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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Aburrido de "Rock de lux"

Una costumbre que vengo cultivando desde hace muchos años es acercarme cada principio de mes al quiosco que hay debajo de mi casa a comprar mis revistas musicales. A lo largo del tiempo han sido muchas las que han ido pasando por mis manos, algunas de una forma continuada y otras como el Guadiana apareciendo y desapareciendo en función de los contenidos y la pasta que pudiese gastar…

En los últimos años, y tras la desaparición de “Efe Eme” como revista física, han sido dos a las que mes a mes he recurrido para mantenerme informado: “Ruta 66” y “Rock de lux”… Sucede llegado a este punto que mientras que una de ellas cubre con creces mis necesidades e intereses, la otra cada día me parece más prescindible e inútil hasta el punto de que llevo un año jurándome que no la voy a volver a comprar, aunque al final cuando la cojo para ver los temas de los que trata y veo el CD…

Este mes la mencionada revista publica un número especial para festejar sus 25 años de vida en el que repasa la última década de discos (nacional e internacional), libros, comics y películas, y para variar (y en mi modesta opinión) han vuelto a dar la nota seleccionando unos discos que en muchas ocasiones no han trascendido más allá de sus páginas y se han olvidando de otros que sin lugar a dudas ya están por méritos propios entre los mejores no solo de estos últimos años si no que también de la historia.

Es evidente que sobre gustos no hay nada escrito (y más si la Rock de Lux está por medio), pero a nadie se le escapa que en la línea editorial de esta gente en los últimos años prima el esnobismo y el “mira que raro y original soy” sobre cualquier otra cosa circunstancia, por lo que yo cada vez me los creo menos. Creo que las revistas deben estar ahí para ofrecernos a los que nos gusta la música información para que investiguemos y busquemos lo que nos pueda interesar, pero cuando en el criterio que se usa no prima la calidad si no que sea raro, no lo conozca casi nadie y sus ventas sean mínimas, pues mal vamos… Y más cuando si por casualidad el artista en cuestión da el pelotazo o cambia el ingles por el castellano que entonces pasa de ser lo más interesante del panorama musical al fraude más grande que se recuerda en décadas…

No recuerdo el momento en el que fui consciente de que estaban empezando a perder el norte, pero supongo que fue a lo largo de los 90 cuando sus posturas empezaron a radicalizarse y, a excepción de Los Planetas, todo grupo que vendía algo (y no digamos los que vendían mucho) se convertía en un producto comercial al que había que destrozar, infravalorar e incluso ignorar llegando a mostrar hacia ellos un desprecio que difícilmente se podía entender y aceptar... Es cierto que esa premisa podía entenderse con algún artista puntual, pero en mi opinión el nivel general era tan bajo (tanto en la calidad de la música como de las grabaciones) que excepto a cuatro el resto podían entrar sin problemas en el saco de lo prescindible. Algunas canciones y la convicción de que el movimiento indie patrio fue algo que fundamentalmente ellos se encargaron de inflar y del que apenas queda nada.

No es la primera vez que lo digo pero, tal vez ahora que lo hago públicamente, es fácil que por fin me sienta obligado a cumplir mi palabra y dejé de comprar “Rock de lux”. Me confieso aburrido de tanta tontería y de tener que leer que lo último de “Animal Collective” es el mejor álbum de la década cuando, dejándose escuchar durante un ratito, me parece que es un ejercicio de pedantería sonora que después de diez minutos empieza a aburrir y al cabo de media hora sólo quedan ganas de pegarse un tiro o en su defecto dárselo al compositor.

Evidentemente estoy de acuerdo en muchos de los artistas y discos que integran las listas (nacional e internacional) y alguno de ellos seguro que están en mi “top ten” de la década, pero otros… Por favor…

sábado, 31 de octubre de 2009

García Alix, el fotógrafo del cielo

Hoy no tengo intención de contar nada del gran Alberto García Alix por que en realidad lo desconozco todo de él y su vida… Bueno, sé que nació en León, que en un momento de su vida se instaló en Madrid para dedicarse de lleno a su gran pasión y que hace unos años recibió (en mi opinión con toda justicia) el Nacional de Fotografía...

Pero al margen de estos datos que tiene que ver con aspectos biográficos, existe una evidencia, y es que (y en este punto habría que decir que con permiso de Miguel Trillo y Pablo Pérez Minguez, aunque en mi opinión estos están por detrás de Alix) es el fotógrafo que mejor supo captar el espíritu de la llamada movida y ahora lo hace con todo lo que sucede bajo el cielo de Madrid…

En ocasiones como esta me planteo que tal vez no seria mala idea abrir mi blog a colaboradores externos que controlen más estos temas que tocan tangencialmente el mundo de la música para que se encarguen ellos de redactar el contenido y aportarle a la entrada un interés que yo no puedo darle por desconocimiento de la materia a tratar (y que además de intentarlo tendría que hacerlo recurriendo a la wikipedia, y eso no me parece plan…)

Por eso me limitaré a colgar alguna de sus fotos y dejar que los personajes que en ellas aparecen (Camarón, Alaska, Ana Curra, Eduardo Haro, “El Curi” de Los Buitres del Pisuerga, Kiko Veneno, Sergio Entrena, Ceesepe…) hablen por si mismos y por supuesto por mi…



sábado, 10 de octubre de 2009

No lo escuches ¡Léelo!

Confieso que nunca había oído hablar ni del ilustrador Manuel Bartual ni de su blog en la página de MTV España pero, desde que vi hace un par de semanas la viñeta que reproduzco más abajo en la revista digital “Efe Eme” decidí que, aunque podía leer gratis todas en internet, ese libro tenia que formar parte de mi biblioteca musical.

