran la infinidad de quejas que casi a diario se pueden leer en la prensa y en todo tipo de foros de internet. Esta actitud, que justifican diciendo que es por el bien de sus asociados, les ha llevado a convertirse en la institución más odiada del país y a sus miembros en receptores del desprecio y repulsión de gran parte de la sociedad. A ellos les da lo mismo mientras sus arcas sigan llenándose poco a poco, pero no se dan cuenta que llegará un día en el que pedirán a la ciudadanía comprensión y apoyo, y cuando llegue ese momento lo único que se van a encontrar es con una sonrisa de oreja a oreja de todo el mundo mientras en su foro interno en lo único que pensaran será en esa expresión tan nuestra de que “a cada cerdo le llega su San Martín”... Y llegado el caso mi consejo es que te limites a pensarlo ya que si lo exteriorizas seguro que intentan cobrarte un canon... Ellos son así...

lunes, 27 de abril de 2009

A vueltas con la campana de mike Oldfield

Sinceramente me da igual, ya que nunca he creído demasiado (por no decir nada) en él, pero lo de Mike Oldfield está empezando a pasar de ser vergonzoso e irritante a patético y lamentable. Que pena Mike, que pena con lo que tu has sido... Es cierto que nunca me gustó, pero crecí, musicalmente hablando, respetándole y no es agradable ver como se arrastra por el fango... En mi casa, aunque había muchos singles y algunos discos de pop y rock, lo que a mis padres les gustaba era la música clásica, y hasta los nueve o diez años es lo que más escuché (aunque antes la música moderna ya me hacia tilín). Mi transición hacia el rock la hice, fundamentalmente, de la mano de Pink Floyd y sus largos desarrollos instrumentales, aunque Oldfield fue de los artistas que me recomendaron escuchar.

No pasó la prueba, pero en la distancia seguía su carrera por que “Ommadawn” me había gustado y, siempre que anunciaba disco nuevo, esperaba que hiciese algo parecido, pero cada vez con más frecuencia con lo que me encontraba con que se estaba empezando a vender al pop más comercial, y el respecto inicial se fue transformando primero en desengaño y mas adelante (a partir de los 90) en desprecio. Y eso que aún tuvo tiempo de darme eso que durante años había esperado... Bajo el nombre de “Amarok” nos regaló una sola pista de música instrumental en la que además escondió a lo largo del tema toda una serie de claves en morse donde hablaba de Virgin y criticaba a Richard Branson, y espontáneos altibajos en el sonido, con la única intención de “incordiar a los ricos que van en su Ferrari”.

Fue bonito mientras duró pero, por desgracia para el, simplemente se trato del canto del cisne de un artista creativamente seco que se resistía a asumir que ya no tenia nada que ofrecer y que lo mejor que podía hacer era irse a su casa y salvaguardar un poco el buen nombre que aún le quedaba. Lo que siguió forma parte de la historia más vergonzante del rock ya que en apenas 11 años publicó 4 versiones alternativas del “Tubular bells” (en mi opinión un álbum muy normalito) que se añadían a las dos que ya existían y a lo que además hay que sumar varias remasterizaciones del disco original.

La noticia, para el que a estas alturas aún no se lo haya imaginado, es que el 9 de junio se pondrá a la venta un nuevo e innovador disco de Mike Oldfield cuyo original título será “Tubular bells 2009”. Por si fuera poco además se anuncia que aparecerá en cinco formatos distintos (LP, CD, 2CD, 2CD + DVD, 3CD + LP + DVD + libro, púas, fotos...) y amenazan con que es la versión definitiva de su presunta obra maestra... Es como si Manolo García se dedicase a hacer el mismo disco año tras año y... ah, que el también lo hace... Bueno, pero el ejemplo se entiende, y si no se dice nada y simplemente se lee la noticia pues se entiende todavía muchísimo mejor.

