miércoles, 5 de junio de 2013
Bob Dylan – Sesiones de “Blood on the tracks” (Nueva York, Septiembre de 1974)
jueves, 14 de julio de 2011
El año que Dire Straits fueron Their Sultanic Majesties

Existió un tiempo en el que en esto de la música las cosas eran diferentes. Los grupos pasaban la mayor parte del día en un local de ensayo, hacían discos cuando tenían canciones, actuaban si salía un concierto y vivían 24 horas al día y 365 días al año por y para su profesión. Por poner unos ejemplos, los Beatles publicaron 12 discos de estudio entre 1962 y 1970, Bob Dylan 7 entre 1962 y 1966, los Stones 10 entre 1964 y 1969, Frank Zappa 14 entre 1966 y 1972… Además todos ellos tienen que añadir a esto un puñado de singles y EP’s con temas inéditos, cientos de conciertos y sobre todo mucho material que se desechó en su momento (a pesar de su calidad) y que con los años ha ido viendo la luz. Evidentemente no son los únicos con discografías tan amplias. Se puede decir que eso era lo habitual. El modelo de negocio en los sesenta y gran parte de los setenta para los artistas que vendían mucho se basaba en el “cuanto más mejor”, por lo que en los contratos normalmente se firmaba que al menos se tenía que publicar un disco por año.
Las nuevas ideas que se instauraron a partir del cambio de década y a lo largo de los ochenta se basaban en que era preferible exprimir la inversión hecha en un álbum sacando el mayor número de singles posibles, haciendo giras planetarias que durasen un par de años y mantuvieran viva la llama del disco y por fin una larga temporada de descanso para generar la necesidad de nuevo material entre los fans. Y así tres o cuatro años después la maquinaria se ponía de nuevo en marcha filtrando primero que el grupo en cuestión empezaba a componer otra vez, más adelante algún detalle de la grabación y unas semanas antes del lanzamiento del álbum se publicaba un single de presentación para que el día del estreno los seguidores más acérrimos estuviesen en la puerta de las tiendas para saciar tanto tiempo de espera…
En muchos aspectos nuestros protagonistas de hoy fueron los salvadores del rock al impulsar (en un momento en el que la juventud británica se encontraba abducida por otro tipo de sonidos) un renacimiento de las guitarras limpias, arreglos cuidados, desarrollos instrumentales y melodía, aunque para su desgracia (o más bien para la nuestra) al final acabaron convirtiéndose en uno de los abanderados de esos cambios que la industria estaba empezando a sufrir y que ha llegado hasta nuestros días.
En plena eclosión punk, en lo más intenso del verano de 1977 y en un Londres tomado por los pelos colores y de punta, nos encontramos a cuatro jóvenes con problemas económicos que acaban de reunir las 160 libras que cuesta grabar una maqueta de cuatro canciones. Se trata de los hermanos Mark y David Knopfler, su compañero de piso John Illsley y un batería amigo de estos llamado Pick Whiters y que es el único que se dedica a ello de forma profesional contratado por un estudio como músico de sesión. Todos en mayor o menor medida habían estado tocando en otros grupos por los pubs del entorno de la capital y, aunque a ninguno logró despuntar, al menos les sirvió para curtirse como músicos y conocer los sinsabores de la profesión. Esa grabación cayó en manos de Charlie Gillet que, sin dudarlo un momento, empezó a pincharla en su programa de Radio London en el que se dedicaba a la actualidad y a las nuevas bandas que iban surgiendo. El tema estrella de esa demo era Sultans of swing y no pasó inadvertida para los cazatalentos de las discográficas ya que menos de cinco meses después los cuatro colegas salían del estudio con su flamante primer disco bajo el brazo.
Titulado con el nombre del grupo, salió a la venta a mediados de 1978 y, sin ser un éxito de ventas en el Reino Unido, si fue aclamado por la crítica lo que animó a la compañía a editarlo poco a poco en el resto del continente, Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda. Durante todo el año no habían parado de actuar a lo largo y ancho del país (incluyendo una gira de 16 conciertos como teloneros de Talking Heads) llegando incluso a llenar cuatro noches consecutivas el mítico Marquee londinense. El periodo estival lo pasan recorriendo Europa y en otoño vuelven a su país para unos bolos antes de volar a las Bahamas donde en noviembre grabarán su segundo disco. Justo en ese momento su álbum de debut estaba empezando a colocarse en los primeros puestos de las listas de ventas en varios países, por lo que el lanzamiento de este nuevo trabajo (previsto para principios del año siguiente) se retrasó unos meses para poder exprimirlo un poco más.
Su primer año completo como grupo había sido un no parar. En pocos meses pasaron de no ser nadie a convertirse la banda más prometedora del Reino Unido lo que hizo (como se puede ver en los piratas de esa época que circulan por ahí) que las exigencias en sus conciertos cambiasen. Al principio sus actuaciones apenas duraban poco más de 45 minutos por lo que con los nueve temas del disco, Eastbound train que apareció como cara-B de single y a veces una versión del Nadine de Chuck Berry tenían suficiente. La cosa cambió cuando empezaron a tocar en recintos más grandes y como cabeza de cartel con lo que el repertorio lo ampliaron con los temas que iban componiendo. Muchos de los temas de su segundo LP fueron estrenados antes de ser grabados mientras que otros no pasaron la prueba del público y fueron descartados (alguno como Twisting by the pool y What’s the matter with you baby? aparecerían posteriormente en un EP y un disco en directo grabado para la BBC, pero otros como Move it away, Real girl, Bernadette o In my car permanecen inéditos).