¿Soy idiota? Tal vez, pero no puedo evitarlo, y aunque desde hace casi 10 años esté metido en este mundo de la red y haya disfrutado de Napster o Audiogalaxy (para mi la mejor) y sufrido a Kazaa o la mula, llevo más de 25 comprando discos y eso es lo que realmente me produce satisfacción. Encontrar algo en la red está bien pero, por mucho que tengas en el ordenador los archivos en mp3 y no te hayan costado un duro, nada es comparable con la emoción e ilusión de acariciar la carpeta de un LP que llevas años deseando, sacarlo de la funda, ponerlo en el plato y posar con cuidado la aguja sobre los surcos para luego sentarte a escucharlo placidamente aunque por el que hayas tenido que pagar una pasta que a lo mejor deberías haber gastado en otras cosas…

Y si eso me pasa con la música pues por lógica (y para algunos con más razón) también me ocurre con los libros. Por suerte tengo una casa grande en la que, de momento (y aunque mantenga mi nivel de compras creo que por muchos años) no tengo problemas de espacio para almacenar discos y libros, por lo que por mucho que me vendan las maravillas de los ipod (que tengo uno) y el libro electrónico (que ni lo tengo ni lo pienso tener), siempre que tenga ocasión me decantaré por el objeto tangible, y por eso, en cuanto mis niñas me han dejado un rato libre para acercarme a la librería, me he comprado este blog visual que se llama “¡Escucha esto!”

Se que en estos tiempos del todo gratis y en plena crisis resulta difícil recomendar que alguien se gaste 16 euros en un álbum ilustrado (perfectamente editado por “Astiberri”), pero sinceramente creo que merece bastante la pena, sobre todo si te gusta la música y esta es una parte importante de tu vida ya que te reirás al verte reflejado en muchas de las viñetas y veras el lado cómico de tu comportamiento en algunas situaciones cotidianas (la sensación es parecida a la que tuve cuando vi “Alta fidelidad” y reconocí en los protagonistas muchos de mis vicios y manías de coleccionista).

Dejo a continuación el enlace de la web oficial del libro, la viñeta que os mencionaba al principio y reproduzco el comienzo de la nota de presentación que circula por ahí por si a alguien le sirve de acicate para pasarse por una librería y hacerse un regalo. Seguro que te lo acabas agradeciendo a ti mismo…

“Ser fanático de la música nunca había sido tan sencillo. Pero si el acceso a la música es ahora más fácil que nunca, ¿Por qué todo lo demás es tan complicado? ¿Cuál es el mínimo aceptable de kbps en un MP3? ¿Está sustituyendo el streaming a las descargas? ¿Es Spotify el nuevo Last.fm? ¿Cuál es la vestimenta adecuada para un concierto de Depeche Mode? ¿Son fiables los twitters de los festivales? ¿Qué es lo que dice el cantante de Los Planetas? ¿Es lo mismo retro que vintage? ¿Se liga en las páginas de MySpace? ¿Primavera, FIB o Espárrago Rock? Y a todo esto, ¿quiénes son Mandorla?

Tanto si ya conoces las respuestas como si ni siquiera has entendido las preguntas, no te preocupes, porque ¡Escucha esto! no es un manual al uso, sino una colección de 90 hilarantes radiografías para que te rías a gusto de todo lo que da la nota en el mundo de la música…”

viernes, 18 de septiembre de 2009

¿Y si una imagen vale más que mil y un acordes?

De todos es sabido que una imagen vale más que mil palabras, pero, ¿es posible que una imagen supere el poder evocativo y emocional de una canción?

A bote pronto, y sin pensar demasiado en la pregunta en toda su dimensión, mi respuesta es que no, pero después de unos segundos, mientras vuelvo la vista atrás y recuerdo fugazmente una serie de instantáneas que tengo grabadas en la retina, me temo que tengo que matizar un poco mi contestación y aceptar que en algunas ocasiones el poder de una fotografía puede superar con creces al de una melodía.

Me viene entonces a la cabeza la imagen de cuatro chavales de Manchester sumergiéndose en el metro mientras un tal Ian Curtis se gira justo en el momento de dispararse la cámara, o un cartel de la “ruta 66” caído en una cuneta en mitad de la nada, o un árbol en blanco y negro retorciéndose en un desierto lejano y desconocido, o la sombra de un tipo flaco y grenudo reflejada en una pared mientras fuma un cigarro…

Y recuerdo que amé a Joy Division mucho antes de escuchar su música por lo evocador de un segundo robado al tiempo y plasmado para siempre en un papel, o que si me acerque a una tienda a comprar el “101” de Depeche Mode no fue por que me interesasen si no por su portada con un puesto de merchandising y el precioso álbum de fotos que incluía de su gira por los Estados Unidos, o que luche por que me llegasen a gustar U2 para que tuviese sentido el colgar en mi habitación un póster con las imágenes de “The Joshua tree”, o que fue la inquietante imagen de Nick Cave lo que llevo a sumergirme en su universo musical y no sus canciones a las que seguramente hubiese tardado mucho tiempo en llegar lo que me hubiese privado de años de gozoso disfrute…

Imágenes y música en blanco y negro, todas ellas con un elemento común que no descubrí hasta hace unos años… Detrás de la cámara y apretando el gatillo curiosamente un mismo nombre: Antón Corbijn… Y no me queda más que agachar la cabeza, sonreír y aceptar que cuando es él el que se encuentra detrás del objetivo, una imagen (casi siempre) vale más que mil y un acordes…











lunes, 13 de julio de 2009

Tom Wilkes, del bater a Bangladesh

Confieso que hasta que hace un rato he leído la noticia de su muerte no tenia ni idea de quien era Tom Wilkes. Tampoco se puede decir que ahora, tras haberme informado un poco por encima de su vida, obra y otros milagros, tenga demasiado que contar de él (por no decir nada), aunque creo que en su caso se podría decir perfectamente eso de que una serie de imágenes valen muchísimo más que mil palabras.