Es evidente que es su nombre y lo que gane con estos fraudes musicales económicamente le compensará, pero es lamentable que alguien que fue algo en el rock hace más de 35 años arrastre su propia historia de una forma tan cutre y ruin buscando ganar cuatro perras cuando seguro que no lo necesita. Seguro que además espera que nadie se lo descargue y todos sus seguidores pasen por caja cuando se ha limitado a mezclarlo entero otra vez (que no es poco) y añadir alguna cosilla más (además de las típicas maquetas y rarezas). Empecé a escribir con la idea de despellejarle y hacer toda la sangre posible pero, según avanzaba, me iba dando cada vez mas pereza seguir perdiendo el tiempo con él así que creo que lo dejaré aquí. Por esta vez te has salvado Mike, pero la próxima (que visto lo visto seguro que la habrá) no tendrás tanta suerte... Y concluyo parafraseando a Serrat en “Esos locos bajitos” con eso de “Mikel deja de joder con la campana...”

lunes, 20 de abril de 2009

Mi verdad sobre la industria musical - II

Hace varias semanas comentaba en la primera parte de este post un reportaje que aparecía en el suplemento de economía del domingo de el periódico el “El norte de Castilla” (seguramente sea el mismo de todos los del “Grupo Correo”). En aquel analicé los datos de la venta de música en sus diferentes formatos el pasado año, pero no hablé de las declaraciones al respeto de esos datos que hacia Antonio Guisasola, presidente de la Asociación de los Productores de Música de España (Promusicae).

Las previsiones que hacia para la venta de discos en 2009 eran desastrosas y decía que a consecuencia de esto “se empobrecerán más las compañías de música y muchas de ellas desaparecerán. Se va a perder una generación de talento tanto musical como de negocios”. Nadie puede negar que, especialmente este año, se van a vender muchísimos discos menos que el año pasado, pero también va ha pasar con los periódicos, la ropa, los coches o las televisiones. Es cierto que desaparecerán algunas discográficas, pero también lo es que cada vez son más los artistas que recurren a autoeditar sus discos con lo que otras muchas llegaran. Siempre han existido compañías pequeñas que a base de imaginación, currar mucho y buen criterio han ido creciendo y sacando artistas a los que luego las multinacionales no han sabido rentabilizar. Por que no todo el mundo se le vender igual y en los mismos medios. Si a La Buena Vida, por ejemplo, pretendes hacerles la misma campaña que a David Bisbal dejaran de vender a los que antes les escuchaban y encima los seguidores del triunfito en el mejor de los casos se lo bajará de internet.

Además creo que es totalmente falso que se pueda perder ni un gramo de talento con todo esto. El que lo tiene y ama la música le dará igual la situación y aunque le pueda costar de una manera u otra encontrará una salida, y si no que se lo digan a los chicos de Vetusta Morla. El disco con más premios del año pasado resulta que se lo acabaron editando ellos mismos después de 10 años tocando y buscando su oportunidad. Yo cada vez me encuentro más gente a mi alrededor que se hacen ellos mismos el disco y luego lo mueven como pueden. Tienen sus trabajos y luego se dedican a su pasión pero, no nos engañemos, eso ha pasado siempre y los artistas trabajaban entre semana y los viernes y sábados los dedicaban a actuar.

Por eso cuando Guisasola continua su argumento con que “el año pasado sólo apareció un artista nuevo entre los 50 discos más vendidos cuando hace años había más de diez” habría que preguntarle si se refiere a la época de “Operación Triunfo” en la que efectivamente todos acabaron entre los más vendidos pero gracias al éxito de un programa de masas en el que la música con mayúsculas brillaba por su ausencia. A través de un karaoke seleccionaban al ganador, le grababan un disco con canciones sacadas de aquí y allá, montaban una campaña de publicidad orientada a gente que habitualmente no compraba música y el artista prefabricado estaba preparado para arrasar en las listas. El problema es que este fan del triunfito de turno, una vez pasada la fiebre no volvía a comprar un disco aunque eso si, se descargaba el de los otros.