El año 1979 lo inauguran, como no, actuando por Alemania y Holanda, y en marzo inician una maratoniana gira por Estados Unidos en la que en poco más de un mes darán 51 conciertos. Uno de los asistentes al show de Los Angeles es Bob Dylan que, encantado con el disco y por como sonaban en directo, decide invitar a la grabación de su nuevo trabajo a Mark y Pick. Las sesiones de Slow train coming tienen lugar a principios de mayo y el peculiar sonido de la guitarra de Knopfler impregna todos sus surcos. Aunque no he encontrado declaraciones al respecto, Dylan debió quedar satisfecho con el resultado ya que varios años después volvió a recurrir al guitarrista para que encargara de la producción de Infidels. Finalmente, el 21 de ese mismo mes, aparece Comunique, que seria el espaldarazo definitivo a su carrera y en mi opinión el más interesante que publicaron.
Con dos discos en el mercado la fama del grupo no deja de crecer. Vuelven a girar por América en septiembre, en otoño por Europa y concluyen el año con varias fechas en Londres. Fueron numero uno en varios países y los cientos de conciertos por todo el mundo en apenas dos años y el arduo trabajo de promoción por televisiones y radios estaban empezando a dar sus frutos. Decidieron parar unos meses, pero después de esa pausa nada volvió a ser lo mismo. En el horizonte estaba el éxito, las ventas multitudinarias, giras mastodónticas y el reconocimiento masivo, pero también todos los vicios del negocio que, aunque no les impidieron grabar algunos buenos discos, consiguió que su propia grandeza enterrase lo que representaban los sultanes del swing. Eran otros tiempos, tiempos en los que en esto de la música la cosas eran diferentes, tiempos en los que lograron ser Their sultanic majesties.
Texto publicado en la revista Culturamas
miércoles, 25 de mayo de 2011
Los otros trajes de Dylan

Escucha Los otros trajes de Dylan
Dicen los que entienden de esto que para conseguir una buena versión lo primero que hay que hacer es desnudar completamente la canción y, una vez logrado ese objetivo, empezar a vestirla de nuevo añadiendo los ropajes que mejor se adapten a ella. No tengo datos en los que apoyarme más allá de mi experiencia personal, pero sin duda Bob Dylan es uno de los tres artistas más versionados de la historia y como hoy cumple 70 años que mejor manera de celebrarlo que repasando alguna de las relecturas más interesantes que se han hecho de su obra. Pocos son los artistas que en un momento u otro de su carrera se han resistido a adaptar alguno de sus temas, y es que su influencia e importancia han sido tan determinantes que sin duda la música popular habría sido completamente distinta sin él. Y como muestra de sólo hay que echar mano de las palabras que Bruce Springsteen pronuncio en el acto de incorporación de Bob Dylan al Salón de la Fama del Rock’n'Roll el 20 de enero de 1988 : “Sin Bob, los Beatles no habrían hecho el Sgt. Pepper, los Beach Boys no habrían hecho Pet Sounds, los Sex Pistols no habrían hecho God Save The Queen, U2 no habrían hecho Pride in The Name of Love, Marvin Gaye no habría hecho The Message y los Count Five no habrían hecho Psychotic Reaction… Pero el hecho es que hasta el momento presente, cuando se hace un rock’n'roll maravilloso, la sombra de Bob Dylan está siempre presente…”.
01 – Blowin’ in the wind (Neil Young & Crazy Horse): Pocos días antes de que Neil Young iniciara la gira de presentación de Ragged glory por Estados Unidos empezó la primera guerra del Golfo y las imágenes del primer enfrentamiento bélico retransmitido en directo vía CNN causó un gran impacto en el canadiense. Su respuesta fue cambiar el repertorio e incluir una sangrante versión del Blowin’ in the wind interpretada solo con su eléctrica mientras de fondo sonaban sirenas, ráfagas de metralla y bombas explotando. El resultado puede escucharse en Weld, para mi el mejor disco en directo que he escuchado. Un año después Young volvió a repetir con el repertorio de Dylan en el concierto del 30 aniversario celebrado en Nueva York donde cantó Just like Tom Thumb’s blues y All allong the watchtower, convirtiendose en el gran triunfador de la noche lógicamente después de Dylan.
02 – All along the watchtower (The Jimi Hendrix Esperience): Probablemente es la mejor versión de un tema ajeno que se ha grabado nunca. Hendrix se declaraba fan de Dylan y con frecuencia echaba mano en directo de sus canciones (su adaptación del Like a rolling stone en Monterey es apabullante), aunque con esta estremecedora relectura que hizo de All along the watchtower consiguió robarle el tema, dejando desde ese momento de pertenecer a Dylan para convertirse en una canción suya. Como reconocimiento de su derrota los arreglos que utiliza en sus conciertos son los de la versión de Hendrix y no tiene problema en reconocer que “cuando la canto siempre pienso que es una especie de tributo a Jimmi”.
03 – Los tiempos están cambiando (Loquillo y Los Intocables): Toda una declaración de principios la del Loco al incluir una fantástica versión de The time they are a changing en su primer disco al que, como hizo Dylan en su momento, además daba título. Puede que en lo musical no fuese su referente, pero en él probablemente encontró la actitud: “Dylan era punk, rock puro, cantaba como le daba la gana sin importarle una mierda nada”. Si la original se convirtió en una de las más representativas de la canción protesta, con esta Loquillo buscaba dar un golpe encima de la mesa en un momento y un lugar (la Barcelona de finales de los 70) en el que el rock and roll era cosa de cuatro gatos. Tradujo la letra, escribió una música junto a Carlos Segarra, se metió con unos amiguetes en el estudio y su tiempo cambio para siempre…
04 – Highway 61 revisited (Johnny Winter): Highway 61 revisited fue el disco del cambio definitivo y junto con Blood on the tracks (eso es una opinión muy personal) su mejor trabajo. Su ruptura definitiva con el folk (al que regresó muchos años después ya por devoción y no por obligación) le abrió nuevos horizontes, aunque para ello tuvo que aguantar todo tipo de ataques y reproches a lo largo de los siguientes meses fundamentalmente cuando en sus actuaciones dejaba la guitarra acústica para colgarse una eléctrica. Esta endiablada versión de Johny Winter extraída de su tercer disco, es una muestra perfecta del gran talento del guitarrista tejano que, al margen de sus logros artísticos personales, puede presumir que como productor logro recuperar a Muddy Waters y relanzar su carrera.