El diseñó alguna de las portadas más recordadas de la historia del rock tanto por la repercusión musical como por las ventas que acompañaron a los discos que con muy buen gusto y criterio vistió. The Rolling Stones, The Beatles, Eric Clapton, Janis Joplin, Neil Young, Emmylou Harris, Dr. John, The Who (con los que ganó un grammy por el diseño de "Tommy"), B.B.King, The Carpenters, George Harrison, Ringo Star, The Flying Burrito Brothers, Joe Cocker, Burt Bacharach, Phil Ochs, The Flamin' Groovies, Poco, Barbra Streisand… Lo mejor es dejar hablar a su obra que en este caso es lo interesante, y veras que como yo, conoces más portadas de Tom Wilkes de las que te puedes imaginar...





miércoles, 20 de mayo de 2009

El trato de Benedetti

Soy conciente que la presencia de Mario Benedetti en este blog está un poco cogida con alfileres, pero no quería dejar pasar la ocasión (triste ocasión), para rendirle un pequeño y modesto homenaje. Lo que se puede decir de él es que (como prácticamente todo el mundo) conocí a Benedetti antes de mucho antes de saber que existía. Con el tiempo, cuando por fin descubres al poeta, te das cuenta de que muchos de sus versos los habías visto escritos en un cartel, o en la carpeta de alguna compañera, o en alguna cita de agenda sin ser consciente de a quien pertenecía.

Aquí esta por que en 1985 Serrat musicó algunos de sus poemas y los reunió en el álbum “El sur también existe”. Pero la labor del poeta en el disco no fue exclusivamente la de dar el permiso para que se hiciese, si no que se implicó y participó directamente en el retoque de los versos para hacerlos canción “me fue muy fácil conectar y trabajar con él y lo que me gustó mucho fue que entendió la diferencia que hay entre un poeta y un escribidor de canciones, técnicamente hablando, y rehizo aquellos versos, para hacer letras de canciones, de una forma muy natural, porque comprendió bien los problemas que puede tener el músico a la hora de crear una canción”. Y en mi opinión en ese hecho se resume la grandeza de Mario Benedetti ya que otros autores se habrían negado a retocar una sola coma, pero el, que entendía la literatura como algo en permanente movimiento, se encargó de darle esa nueva vida a sus textos dotándoles de un nuevo sentido.

De todas maneras no fue la música lo que me acercó al poeta si no el cine. Cuando por fin identifique los versos que me sonaban de toda la vida con él, he de reconocer que no me gustaron demasiado y me parecieron un pelín cursis. Todo cambio a raíz de ver la película “El lado oscuro del corazón” de Eliseo Subiela con la que de repente sentí que todas esas palabras cobraban un nuevo sentido y, como San Pablo, caí de mi caballo y las escamas me desaparecieron de los ojos. Luego en 1996 ó1997, cuando le invistieron Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid, pude darle la mano, y en ese momento tuve la sensación de que nunca saludaría a nadie tan especial.

Aunque esta colaboración con Serrat no va ser precisamente el trabajo por el que más se le recuerde, a mi me ha servido de excusa para poder despedirme de él (demasiadas en tan poco tiempo). Ahora, más de una década después, no sabría decir si el sentimiento de esa mañana en el paraninfo de la universidad sigue siendo el mismo. A lo largo del camino te encuentras gente que te abre a nuevos horizontes y te llevan a preguntarte en consiste lo especial, el duende, el talento... En cualquier caso, lo que si que tengo claro, es que uno de los momentos más especiales que recuerdo al mirar atrás es el instante en el que pude saludar a Mario Benedetti.


Compañera usted sabe
puede contar conmigo
no hasta dos o hasta diez
sino contar conmigo.

Si alguna vez advierte
que a los ojos la miro
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro.

A pesar de esa veta
de amor desprevenido
usted sabe que puede
contar conmigo.

Pero hagamos un trato
nada definitivo
yo quisiera contar
con usted es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo.

Quiero decir contar
hasta dos, hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio

sino para saber
y así quedar tranquilo
que usted sabe que puede
contar conmigo.

“Hagamos un trato” está extraída del álbum "El sur también existe" / ARIOLA – 1985

sábado, 2 de mayo de 2009

La ejecución del Café España

El pasado jueves, totalmente por sorpresa, me encontré en la prensa local con la noticia del cierre del Café España. He de confesar que me he quedado muy impresionado, y enseguida han empezado a venirme a la cabeza imágenes y recuerdos de la cantidad de maravillosos momentos vividos entre sus cuatro paredes. El primero de ellos tiene que ver, claro está, con la infinidad de conciertos a los que he asistido. Mirando muy hacia atrás (y recuperando las cintas grabadas) los nombres de grandes artistas a los que he visto a apenas unos metros sobre esa tarima es interminable.

Recuerdo allá por 1994 (si la memoria no me falla) a un jovencísimo Pedro Guerra todavía sin disco en el mercado (o con el recién salido) solo con su guitarra y con una locuacidad y simpatía que luego, en espacios más grandes, no he vuelto a ver. También tengo especial recuerdo de los Javieres (Krahe, Ruibal y Bergia) de los que he disfrutado casi anualmente del primero (de hecho su último disco “Querencias y extravíos” fue grabado aquí al igual que muchas partes de la película “Esta no es la vida privada de Javier Krahe”), bastante a principios de siglo del segundo y solo una vez a finales del año pasado del tercero. Pero además de la canción de autor también han tenido su huequecito algunos ilustres del rock como Paul Collins, Nacho Vegas, The Storny Mondays, Raimundo Amador, Christina Rosenvinge o Kevin Weatherill (de los Immaculate Fools), pero si hay de un momento que tengo grabado a sangre y fuego en el España es cuando le visitó Elliott Murphy.

En lo personal el año 2001 fue complicado, y más según fueron avanzando los meses... Pero en lo musical es de los años más redondos que recuerdo con muchos conciertos y la sensación de que sólo la música podría salvarme... Y así fue... El 1 de abril Elliott en compañía de Olivier Durand a la guitarra y Kenny Margolis al piano y acordeón dieron, a pesar del formato acústico, una de las actuaciones más memorables que recuerdo en toda mi vida. Durante más de dos horas y media no solo interpretó algunos de sus grandes éxitos y los temas de su último disco (creo que “Rainy season”), si no que además hizo espléndidas versiones de Dylan, Van Morrison y Lou Reed, y yo, que he tenido la suerte de ver a los tres en directo, puedo asegurar que no tuvo nada que envidiar a los originales (por no decir que en muchos momentos los superó).