Lo curioso es que el mismo tipo de talento que Guisasola dice que ahora se va a perder por el pirateo es el que en su momento se vio cortado por estos aprendices de famosos. Pero claro en ese momento no importaba por que tenían agarrados con unos contratos leoninos a unos chicos que, con una inversión casi nula, les generaban unas ventas salvajes. Lo que no se puede pretender es que el volumen de negocio crezca hasta el infinito y que donde antes vivían 10 ahora pretendan hacerlo 1000. Es cierto que en los últimos años ha habido mucha gente que ha vendido mucho, pero también lo es que los que vendían regular en ese mismo tiempo dejaron de hacerlo. La estrategia de promocionar hasta la nausea a un artista y olvidarse completamente del resto ha llevado a que los que sobrevivían dejaran de hacerlo (y claro mamá SGAE tiene ordenar la vaca) mientras que los que lograban el éxito se forrasen, y como esa es la imagen que deseaban vender al exterior, muchos han visto en la música un medio para hacerse de oro en unos años. Y yo me pregunto, si en cualquier otro orden de la vida puede haber mileuristas sin que el mundo se acabe ¿por qué en el de la música no pueden existir y todo tiene que cuantificarse a base de muchos ceros?

Con su última declaración estoy parcialmente de acuerdo, pero viniendo de quien viene en parte suena a chiste ya que al final (por mucho que la SGAE quiera sacar dinero de donde no lo hay a costa de cualquier cosa) los principales responsables de la situación que están sufriendo son ellos mismos: “La música no puede ser gratis porque internet lo permita, esa no es la voluntad de quienes la componen, la interpretan y la producen, que aspiran a vivir de su trabajo. El día que entendamos que no es gratis y se tomen medidas en consecuencia asistiremos a una recuperación del mercado y a una proliferación aún mayor de sistemas de acceso a la música cómodos y fiables”. Es evidente que la música no debe ser gratuita ya que la gente deja de valorar lo que no le cuesta nada, pero en lugar de buscar soluciones dentro de su casa para revalorizar su producto se dedican a dar palos a todo lo que se menea consiguiendo que la imagen que desde fuera se tiene de ellos es que son unos peseteros.

Luego la realidad es bien distinta ya que un alto porcentaje de artistas se dedican a la música por que es su vida y, aunque es evidente que les gustaría no tener que dedicarse a otra cosa, muchos se buscan el pan en otros sectores sin dejar por ello de tocar en un grupo, grabar discos y actuar donde sea necesario. De hecho cada vez más artistas consagrados regalan su música en la red sin que a posteriori eso haya influido negativamente en su carrera. A lo mejor la industria del disco debería mirarse en el espejo del libro que, a pesar de la existencia de bibliotecas donde se prestan totalmente gratis, de que todos los títulos del mundo se puedan descargar en segundos en tu ordenador o la existencia de otras formas de ocio más cómodas como la tele, el cine o la misma música, mantiene sus ventas y apenas está notando la crisis (aunque también a ellos habría que darles de comer a parte aunque eso no toca hoy). El valor está en el producto en si, y por desgracia tras años machacando el suyo han conseguido que este se pierda totalmente.

Es tarde y no me meteré hoy con los artistas, que también tienen mucha culpa de lo que está sucediendo, y parece como si con ellos no fuese del todo esta fiesta (excepto con el sector duro de los derechos de autor). Será en unas semanas en la tercera parte.

martes, 14 de abril de 2009

La ministra "sindescargas"

Antes de empezar he de decir que como profesional (guionista y directora de cine) el trabajo de Angeles González-Sinde me parece, en general, sobresaliente. Es una mujer muy preparada y con mucho talento, y algunos de sus guiones son de lo mejorcito que se ha hecho en el cine español en los últimos años, por lo que el prestigio del que goza dentro de ese mundillo lo tiene bien merecido. Hasta ahí creo que nadie puede ponerla ninguna objeción.