05 – Positively 4th street (Lucinda Williams): No deja de ser curioso lo de esta canción. Sólo apareció en formato single (una de las pocas veces que lo ha hecho Dylan) y posteriormente en un par de recopilatorios, por lo que no es ni mucho menos uno de sus temas más populares entre el gran público. A pesar de eso, en una lista de sus 100 mejores canciones que hace unos años publico la revista Mojo (se elaboró preguntando a sus redactores, músicos y escritores), Positively 4th street sólo fue superada en el ranking por la insuperable Like a rolling stone. Esta me parece, con diferencia, la mejor versión que se ha grabado de este tema y la emoción que consigue trasmitir la voz de Lucinda Williams, simplemente desnudando completamente el original y ralentizándolo hasta el extremo, es sobrecogedora
06 – Like a rolling stone (The Rolling Stones): Erróneamente se ha creído durante mucho tiempo (y de hecho de vez en cuando algunos medios siguen reincidiendo en ello) que los Stones tomaron su nombre de esta canción, cuando en realidad lo hicieron del tema homónimo de Muddy Waters. La verdad es que se limitaron a copiar la versión original, pero resulta curioso escuchar a Jagger interpretarla y más cuando los temas ajenos que suelen tocar en sus giras suelen ser clásicos del blues. En cualquier caso poco se les puede reprochar ya que no se puede hacer nada por mejorarla… Hace algunos años la revista Rolling Stone la eligió como la mejor canción de la historia y es el único tema fijo en el repertorio en directo de Dylan.
07 – Balada de un tipo flaco (Santiago & Luis Auserón): Radio Futura solían incluir al final de sus conciertos alguna que otra versión de clásicos del rock y del soul, por lo que no sorprendió demasiado cuando en 2005 Santiago Auserón anunció que daría unos conciertos con su hermano Luis interpretando exclusivamente adaptaciones al castellano de alguno de sus temas favoritos de gente como La Velvet, Marvin Gaye, Elvis, Chuck Berry, Neil Young, The Troggs, James Brown… y por supuesto Bob Dylan, del que eligen Ballad of a thin man. La apuesta era difícil ya que el texto original es largo y la estructura de canción no favorece una traducción, pero creo que solventan el problema con nota y al menos consiguen que no chirríe. El disco se grabó una vez concluida la gira apareciendo bajo el nombre de Las malas lenguas al año siguiente.
08 – Blind Willie McTell (Steve Wynn & The Miracle 3): Una de las cosas que en ocasiones se le han echado en cara a Dylan es su aparente falta de criterio a la hora de descartar temas de sus discos. Las Bootleg series han venido a paliar en cierto modo este déficit dejando al descubierto algunas joyas que inexplicablemente quedaron fuera del álbum original, aunque de entre todas la más destacada probablemente sea esta. Grabada en la primavera de 1983 en Nueva York durante las sesiones de Infidels con Mark Knopfler de productor, se convirtió incluso antes de aparecer publicada ocho años después de forma oficial en una de las favoritas de sus fans más acérrimos (esos que buscan incluso debajo de las piedras cualquier cosa que tenga que ver con Dylan).
09 – Down in the flood (Fairport Convention): El 29 de junio de 1966 Dylan sufrió un accidente de moto y durante los siguientes 15 meses apenas se supo nada de él. Encerrado junto a The Band en un sótano de Woodstock se dedicó a grabar decenas de canciones sin un destino concreto y de las nacería el primer disco pirata de la historia. Esas cintas empezaron a pasar de mano en mano al ritmo que Dylan se las ofrecía a otros artistas para que las grabaran, por lo que era cuestión de tiempo que apareciesen publicadas sin el consentimiento del autor. Primero bajo el nombre de The great white wonder y más adelante con otros, empezaron a circular todo tipo de discos con material sacado de estas sesiones hasta el punto que en 1976 finalmente aparecieron algunas de esas canciones de forma oficial en The basement tapes. Esta es una de esas canciones y Fairport Convention la interpretó en su gira de 1973.
10 – I shall be released (Jeff Buckley): Por desgracia la versión famosa de Buckley del I shall be released la interpretó a capela a través del teléfono en un programa de la radio americana y aquí no la podemos poner (es una grabación pirata aunque no es difícil de localizar). Al igual que Dylan, cuando Jeff llegó a Nueva York se ganó la vida y el prestigio tocando por distintos garitos entre los que se encontraba el café Sin-é de Greenwich Village. Allí lo descubrieron los ejecutivos de Columbia y allí grabó su primer EP el cual, tras su muerte, se reeditó con mucho material extra uno de los cuales era esta versión. Procedente como la anterior de las cintas del sótano, los primeros en grabarla fueron The Band en su álbum debut de 1968 y posteriormente fue el gran cierre de fiesta de su concierto de despedida con todos los artistas que habían participado interpretándola juntos sobre el escenario.
11 – Don’t think twice, it’s all right (Odetta): Supongo que incluso un tipo tan frió y poco expresivo como es Dylan tuvo que dibujar en su cara un gesto de satisfacción al enterarse que Odetta iba a grabar un disco integro de versiones suyas. Según cuenta en No direction home (documental sobre su primera época dirigido por Martin Scorsese), uno de sus primeros recuerdos musicales es una aparición de Odetta en televisión y que junto a Elvis, Hank Williams, Robert Johnson, Leadbelly y Woody Guthrie fue una de las influencias determinantes en su formación artística. Lejos de lo que pudiese esperarse de la voz de los derechos civiles en Estados Unidos, no hizo un disco de folk puro si no que buceó en otros ritmos ajenos a ella logrando que su escucha fuese bastante agradable.