Pero no era del rock y la canción de autor de lo que vivía el España. Si por algo ha sido conocido y valorado no solo en esta ciudad si no en todo el país ha sido por ser uno de los escenarios con más prestigio dentro del circuito del jazz y sobre todo del flamenco. Podría ahora llenar una página enumerando todos los nombres que han pasado por su escenario (han sido más de 2000 conciertos de los que la gran mayoría han sido de estos géneros), pero resultará mas sencillo decir que todo el que ha sido algo en estos últimos 18 años en estos estilos, seguro que en algún momento ha pisado sus tablas... Lou Bennett, Tete Montoliu, Jorge Pardo, Chano Domínguez, Malik Yaqub, José Menese, Chocolate, Chano Lobato, Carmen Linares, Manuel Agujetas, Miguel Poveda, Mayte Martín, Diego el Cigala, Duquende...

Ahora que nos ha dejadado, resulta fácil hablar de él como uno de los templos de la cultura de Valladolid, no sólo por lo musical (que, sin duda, era fundamental), sino por que era punto de encuentro y centro de tertulia de algunos de los intelectuales y artistas de la ciudad. Además mantenía la estética del café clásico y centenario que, aunque en esta etapa sólo llevaba funcionando desde 1991, a lo largo de más de 100 años siempre existio en ese local de los soportales de Fuente Dorada. Todos los que en algún momento lo tomamos como lugar de encuentro ya fuera para charlar con los amigos sobre una taza café, para escuchar música (no solo hacían hueco a nombres famosos y conciertos de pago si no que cada semana podia escucharse jazz gratuito de la mano de bandas locales o artistas desconocidos) o simplemente apar dejar que pasase el tiempo en un entorno cargado de magia y encanto.

Hay que destacar que nada de esto habria sido posible sin la presencia de Mario Benso como programador musical. He de decir que personalmente no me cae demasiado bien y siempre me ha parecido que iba por la vida de sobrado y que no se dirigia a la clientela anónima que se le acercaba de una forma correcta teniendo en cuenta su posicion (si tienes un bar lo mínimo que se te puede exigir es trato agradable hacia tus clientes y no responder siempre de forma seca y corante). Pero claro, si el juicio se hace como organizador de conciertos el resultado es bien distinto ya que a lo largo de todos estos años ha tenido un gusto y un criterio excelente, primero para crear en el centro de la ciudad un espacio para la música en vivo del que carecia completamente, y luego para seleccionar una serie de artistas de calidad pero desconocidos a los que ha conseguido fidelizar hasta el punto de que una vez que se han convertido en gente cotizada no dejaban de dejarse caer por ahi.

Al parecer la causa del cierre es que el dueño del local no les ha renovado el contrato de arrendamiento, pero no resulta dificil imaginar que la causa es otra. Curiosamente pared con pared se encuentra la sede central en la ciudad de Caja España y no me extrañaria que dentro de unos meses el espacio que antes ocupaba el ya añorado café forme parte de la entidad bancaria. Me queda la amarga sensacion de que el Café España ha sido asesinado con nocturnidad y alevosia (es cierto que desconozco los términos de como se ha producido todo y me dejo llevar por lo emocional) sin que nadie haya movido un solo dedo por evitarlo. Como espacio privado que era las instituciones ni pueden ni deben meterse, pero ahora que todo ha terminado y los propietarios andan buscando un lugar donde seguir desarrollando su proyecto, sólo cabe esperar que al menos no reciban por su parte las típicas zancallidas y que les faciliten lo más posible su reubicación... Seguro que Valladolid se lo agradecerá...

martes, 28 de abril de 2009

Phil Spector, del muro de sonido al de presidio

Hasta 2003 que fue acusado del asesinato de la actriz de serie B Lana Clarkson, Phil Spector era uno de los personajes más populares dentro del mundillo musical. Era un productor que casi todo lo que tocaba lo convertía en número uno, pero además eran conocidas sus excentricidades y sus reacciones violentas, por lo que a nadie le extrañó lo que sucedió el 3 de febrero de 2003 en su mansión de Los Angeles.

Sus sesiones de grabación tenían fama de ser estresantes ya que no sólo controlaba todo el proceso (compone las canciones, reúne a los músicos, las grababa en sesiones maratonianas y las editaba en su sello) si no por que solía perder las formas con mucha frecuencia y raro fue el artista que trabajó con el que no tiene alguna anécdota que contar. Las más violentas las sufrieron Los Ramones (puso la pistola en el pecho de Dee Dee por que tras horas de sesión quería irse a descansar y les obligó estar hasta las cuatro de la mañana), Leonard Cohen (esta vez se la puso en el cuello mientras le decía que le quería), John Lennon (descargó todo el cargador en el techo del estudio mientras grababa “Rock and roll”), Stevie Wonder (al que se la sacó en una discusión ¿?) y Veronica Bennett (luego Ronnie Spector), cantante de The Ronettes, que acabó abandonándole tras sus constantes humillaciones, amenazas y maltratos.

Pero si por algo se hizo popular y pasará a la historia es por la creación del famoso “muro de sonido”, una técnica de orquestación consistente en grabar múltiples pistas de acompañamiento, superponiéndolas hasta crear un sonido compacto y algo apabullante. Personalmente creo que todo eso es basura, y estoy de acuerdo con el cabreo que durante años tuvo Paul McCarney con él por el atentado musical que cometió con las mezclas y producción del “Let it be”. Su forma de trabajar desde que empezó en 1958 (con el single “To know him is to love him” de su grupo The Teddy Bears y del que vendió un millón de copias) consistía en editar un único single cada cierto tiempo y volcar en el todos los esfuerzos.