Pero claro, desde ahora se la tiene que juzgar por otras cosas y en eso, me temo, no sale tan bien parada. Hasta el pasado 7 de abril, en que tomo posesión como titular del Ministerio de Cultura, el cargo que ostentaba era el de presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, y desde el se ha mostrado como una activista en contra del intercambio de archivos con fines no lucrativo desde internet. No me parece mal e incluso lo veo lógico ya que si según su criterio eso es lo que está perjudicando al cine español (aunque tal vez debería de preguntarse también si el producto que representa tiene el nivel mínimo exigido de calidad) debe luchar por sus intereses, pero claro, creo que por eso mismo está inhabilitada para ejercer esa cartera ministerial.

Es evidente que es necesario un acuerdo a gran escala sobre internet y las descargas de archivos protegidos por los derechos de autor, pero más evidente es que una misma persona no puede ser juez y parte del asunto, y en este caso esta ministra no puede ser ni objetiva ni imparcial. Una persona que hace tan solo unas semanas declaraba en su discurso en la entrega de los Goyas que “Tenemos que seguir peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la Red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos”, o que en una entrevista en ABC el 18 de septiembre de 2008 afirmaba “Hay que organizar completamente la difusión y la copia de las obras. No puede ser que los vendedores de equipos y los fabricantes cuenten con todo el beneplácito y el apoyo de la sociedad y en cambio quienes generan contenidos se queden sin recibir dinero por su trabajo. Si pudiéramos entrar en los supermercados y llevarnos las cosas sin pagar sería una catástrofe. La piratería no la compensa el canon. ¡Sólo son unos céntimos! Mientras, el gran beneficiado es el que fabrica todos estos sistemas y el que vende la línea de ADSL. Y como los anglosajones van a seguir generando contenidos, la cultura en español va perdiendo espacio”, o que, por último, en abril del año pasado se preguntaba “Seamos todos sinceros, ¿para qué necesitamos todos una línea de ADSL de no sé cuanto gigas? ¿Para mandar e-mails?”, ¿alguien se puede creer que vaya a ser capaz de ejercer como una mediadora imparcial y neutral?.

Yo personalmente pienso que no y que además, llegado el caso, debería de abstenerse a la hora de tomar algunas decisiones por el claro conflicto de intereses en el que caería, y ante esas posibilidades seria mejor no tentar al diablo y haber elegido a alguien que no tuviese ese problema. No entiendo muy bien en que estaría pensando el presidente de gobierno al nombrarla ya que claramente la suya es una elección errónea. Espero que nadie caiga en el error de ver en estas críticas un ataque machista, ya que la decisión me habría parecido igual de nefasta (o peor) si los seleccionados hubiesen sido Eduardo Bautista, Víctor Manuel San José o José Ramón Julio Martínez Márquez, aunque el resultado final, de haber sido así, no habría sido muy distinto del actual. Si hubiesen elegido a Cándido Méndez o Emilio Botín como ministro de Economía, a Florentino Pérez de Obras Públicas y al presidente de una farmacéutica o una tabaquera de Sanidad ¿no nos habríamos echado las manos a la cabeza? Pues lo mismo debería pasar con González-Sinde en Cultura.

Entre las múltiples campañas en internet que exigen su cese inmediato, existe una con el lema “Ni un solo día de gracia” que deja bien a las claras la opinión de muchos internautas que sienten que el caballo de batalla del ministerio va ser la red de redes, y no están dispuestos a darles ni un segundo de tregua. Me temo, por desgracia, que están en lo cierto y que no van a aprender del caso del gobierno francés que al final no ha logrado sacar adelante su restrictiva ley contra el intercambio de archivos. Si está claro que es demasiado tarde para luchar contra eso tal vez lo que deberían hacer es pensar en como sacarle partido y aprovecharse de ello. Ponerle puertas al mar es imposible y enfrentarse a un enemigo global llamado internet, suicida... Ella sabrá lo que hace, por que lo hace y por quien lo hace, pero lo que pretende es tan impopular que difícilmente podrá llevarlo a cabo, y entonces ¿descubrirá que la cultura es también la libre circulación de información y contenidos?