12 – Knockin’ on heaven’s door (Eric Clapton): Estamos ante uno de los grandes clásicos de Dylan y, junto con Blowin’ in the wind, el que más versiones distintas posee. Además, como casi todo el mundo la conoce, es una canción muy recurrente en directo y creo que es el tema que más veces he escuchado en directo interpretada por artistas de todo pelaje. Grabada para la banda sonora de la película Pat Garrett & Billy The Kid, la lectura de Clapton transforma el tono de elegía de la original en un reggae que deja un regusto más amable, gozando de gran popularidad a principios de los 80. Una década después Guns An Roses hicieron otra versión que también sonó mucho y acercó a Dylan a la llamada Generación X, aunque para mi es bastante más floja.
13 – Mr. Tambourine man (The Byrds): “Si hasta se puede bailar…” dicen que comentó Dylan al escuchar esta versión. Gracias a ella logró su primer Nº1 en ventas y empezó a ser conocido por el gran público, lo que en cierto modo ayudó a que el paso que estaba dando de electrificar sus canciones no tuviera retorno. El single salió a la venta 12 de abril de 1965, aunque desde mediados del año anterior venían trabajando en el gracias a una copia de una actuación de Dylan que había caído en sus manos y en la que interpretaba ese tema (la versión original se apareció apenas tres semanas antes en Bringing it all back home). Optaron por unos arreglos eléctricos que sonasen más a The Beatles y se adecuasen más al concepto de banda que eran, logrando que de esa mezcla surgiera lo que ha venido en llamarse folk-rock.
14 – Memhis blues again (Kiko Veneno): La primera vez que se pudo escuchar esta versión fue en 1993 durante la gira “Kiko Veneno y Juan Perro vienen dando el cante”, y desde ese momento se convirtió en uno de sus temas más aplaudidos tanto por el público como por la crítica. No vio la luz hasta dos años después en Está muy bien eso del cariño, pero el boca a boca entre los dylanitas empezó a funcionar y grabaciones piratas de la canción en directo empezaron a correr de mano en mano (a mi, por ejemplo, me llegó una de un coleccionista ingles). Es sin duda una de las más personales, originales y acertadas relecturas del cancionero de Dylan, logrando además que la traducción casi textual de la letra de Stuck inside of mobile with the Memphis blues again encajase como un guante en la música que había escrito para la ocasión.
15 – Jokerman (Caetano Veloso): Infidels es peor disco de lo que podía haber sido y en el que más claramente se ve que los caminos de Dylan son insondables. Grabó canciones suficientes para hacer un doble pero al final, no sólo lo dejó en sencillo (se podía pensar que era mejor hacer uno con diez buenas canciones que otro más largo en el que hubiese material de relleno), si no que algunos de los mejores temas de la sesión se quedaron incomprensiblemente fuera. No fue el caso de este Jokerman que, con la guitarra de Knopfer haciéndole de contrapunto, se convirtió en su mejor composición de los 80 y la que demostró a muchos que Dylan todavía sabia hacer grandes canciones. Extraída de un disco en directo de Veloso donde también canta a Michael Jackson, es la mejor versión que se ha hecho de este gran tema.
16 – My back pages (Ramones): La versión de referencia que usaron en este caso fue la que había grabado The Byrds, pero Ramones consiguieron imprimir su impronta punk y hacerla propia. Una de las grandes sorpresas discográficas de su carrera (por lo inesperado y por los nombres elegidos) fue la aparición de este disco de versiones en el que reinterpretaban temas de alguno de sus artistas favoritos entre los que se encontraban los Stones, The Who, la Credence Clearwater Revival, The Troggs, Love y por claro esta Dylan. La realidad es que su conocimiento de la música de los años 60 era muy amplio y, aunque su aspiración de devolver al rock su espíritu rebelde les llevó por otros derroteros, nunca se convirtieron en unos aporreadores ni renegaron de lo que mamaron en su juventud.
17 – Maggie’s farm (Rage Against The Machine): Y para concluir la prueba de que las canciones de Dylan no entienden ni de géneros ni de edades es esta salvaje versión de Maggie’s farm. De la mano de Rage Against The Machine la letra recupera el espíritu de protesta con la que fue escrita y refuerza su mensaje reivindicativo gracias a la dureza que desprende. El riff principal de esta versión de RATM lo han usado Muse durante su última gira al final de Map of problematique, lo que nos indica que el de Duluth sigue llegando al corazón de todo tipo de artistas por distantes que parezcan a su estilo y que, al menos de momento, las nuevas generaciones (en muchos casos sin saberlo) tienen garantizada también su necesaria ración de Dylan… Y que sea por muchos años.
Texto publicado en la revista Culturamas
martes, 24 de mayo de 2011
Y Dylan cayó del caballo…

Muchas son las historias que en el día de su 70 cumpleaños se pueden contar acerca de Bob Dylan, aunque una de las más determinantes en el desarrollo artístico (que no creativo) de su carrera es la que le sucedió en el verano de 1987. Tras más de un año de gira con Tom Petty y sus Heartbreakers (y antes de continuarla en su etapa final) el inquieto Bob se encontró con unas fechas libres a mediados de año y aceptó la propuesta de hacer seis conciertos en compañía de The Grateful Dead. Ya habían tocado juntos en alguna ocasión pero, como no es lo mismo improvisar un par de canciones que dar un concierto entero y necesitaba ensayar un poco con ellos, sin demasiadas ganas se desplazo a San Rafael donde estos tenían su local de ensayo. Lo que en un principio había pensado que iba a ser un mero trámite, acabo complicándose más de la cuenta.