Trabajaba machaconamente cada acorde llegando a dedicarle días de trabajo a uno si no le convencía el resultado, pero además como era el compositor y el que lo editaba, también elegía el artista que interpretaría la canción, por lo que se fue acostumbrando a que nadie le replicara. Al final su carácter megalómano, autoritario y violento, se acabó de forjar gracias a los números unos que empezó a conseguir y su afición por las drogas y el alcohol que le hacían perder completamente la cabeza y enfrentarse con cualquiera que se pusiese delante suyo.

En su haber hay que poner, sobre todo, que es el único que puede presumir de haber producido a Elvis, Beatles y Rolling Stones, pero también que tiene alguna anécdota curiosa que da muestra de su tremendo ego. Para la ocasión he seleccionado una que tiene que ver con Bruce Springsteen en el momento que empezaba a despegar con la publicación de “Born to run”. Como tenia curiosidad por conocer a Spector una tarde se acercó al estudio donde trabajaba y durante varias horas tuvo que esperar sentado a su lado sin que este le dirigiera la palabra. Por fin cuando termino se giró a él y lo único que le dijo fue que “si querías mi sonido tenias que habérmelo encargado a mi”, antes de darse la vuelta e irse.

El pasado 13 de abril el jurado le declaró culpable de asesinato en segundo grado que le pueden suponer no menos de 18 años de cárcel. Por las opiniones y cosas que he podido leer se puede decir que no es una buena y que se veía venir que tarde o temprano iba a provocar una desgracia. La producción de dos temas del “Silence is easy” (y que era lo primero que hacia en veinte años) de Starsailor fue su última aportación al mundo de la música, lo que le demostró que su momento había pasado ya que los jóvenes británicos no tuvieron reparos en echarle por “diferencias irreconciliables” y contratar a otro para que acabase el disco. A sus 69 años es muy probable que unos muros (esta vez de piedra y no de sonido) sean su última morada.

miércoles, 15 de abril de 2009

Un recuperador de canciones llamado Alan Lomax

Existen personajes que, de no haber existido, habría que habérselos inventado ya que su labor (en muchos casos oscura) es tan determinante que sin ella todo lo que conocemos ahora seria completamente distinto. Uno de esos héroes anónimos para la gran mayoría y al que se le deben, entre otras cosas, la recuperación y documentación de la tradición musical americana es Alan Lomax. Nacido en 1915 en Texas, era hijo de el etnomusicólogo John Lomax que fue uno de pioneros en registrar y viajar para grabar el canto popular de los afroamericanos y, aunque padre e hijo no fueron los únicos en hacerlo, probablemente fuesen los que lograron mejores resultados.

Siguiendo los pasos de su padre, Alan comenzó a trabajar a los dieciocho años en los Archivos de la Canción Folk Americana de la Biblioteca del Congreso de Washington. A los veinte ya era su director y recorría junto a su padre (y un equipo técnico consistente en una grabadora que pesaba 100 kilos y dos baterías de 35, montadas en la parte trasera de su coche) por los estados del sur, realizando históricas grabaciones de campo. Ese continuo rastreo de canciones tradicionales les llevó, entre otros sitios, a la prisión de Angola en Louisiana donde descubrieron a Huddie Ledbetter (más conocido como Leadbelly) al que ayudaron a salir de allí y a convertirse en uno de los grandes bluesmen de la historia.

En 1938, Lomax grabó durante horas las canciones y las declaraciones de Jelly Roll Morton, uno de los fundadores del jazz, y en 1940 formó parte de un equipo que bajó al sur en busca de Robert Johnson (ignorando que ya había muerto), y a cambio se encontró con un jovencísimo Muddy Waters que, poco después de grabar con él, se mudaría a Chicago y revolucionaría el mundo del blues. Pero no fue ese el único campo en el que trabajó, y a él se le debe también el descubrimiento de Woody Guthrie y Pete Seeger y se le puede considerar el responsable de marcar los límites y el concepto de música folk. No cabe duda que la monumental obra que padre e hijo llevaron a cabo entre los años 1934, 1936, 1941 y 1942, supone la mayor investigación jamás realizada acerca de la música popular en vivo.

Su compromiso político, gracias al que afianzó su amistad con los ya mencionados Guthrie y Seeger, se generó en sus continuos viajes por el sur de su país y su contacto con la extrema pobreza (además del segregacionismo que aún se mantenía muy todavía muy presente) que allí se vivía. La presión anticomunista de la era McCarthy en Estados Unidos hizo que entre 1950 y 1958 se estableciese en Londres donde trabajo para la BBC y Columbia Records en diversos proyectos de investigación. Esa relación con la discográfica fue la que le llevó a visitar y recopilar la música folclórica de varios países como Italia, Rumania, Irlanda, India... y también España.

Su llegada a nuestro país se produjo a través de Palma de Mallorca en donde asistió a un congreso internacional de musicología y una muestra de folclore que organizada la Sección Femenina de la Falange. El organizador era un ex nazi que había sido acogido por nuestro país y que, a causa de su ideología comunista, le dejó claro que se encargaría personalmente de que no recibiera ayuda de ningún musicólogo español, a pesar de lo cual decidió quedarse por aquí tras la finalización de dicho congreso. Su estancia duró alrededor de seis meses (entre 1952 y 1953) en los que visitó Aragón, Euskadi, Asturias, León, Galicia y Andalucía, y que darían lugar a una serie radiofónica para la BBC y una recopilación de 14 discos que publicó Columbia unos años más tarde.

Intentar resumir su obra es imposible ya que, a parte de decenas de libros (entre los que destaca “The land where the blues began” con el que ganó en 1993 el “Nacional Book Critics Circle Award”) y programas de divulgación, editó cientos de discos en los que se recopilaban una mínima parte de la miles de horas de grabaciones que fue recogiendo a lo largo de su vida. Alan Lomax murió en 2002 a los 87 años, y como curiosidad final contaré que, cuando en agosto de 1977 la sonda espacial "Voyager 2" partió de Cabo Cañaveral para un viaje sin retorno, entre las cosas que llevaba en su interior estaban un tocadiscos y un disco de vinilo con 27 canciones de las que 13 habían sido seleccionadas por él. Su legado, por tanto, no sólo permanece intacto entre nosotros si no que, quien sabe, a lo mejor algún día en cualquier lugar del universo puede llegar a iluminar a otros seres...

martes, 14 de abril de 2009

La ministra "sindescargas"

Antes de empezar he de decir que como profesional (guionista y directora de cine) el trabajo de Angeles González-Sinde me parece, en general, sobresaliente. Es una mujer muy preparada y con mucho talento, y algunos de sus guiones son de lo mejorcito que se ha hecho en el cine español en los últimos años, por lo que el prestigio del que goza dentro de ese mundillo lo tiene bien merecido. Hasta ahí creo que nadie puede ponerla ninguna objeción.

Pero claro, desde ahora se la tiene que juzgar por otras cosas y en eso, me temo, no sale tan bien parada. Hasta el pasado 7 de abril, en que tomo posesión como titular del Ministerio de Cultura, el cargo que ostentaba era el de presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, y desde el se ha mostrado como una activista en contra del intercambio de archivos con fines no lucrativo desde internet. No me parece mal e incluso lo veo lógico ya que si según su criterio eso es lo que está perjudicando al cine español (aunque tal vez debería de preguntarse también si el producto que representa tiene el nivel mínimo exigido de calidad) debe luchar por sus intereses, pero claro, creo que por eso mismo está inhabilitada para ejercer esa cartera ministerial.

Es evidente que es necesario un acuerdo a gran escala sobre internet y las descargas de archivos protegidos por los derechos de autor, pero más evidente es que una misma persona no puede ser juez y parte del asunto, y en este caso esta ministra no puede ser ni objetiva ni imparcial. Una persona que hace tan solo unas semanas declaraba en su discurso en la entrega de los Goyas que “Tenemos que seguir peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la Red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos”, o que en una entrevista en ABC el 18 de septiembre de 2008 afirmaba “Hay que organizar completamente la difusión y la copia de las obras. No puede ser que los vendedores de equipos y los fabricantes cuenten con todo el beneplácito y el apoyo de la sociedad y en cambio quienes generan contenidos se queden sin recibir dinero por su trabajo. Si pudiéramos entrar en los supermercados y llevarnos las cosas sin pagar sería una catástrofe. La piratería no la compensa el canon. ¡Sólo son unos céntimos! Mientras, el gran beneficiado es el que fabrica todos estos sistemas y el que vende la línea de ADSL. Y como los anglosajones van a seguir generando contenidos, la cultura en español va perdiendo espacio”, o que, por último, en abril del año pasado se preguntaba “Seamos todos sinceros, ¿para qué necesitamos todos una línea de ADSL de no sé cuanto gigas? ¿Para mandar e-mails?”, ¿alguien se puede creer que vaya a ser capaz de ejercer como una mediadora imparcial y neutral?.

Yo personalmente pienso que no y que además, llegado el caso, debería de abstenerse a la hora de tomar algunas decisiones por el claro conflicto de intereses en el que caería, y ante esas posibilidades seria mejor no tentar al diablo y haber elegido a alguien que no tuviese ese problema. No entiendo muy bien en que estaría pensando el presidente de gobierno al nombrarla ya que claramente la suya es una elección errónea. Espero que nadie caiga en el error de ver en estas críticas un ataque machista, ya que la decisión me habría parecido igual de nefasta (o peor) si los seleccionados hubiesen sido Eduardo Bautista, Víctor Manuel San José o José Ramón Julio Martínez Márquez, aunque el resultado final, de haber sido así, no habría sido muy distinto del actual. Si hubiesen elegido a Cándido Méndez o Emilio Botín como ministro de Economía, a Florentino Pérez de Obras Públicas y al presidente de una farmacéutica o una tabaquera de Sanidad ¿no nos habríamos echado las manos a la cabeza? Pues lo mismo debería pasar con González-Sinde en Cultura.

Entre las múltiples campañas en internet que exigen su cese inmediato, existe una con el lema “Ni un solo día de gracia” que deja bien a las claras la opinión de muchos internautas que sienten que el caballo de batalla del ministerio va ser la red de redes, y no están dispuestos a darles ni un segundo de tregua. Me temo, por desgracia, que están en lo cierto y que no van a aprender del caso del gobierno francés que al final no ha logrado sacar adelante su restrictiva ley contra el intercambio de archivos. Si está claro que es demasiado tarde para luchar contra eso tal vez lo que deberían hacer es pensar en como sacarle partido y aprovecharse de ello. Ponerle puertas al mar es imposible y enfrentarse a un enemigo global llamado internet, suicida... Ella sabrá lo que hace, por que lo hace y por quien lo hace, pero lo que pretende es tan impopular que difícilmente podrá llevarlo a cabo, y entonces ¿descubrirá que la cultura es también la libre circulación de información y contenidos?

martes, 31 de marzo de 2009

Suso Saiz, el maestro de las maquinitas

Suso Saiz es de esos personajes al que todos conocen dentro del mundillo musical pero que luego es absolutamente desconocido para el resto de la ciudadanía. Nacido en Cádiz en 1957 es músico, compositor, guitarrista, arreglista y productor musical, además de ser en España uno de los pioneros de la new age y las músicas de vanguardia. Eligiendo cualquiera de sus facetas se podrían llenar cientos de líneas y quedarse con la sensación de te dejas algo en el tintero por lo que he decidido centrarme en su faceta de productor y como enumerar toda la gente con la que ha trabajado seria un poco aburrido (y además esa información se puede encontrar con facilidad en otros sitios), me limitaré a comentar cuatro de sus producciones especialmente curiosas.