Según confiesa en el primer volumen de su autobiografía (Chronicles - Simon & Schuster, 2004), tenía decidido retirarse al acabar la gira con Petty porque había perdido toda la inspiración. Sus propias canciones le resultaban ajenas y ya no tenía ni la habilidad de tocar su fibra ni se sentía capaz de penetrar bajo su superficie. De entre todo lo que había compuesto en 25 años su repertorio se reducía a unas veinte canciones que repetía mecánicamente concierto tras concierto. El resto de sus temas no entendía de donde venían y ya no los interiorizaba como propios. Además se le antojaban demasiado crípticos y sentía que no era capaz de hacer nada creativo con ellos.
En este contexto personal se encontró con que los Dead tenían otros planes completamente distintos. Al llegar al local descubrió que querían preparar más canciones de las que él estaba acostumbrado a tocar. Su intención era repasarlo todo, los temas que les gustaban y los más desconocidos, y el bueno de Bob no pudo con esa idea. No sentía apego por casi ninguna de ellas (muchas las había cantado solo al grabarlas), temía confundirlas y olvidar las letras, y sobre todo se sentía incapaz de imprimir emoción a ese material... En aquel momento se vio a si mismo como un idiota y pensó que todo aquello había sido un error, así que busco una excusa y largo.
Y aquí es donde empieza la leyenda, tal vez embellecida y exagerada por el autor, pero en cualquier caso interesante por los efectos que acabó generando. Una vez fuera del local empezó a deambular por la calle, sin rumbo, lleno de dudas, hasta que llegaron a sus oídos los ecos de una banda de jazz en la distancia. Entró en ese pequeño bar y se acomodo sobre la barra, y fue ahí, escuchando a ese cantante desgranar su música, cuando, como San Pablo al caer del caballo, recibió la revelación que cambiaría su forma de actuar. El viejo intérprete usaba una técnica que no le resultaba ajena, aunque había olvidado como acudir a ella. Era capaz de llenar el espacio con una energía que, aunque se reflejaba en su voz, le salía de lo más profundo de si mismo. Allí mismo recordó la formula para volver una y otra vez a su repertorio sin cansarse de el ni naufragar.
Regresó entonces al local de ensayo, aceptó interpretar todo lo que le pidieron y el resto ya es historia. Tras la mini gira con los Dead (que en lo artístico fue un fracaso), volvió a tener una nueva experiencia mística en la etapa final de los conciertos con Petty. Fue en Locamo (Suiza) cuando ante 30.000 espectadores y bajo una tremenda tormenta perdió repentinamente la voz. Sacando fuerzas de donde no las tenía buscó como proyectar su voz de una forma diferente para poder acabar el show y, no sólo lo consiguió, si no que además descubrió que disfrutaba con ello. Acabado el año, cansado de trabajar con bandas ajenas, decidió formar la suya propia y en junio de 1988, como un hombre nuevo después de tanta revelación, comenzó el Never Ending Tour con el que continua 23 años después.
Desde ese día empezó a trabajar con decenas de canciones diferentes, explorando su obra y reinventándola cada noche sobre la marcha. Muchos de los que se acercan a uno de sus conciertos se siente decepcionado al no reconocer los temas, pero ese es el precio que hay que pagar para que la carretera siga siendo su hogar y garantizarnos que más pronto que tarde volverá a visitarnos. Y es que esa es una de las claves del nuevo Dylan. Con o sin disco en el mercado ha seguido dando más de 100 conciertos al año por todo el mundo, priorizando si es posible, lugares en los que no haya tocado antes (sólo en España, por ejemplo, ha visitado más de 30 localidades distintas) empeñado en hacer bueno ese chiste que circula entre los dylanitas y que dice que la única diferencia entre dios y Dylan es que dios está en todas partes y Dylan ya ha estado.
Para los más interesados existe un bootleg con los ensayos junto a los Dead en San Rafael que, sin ser ni mucho menos su grabación más inspirada, si que es interesante (y por lo que recomiendo su escucha) porque le muestran en su punto de inflexión y en el kilómetro cero de un viaje sin retorno que, sin haber concluido aún, le ha puesto mundo a sus pies y le ha coronado como el artista más influyente de todos los tiempos.
Texto publicado en la revista Culturamas
miércoles, 25 de noviembre de 2009
El último baile de la banda
Hoy se cumplen 33 años del concierto que The Band dio en San Francisco como despedida de los escenarios y que Martin Scorsese inmortalizó en la fabulosa película “The last waltz” (es tan innovadora y espectacular que desde entonces es un referente de obligado visionado para cualquiera que quiera rodar una actuación musical).Acompañantes durante años como banda de apoyo a Bob Dylan (estaba con ellos en el famoso concierto de la gira de 1966 en la que desde el público le llamaron Judas por colgarse un guitarra eléctrica), además tuvieron tiempo de hacer un puñado de discos (alguno de lo más interesante como el que se llama igual que ellos) pero sobre todo de gastarse el respeto de sus compañeros de profesión como demuéstrale elenco de invitados que pasaron esa noche por el escenario: Van Morrison, Muddy Waters, Dr. John, Ron Wood, Ringo Starr, Joni Mitchel, Eric Clapton, Neil Diamond, Bob Dylan, Muddy Waters, Emmylou Harris, Neil Young…
Me sorprende después de tantos meses no haberme detenido aún en la obra y milagros de The Band (Rick Danko, Levon Helm, Garth Hudson, Richard Manuel y Robbie Robertson), pero me temo que hoy tampoco es el día. El cuerpo me pide sentarme a ver la peli y eso es lo que pienso hacer, aunque lo apunto en mi debe y en algún momento me detendré más extensamente en ellos. Dejo un par de videos extraídos del concierto de esa noche (el “I shall be released” que originariamente grabaron en las sesiones del sótano junto a Dylan y la mejor versión que he escuchado del “helpless” de Neil Young) y os invito (casi diría os exijo) a que os compréis el DVD (se encuentra por menos de 10 euros) y lo disfrutéis como yo lo voy a hacer en unos minutos… No os arrepentiréis…
viernes, 20 de noviembre de 2009
El demonio tricolor
Resulta que una fecha como la de hoy coincide que toca recordar una historia de la censura made in Spain así que he seleccionado una que, al margen de vivir entre la leyenda urbana y la realidad, nos muestra como una inapropiada selección de colores (según algunos) podría llevar a que se tambaleasen los sentimientos estéticos e ideológicos de un país.A veces una imagen habla por si sola y no resulta difícil imaginar la cara que se les puso a los censores cuando a finales de 1974 se encontraron de frente con la portada de “Dylan” el recién publicado disco de Bob Dylan. Los colores de la bandera republicana sobre la cara del cantante debieron atragantársele a más de uno aunque, como en esta ocasión no había nada que quisiesen ocultar (salvo la tricolor), se limitaron a pedir que quitaran el color y así podría mantenerse el resto del diseño de la carpeta tal cual estaba.