Su primera colaboración con Esclarecidos consistió en la coproducción del tema “Cielo” aparecido en su recopilatorio de 1993 “Un agujero en el cielo”. La banda debió quedar satisfecha de su aportación ya que para su siguiente trabajo (“Dragón negro” de 1994) volvieron a contar con él y, aunque su influencia se percibe, el estilo del grupo aún se percibe. Todo cambia con “La fuerza de los débiles” en el que, además de producir colabora el la composición, y con su ayuda buscan adaptarse al momento musical de entonces utilizando los ingredientes propios del hip hop y el trip hop como son todo tipo de programaciones, loops, scrascht... Ese cambio definitivo de orientación se debe en gran parte a que Suso se lo exige como condición para trabajar con ellos, pero dentro del grupo esos sonidos habían hecho mella con lo que no supuso un gran conflicto... O si ya que Esclarecidos no volverían a entrar a grabar juntos en un estudio. Es 1996 y en menos de dos años la banda deja de existir para que alguno de sus miembros junto con el productor formen “Lliso” cuya a posteriori seria casi nula.

Otro grupo que llevaba tiempo interesado en todas las alternativas que podían aportar los ordenadores a la música son Celtas Cortos. Mientras alguno de sus miembros se dedica a investigar y experimentar con ellos, otros pasan un poco del tema, aunque tras la publicación del directo “Nos vemos en los bares” en 1997 está claro que el grupo busca un pequeño salto mortal. Está claro que con el interés que tenían por las maquinitas el único que podía encargarse de su nuevo disco era Suso Saiz (vendían bastante y la compañía no les negaba nada). El fracaso de ventas fue estrepitoso y su público no acabo de entender lo que pretendían. Tardarían cuatro años en sacar un nuevo disco aunque para entonces Jesús Cifuentes había abandonado el grupo.

En 2001 hacía tiempo que se venía hablando de la separación de Dunca Dhu por las carreras que mantenían por separado Mikel Erentxun y Diego Vasallo. Al principio las pudieron compatibilizar con el grupo, pero llegó un momento en que la dirección que había tomado cada uno de sus miembros hacía más difícil que pudieran converger en un punto común. Su anterior trabajo en estudio databa de 1994 y, tras muchos rumores, decidieron grabar un último disco con el nombre del grupo. Se llamó “Crepúsculo” y la producción corrió a cargo de nuestro protagonista de hoy. Se dice que esa fue una de las condiciones que puso Diego Vasallo (llevaban colaborando un tiempo) para la reunificación y de hecho el disco tiene más su estilo que el de Mikel. A mi personalmente me gusta tal vez por que se limitó a captar la vena intimista del grupo sin meterse demasiado en los arreglos finales. No hubo gira de despedida y, aunque han colaborado esporádicamente, nunca más tendremos Duncan Dhu.

El último trabajo de Saiz que comentaré será el “Relax” de Los Piratas. Ellos tenían claro que el productor del disco que estaban preparando para 2003 lo tenia que producir él. Ellos habían empezado a trabajar con maquinitas de la mano de Juan Luis Giménez y Vicente Sabater en “Poligamia” (1995), “Manual para los fieles” (1998) y “Ultrasónica” (2001), pero para su siguiente trabajo querían dar un paso más. Tenían claro que para poner en practica la multitud de ideas que querían probar necesitaban alguien que estuviese siempre dispuesto a llegar un paso más lejos y supiese como orientar el trabajo en la dirección que ellos buscaban en la que el riesgo no era el camino si no el fin...

Y con esas premisas estaba claro quien iba a ser el elegido. El resultado fue un disco lleno de todo tipo de ruiditos, sin apenas guitarras y muchas programaciones al que la crítica se rindió de inmediato y que a mi personalmente me dejó un poco frío al principio aunque luego, poco a poco, le fui cogiendo gustillo. Además de “Relax” publicaron otros tres discos con cantidad de instrumentales, improvisaciones y temas experimentales a los que no conseguí hincar el diente. Tras la gira de presentación grabaron un disco en directo y en 2004 se despidieron para siempre tomando cada uno su propio camino. Suso ha producido los discos de Iván Ferreiro y junto a Fon Román formó Trash Of Dreams, un grupo con el que ambos dan rienda suelta a su creatividad.

Con todo esto no quiero insinuar, por si alguien lo está pensando, que grupo que toca grupo que se separa, aunque seguramente cuando alguien recurre a él es por que busca algo y ese algo siempre no tiene por que coincidir con lo que desean el resto de miembros del grupo. No estaba en mi idea inicial hacer un correlación de artistas que han trabajado bajo el manto de Saiz, pero Los Planetas, Javier Corcobado, Aute, Luz Casal, Christina Rosenvinge, Javier Alvarez, Tahúres Zurdos (por nombrar algunos) siguen en activo y algunos trabajando con él sin que eso haya supuesto su fin. A mi sus discos me gustan y creo que ahora está entre los tres mejores de los que trabajan en este país, pero lo que es innegable es que ya sea de una forma intimista o con las maquinitas de las que es el gran maestro, sus producciones son plenamente reconocibles y un sello de calidad que por si solo te garantiza que lo que te vas a encontrar en el disco merece la pena.

sábado, 21 de marzo de 2009

Leo Fender, el luthier del rock and roll

Nacido en una granja cercana a Fullerton (California) el 10 de agosto de 1909, Leo Fender desde joven mostró interés y grandes cualidades para la electrónica, y gran parte de su tiempo libre lo dedicaba a desmontar y arreglar todos de aparatos que caían e sus manos (fundamentalmente radios). En 1929 a causa de la depresión pierde su empleo como contable así que decide montar una tienda de reparación de radios aunque, como era bastante manitas, enseguida empieza a reparar guitarras y amplificadores. A lo largo de los 40 empieza a fabricar amplificadores, algunos de los cuales se han seguido comercializando hasta ahora casi sin modificaciones, pero su gran aportación tiene que ver con los instrumentos musicales, sobre todo con la guitarra eléctrica.