El problema surge cuando mis distintas fuentes no se ponen de acuerdo en si esto sucedió realmente o es una leyenda que en realidad no tuvo lugar. Personalmente nunca he visto físicamente ese disco y, aunque conozco agente que dice haberlo tenido entre sus manos, otros niegan la mayor y dicen que finalmente esa edición no llegó a lanzarse al mercado (incluso he leído que en realidad la primera tirada salio así pero no fue de forma intencionada si no por un error en la impresión).
Sea como fuere, y a pesar de que los argumentos que he leído en ambas direcciones resultan convincentes, a mi me resulta difícil creer que durante el régimen franquista (que como en toda dictadura la propaganda tiene una importancia fundamental) pasaran por alto aspectos como este y más cuando venia de un artista que era el máximo exponente de la canción protesta.
Por desgracia el disco es uno de los peores de su discografía por lo que, a pesar de la curiosidad (durante años España fue un paraíso para los coleccionistas británicos que organizaban viaje ex profeso para comprar discos aquí), sus ventas fueron mínimas y localizar un ejemplar de estos resulta casi imposible…
miércoles, 11 de noviembre de 2009
La santísima trinidad
Deambular sin rumbo por la red a veces da sus frutos y hoy en “Youtube” me he encontrado con este bombón en el que, curiosamente, confluye mi santísima trinidad musical. Papa Dylan aporta la magistral “I shall be released” y Neil Young junto a Wilco (en los estelares papeles de hijo y espíritu santo) la interpretan…
El acontecimiento se produjo el 26 de octubre de 2008 en el “Shoreline Amphitheatre” en Mountain View (California) con motivo de la celebración de la edición número 22 del “Bridge School Benedit” que organiza cada año Neil Young. La calidad de imagen y sonido no es demasiado buena (esta grabada con una cámara desde el público), pero que leches, están los tres juntos sobre un escenario, y eso es más que suficiente...
Como bonus track dejo unas fotos del último concierto de una mini gira conjunta que hicieron Young y Wilco (11 conciertos por el norte de Estados Unidos y Canadá) en el “Madison Square Garden” de Nueva York el 16 de diciembre del pasado año. En las dos primeras se ve a Jeff Tweedy viendo la actuación del tío Neil desde el mismo escenario, y en la última a las dos bandas despidiéndose del público. Me hubiese gustado poder asistir a alguno de esos conciertos (además tuve una entrada a tiro de ratón y si se me hubiese cruzado el cable en ese momento…) aunque al menos este año me he resarcido viéndoles a cada uno por su lado con apenas cinco días de separación entre uno y otro (a Wilco en Madrid el 26 de mayo y aNeil Young en San Sebastián el 31).
Al menos por una vez la diosa del destino se ha apiadado de mí…


sábado, 24 de octubre de 2009
Y los tiempos siguen cambiando…
Hoy se cumplen 46 años de la grabación de la cancion de Bob Dylan “The times they are a-changin’” en los estudios que poseía la “Columbia” en Nueva York, y ya que hace varios meses que no hablo de él, es un buen momento para volver a hacerlo y recordar como se desarrollaron las seis sesiones que se necesitaron para tener preparado ese disco y alguno de los acontecimientos que se produjeron a lo largo de esos meses que cambiaron su vida, pero también la de Estados Unidos y el resto del mundo y probablemente también el desarrollo de la historia del siglo XX.En julio de 1963 Dylan se presentó por primera vez en el festival de Newport, aunque a pesar de su condición de novato su presencia allí se producía con un status distinto al del resto de los asistentes ya que sin duda la suya era la actuación más deseada por una audiencia de cientos de jóvenes a los que sin interesarles el folk se habían acercado hasta allí. Para ellos el cantautor ya representaba lo mismo que para sus padres había supuesto Elvis (alguien a quien seguir, imitar e incluso adorar) por lo que aunque apenas llevase un par de discos a sus espaldas y que nunca se hubiese enfrentado a grandes auditorios, el éxito de su actuación fue absoluto y rotundo, y se puede decir que ese día nació su leyenda que casi 50 años después no hace más que crecer (discos de villanitos al margen)
Con estas emociones aún recientes se metió el 6 de agosto en el estudio A de “Columbia Records” de Nueva York con el joven Tom Wilson en la tarea de productor cosa que resultó un acierto ya que pensaba que es el músico el que sabe lo que quiere en lo que se refiere al sonido, y que su labor era exclusivamente proporcionárselo (cabe recordar que en ese momento el artista se limitaba a cantar y que el productor y la discográfica eran los encargados de elegir el repertorio y el taje sonoro con el que vestir las canciones). En esa primera sesión se grabaron ocho canciones aunque solo dos (“North country blues” y “Seven curses”) se aceptaron como definitivas para masterizarlas (aunque al final la segunda se cayó de la secuencia final del álbum)
De las dos sesiones más que se hicieron en agosto, la del día siguiente fue la más fructífera ya que en total fueron cuatro las canciones que acabaron en el master final (“Ballad of Hollis Brown”, “With god on our side”, “Only a pawn in their game” y “Boots of spanish leather”), todo lo contrario de lo que sucedió en la que hicieron el día 12 de la que no salio nada que considerasen que se pudiese utilizar (28 años después “Paths of victory”, “Moonshine blues” y “Only a hobo” procedentes de esa sesión vieron la luz de forma oficial en “The bootleg series, Vol. 1-3”)
No volvería a entrar en un estudio hasta más de dos meses después, aunque eso no quiere decir que se estuviese quieto ya que empezó una gira de 10 conciertos en compañía de Joan Baez junto a la que cada vez se le veía más “cómodo” (lo que hizo que Suzie Rotolo, la de la portada de “The freewhelin’”, se mudase de su apartamento). Una de esas actuaciones se produce el 28 de agosto en la Marcha sobre Washington ante 250000 personas poco antes de que Martin Luter King dijese eso de “I have a dream”, aunque no todo en esa gira son luces ya que empieza a estar hastiado y empieza a jugar el público llegando su momento álgido en el show en el “Hollywood Bowl” de Los Angeles en el que durante media hora interpreta la misma canción ante los silbidos del público.El 23 de octubre vuelve a pisar el estudio A para empezar a grabar los nuevos temas que ha compuesto para completar el disco. En ese primer día registra las tomas definitivas de “The lonesome death of Hattie Carroll”, “When the ship comes in” y “Percy's song” aunque finalmente sólo las dos primeras entrarían en el disco desechando la tercera hasta 1985 que seria publicada en “Biograph”. En la sesión del día siguiente son cinco las tomas que registran de las que sólo dos acabarían entrando en el tracklist final del disco (“The times they are a-changin'” y “One too many mornings”) desechando las otras (“Eternal circle” y “Suze, the cough song” aparecieron en “The bootleg series, Vol. 1-3” mientras que “Lay down your weary tune” lo hizo en “Biograph”)
La noche del 26, con el disco terminado, ofreció un concierto en el “Carnegie Hall” de Nueva York en el que interpretó ocho de las canciones que formarían parte del futuro álbum, así como varias que no entraron en la configuración final, como “Percy's song”, “Seven curses” y “Lay down your weary tune”. Algo debió no gustarle a Dylan al volver a escuchar el master final con todos los temas grabados ya que empezó a eliminar canciones y se encontró con que aún necesitaba una para poder publicar el disco por lo que el 31 de octubre de produjo una última sesión que dedicaron en exclusiva a la canción “Restless farewell”, cuya melodía está extraída de una canción irlandesa de título “The Parting Glass”, y que se utilizó para cerrar el álbum.
El 22 de noviembre de 1963 a las doce y media de la mañana John F. Kennedy (Presidente de los Estados Unidos), era asesinado en Dallas, Texas. Según Bob Fass, un amigo que se encontraba con él en ese momento, Dylan se mostró profundamente afectado y dijo: “Esto es lo que significa cuando ellos te dicen no tengas esperanza en cambiar las cosas”. Tres semanas después el “Emergency Civil Liberties Comité” le galardonó con su premio anual Tom Paine por su contribución al movimiento de los derechos civiles, y el 13 de enero de 1964 su tercer disco “The times they are a-changin’” salía a la venta…
En ese momento ya había decidido el nuevo rumbo que iba a tomar su carrera, aunque aún le llevaría algún tiempo y varios disgustos llevarlo a cabo… Pero eso lo dejo para otro día…

jueves, 7 de mayo de 2009
Blind Willie McTell (Bob Dylan)
Seen the arrow on the doorpostSaying, "This land is condemned
All the way from New Orleans
To Jerusalem"
I traveled through East Texas
Where many martyrs fell
And I know no one can sing the blues
Like Blind Willie McTell
Well, I heard the hoot owl singing
As they were taking down the tents
The stars above the barren trees
Were his only audience
Them charcoal gypsy maidens
Can strut their feathers well
But nobody can sing the blues
Like Blind Willie McTell
See them big plantations burning
Hear the cracking of the whips
Smell that sweet magnolia blooming
(And) see the ghosts of slavery ships
I can hear them tribes a-moaning
(I can) hear the undertaker's bell
(Yeah), nobody can sing the blues
Like Blind Willie McTell
There's a woman by the river
With some fine young handsome man
He's dressed up like a squire
Bootlegged whiskey in his hand
There's a chain gang on the highway
I can hear them rebels yell
And I know no one can sing the blues
Like Blind Willie McTell
Well, God is in heaven
And we all want what's his
But power and greed and corruptible seed
Seem to be all that there is
I'm gazing out the window
Of the St. James Hotel
And I know no one can sing the blues
Like Blind Willie McTell
(Extraída del álbum "The bootleg series. Volumen 1-3" / COLUMBIA – 1991)
lunes, 16 de marzo de 2009
Juntos a través de la vida de... Dylan
Poco a poco se van conociendo más noticias sobre el nuevo trabajo de Bob Dylan. En su página web ya aparece la portada y el título del disco (“Together through life”), y la fecha que se baraja para su publicación es el 28 de abril. Lo cierto es que en los últimos años nos hemos acostumbrado a tener al de Minnesota cada poco tiempo entre nosotros ya sea en forma de gira, “bootleg series”, película, libro o como ahora con nuevo disco de estudio, y claro, los que le seguimos y esperamos con interés cualquier cosa suya vivimos de enhorabuena permanente.Y es que va a ser verdad eso de que los viejos rockeros nunca mueren... Al igual que su colega y amigo Neil Young (que mantiene intacto su ritmo desde hace más de 40 años de al menos un disco por año) el bueno de Dylan sigue viviendo en la carretera y buscando en los huecos libres tiempo para sus otros proyectos. Hace más de un año, por ejemplo, saltó el rumor de que a finales de 2007 había entrado en el estudio con Rick Rubin como productor para grabar un nuevo disco que se iba a titular “Anchor”. Aunque de eso nunca más se supo es probable que lo tenga guardado en la nevera (como tantos otros) esperando otra ocasión para ver la luz.
El álbum que verá la luz a finales de abril tiene su origen en la petición que le hizo el director Oliver Dahan de un tema para su película “My own love song” (protagonizada por Renée Zellweger). El escribió “Life is hard”, pero como se encontraba inspirado siguió componiendo hasta completar la decena que darán forma a “Together through life”. Al parecer fue grabado el pasado mes de octubre en California aprovechado unos días de descanso de su “Never ending tour”, completándolo a posteriori en el mes de enero. La producción, como en otras ocasiones ha corrido a cargo de Jack Frost que no es otro que el propio Dylan escondido tras uno de sus pseudónimos.
En las últimas semanas “Sony” ha estado haciendo sesiones de escucha del disco para los responsables de ventas y marketing de la compañía en Estados Unidos y Europa, y lo poco que se ha contado habla maravillas de este nuevo trabajo (es lógico ya que son parte interesada). Además algunos periodistas, como Michael Simmons de la revista “Mojo”, también han sido invitado a escuchar algunos temas para que empiecen a preparar sus críticas, algunas de las cuales ya se pueden leer aquí. De las 10 canciones ya se conoce el título de 9 y son los siguientes (al desconocerse el orden final las coloco alfabéticamente):
· Beyond here lies nothin'
· Forgetful heart
· I Feel a change coming on
· If you ever go to Houston
· It's all good
· Life is hard
· My wife's hometown
· Shake, shake mama
· This dream of you
Poco más se puede contar de momento salvo que, aunque en un primer momento se hablo de otoño como fecha prevista para su edición, al final se adelantó a primavera para que coincidiera con la gira europea que el 22 de este mes comienza en Estocolmo y tras 32 conciertos concluirá en Dublín el 5 de mayo (por desgracia esta vez no visitará nuestro país). En principio esto es todo amigos aunque, estando Dylan de por medio, será por poco tiempo...
domingo, 28 de diciembre de 2008
Woodstock, 14 - Agosto - 1994 (Bob Dylan)
De entre todos los bootlegs de Dylan creo que este es mi favorito. Corresponde al concierto que dio en la segunda edición del festival de Woodstock que se celebró en agosto de 1994, y tanto la calidad de sonido como la selección de canciones que hizo Bob esa noche (casi todas anteriores a 1967) son incuestionables. Pero es que además la interpretación de los temas es impresionante y la tensión, sentimiento y calidad de la actuación me dejaron tan alucinado que reafirmaron mi pasión por Dylan que desde entonces no ha hecho más que crecer.Recuerdo que en ese momento fue tomada esa participación en el festival como una muestra más de su decadencia. Es evidente que el evento tuvo un motivo meramente económico y que su presencia tenia una carga totalmente simbólica (no estuvo presente en la edición de 1969), pero lo que venia mostrando esos años en directo garantizaba que, más allá de hacer el ridículo, probablemente él iba a ser uno de los grandes (¿el único?) triunfadores de ese engendro que se sacaron de la manga con la excusa del 25 aniversario del Woodstock original.
Si hay algo que se le tiene que reconocer al bueno de Bob a lo largo de su carrera ha sido el riesgo y el vivir al margen de las exigencias del mercado (aunque ha sabido utilizarle a su antojo). Desde el “Slow train is coming” de 1978, y con el que iniciaba su trilogía religiosa, no había firmado un gran disco, y la crítica mundial se despachaba a gusto con el cada vez que publicaba un disco. El tiempo y las “Bootleg series” han demostrado que seguía creando grandes canciones y que inexplicablemente las archivaba para editar otras peores, pero lo que el publico recibía en ese momento sólo hacia pensar que nunca más levantaría cabeza.
Por contra su “Never ending tour”, tras un discreto inicio, empezaba a mostrarnos a un artista que se sentía cada vez más seguro de lo que hacia y nuevamente cómodo y a gusto sobre el escenario. Todo lo negativo que se decía de su trabajo enlatado se transformaba en elogios cuando se hacia referencia a sus actuaciones en directo, y como en aquella época mi acceso a grabaciones piratas era escaso tenia auténtica curiosidad y deseos de escuchar ese concierto. Recuerdo perfectamente ese día y me veo tumbado en la cama escuchándolo en la radio mientras me preguntaba como era posible que todo lo que transmitía en vivo no se viese luego reflejado en sus discos de estudio. Las crónicas del día siguiente en la prensa española fueron regulares, y debo de reconocer me quedé sorprendido por que a mi me había encantado.
Han pasado catorce años y sigo escuchando con frecuencia esa grabación. Las críticas de entonces ahora son alabanzas y Dylan, contra todo pronostico, ha vuelto a grabar grandes discos y sigue dando conciertos memorables. Bob Dylan está más vivo que nunca y, por suerte para todos, cada día nos demuestra que la historia de la música es él.
Título del bootleg: North stage
Lugar y fecha: Woodstock Festival, Saugerties (New York), 14 – Agosto – 1994
Listado de canciones:
01 - Jokerman
02 - Just like a woman
03 - All along the watchtower
04 - It takes a lot to laugh, It takes a train to cry
05 - Don't think twice, it’s all right
06 - Masters of war
07 - It's all over now, baby blue
08 - God knows
09 - I shall be released
10 - Highway 61 revisited
11 - Rainy day women #12 & 35
12 - It ain't me, babe
lunes, 6 de octubre de 2008
El pirata Dylan