Conviene recordar que en aquel momento las guitarras eléctricas eran de cuerpo hueco (es decir como una acústica o española), lo que las daba bastante poca versatilidad a la hora de utilizar otros sonidos. De este tipo es la primera guitarra que fabrica en 1945 y se convence que la rentabilidad está en fabricar instrumento más que en arreglarlos por lo que empieza a dedicarse en exclusiva en buscar como abaratar los costes y lograr que una misma guitarra pudiera aportar varios sonidos. Así, tras fundar la “Fender Electric Instrument Manufacturing Company”, en 1951 lanza al mercado la primera guitarra de cuerpo macizo bajo el nombre de “Broadcaster” aunque, como existía una batería llamada así un año después la rebautizó como “Telecaster”.

La guitarra se compone de un cuerpo sólido de madera al que se le une el mástil atornillado, dos pastillas y un selector de tres posiciones (con el que se pueden sacar tres sonidos diferentes). La intención inicial de este diseño era crear una guitarra de producción relativamente barata, ensamblaje fácil y sencilla a la hora de realizar mejoras o reparaciones, pero también le aporta ciertas cualidades únicas en el timbre. Esto hizo que la “Telecarter” fuese la primera guitarra eléctrica de consumo masivo que unido a su característico sonido la convirtió casi desde el principio en un instrumento mítico que han usado Dylan, Keith Richards, Pete Townshend, Albert Collins, Syd Barret, Jeff Beck... Jonny Grrnwood (Radiohead), Graham Cox (Blur)…

En ese mismo año pone a la venta la “Fender Precision Bass” con la que resuelve el problema que le venían planteando desde hacia tiempo algunos contrabajistas. Sustituye al contrabajo sin amplificar y su repercusión fue menor, pero este avance permitió a los bajistas tocar con una precisión absoluta las notas más complicadas y además hacia de él un instrumento manejable. La revolución que provocó en las bases rítmicas de los grupos fue total y favoreció sobre todo el desarrollo del soul.

Durante dos años se dedicó a recoger las opiniones de guitarristas sobre los problemas y sus necesidades, y dos años después apareció en el mercado la “Stratocaster”, la guitarra más famosa del mundo (con permiso de la “Gibson Les Paul”) y la más copiada. En contraposición a su antecesora que tenia un diseño bastante tosco (razón por la que también se la conocía como “la tabla”), esta tenia una imagen mucho más estilizada que se ajustaba al cuerpo del guitarrista y añadía tres elementos más: una tercera pastilla, un selector de cinco posiciones y la palanca de distorsión que, aunque ya existía, hasta ese momento no ofrecía buenos resultados. La lista de los artistas que la han usado es interminable y se podría decir que no hay ningún guitarrista que se precie no la ha tenido en algún momento entre sus manos, pero a modo de ejemplo se podría nombrar a Jimi Hendrix, Mark Knopfler, Eric Clapton, Stevie Ray Vaughan...

En 1965 se le detectó erróneamente una enfermedad vírica que presuntamente le iba a llevar a la tumba por lo que vendió su compañía y, aunque sus guitarras se ha seguido fabricando sin apenas cambios, la calidad desde ese momento empezó bajar. Leo no inventó la guitarra eléctrica, pero su aportación a su desarrollo tecnológico fue tan grande que se puede afirmar sin temor a equivocarse que sin él el rock and roll sonaría distinto. Siguió asesorando a la compañía que fundó e incluso creando algunos diseños, pero ya apartado completamente de su trabajo del día a día como luthier. Murió un 21 de marzo de 1991 y, a pesar de que ya han pasado 18 años, cada noche en todo el mundo cientos de músicos le siguen rindiendo homenaje sobre el escenario al ritmo del riff de sus guitarras...

martes, 10 de marzo de 2009

Un templo llamado Marquee

Hace unos días fue colocada una placa en el lugar donde estuvo ubicado el mítico club Marquee (en el número 90 de la calle Wardour, en pleno Soho londinense) en honor a Keith Moon, el legendario batería de The Who. La noticia me sirve como excusa para hablar del local de conciertos más importante que ha existido en Londres y el lugar por el que han pasado los artistas más grandes de la historia de la música. Durante muchos años fue el punto de referencia para conocer lo que ocurría dentro del panorama musical británico y la prueba de fuego por la que tenia que pasar cualquiera que quisiese ser alguien. Todos los movimientos durante 40 años tuvieron su hueco en un club que vio el nacimiento, auge y caída del skiffle, el rock sinfónico, el punk, la new wave, el techno o el heavy metal y que, aunque en los últimos años ha intentado mantener su actividad, ahora es un solo un recuerdo.

El Marquee fue inaugurado el 19 de abril de 1958 en el 165 de Oxford Street de Londres, y casi desde el primer momento se convirtió en un lugar de referencia para el jazz, el skiffle y el rhythm & blues dentro de la capital londinense. Dentro de esta primera etapa del club el momento más recordado es debut sobre un escenario de unos desconocidos y seminales The Rolling Stones un 12 de julio de 1962 (con Jagger, Richards y Ian Stewart, Dick Taylor y Mick Avory en sus filas), aunque no se puede olvidar que The Yardbirds o The Animals también pasaron por sus tablas para empezar a crear su legenda.

El 13 de marzo de 1964 fue reubicado en el número 90 de la calle Wardour, donde a lo largo de 25 años fue en el lugar más importante y de referencia dentro de la escena británica y donde vivió sus momentos de máximo esplendor. En los años 60, entre otros, fueron asiduos a su escenario Cream, Jethro Tull, Pink Floyd, The Who, David Bowie, Yes o The Jimi Hendrix Experience, aunque también sirvió de estreno para muchos grupos que empezaban y que los domingos tenían la ocasión de tocar como espontáneos en el mismo lugar que sus ídolos.

Los 70 vieron pasar por allí a Led Zeppelin, King Crimson, Genesis o Queen, además del retorno de unos ya mundialmente conocidos Rolling Stones que el 26 de marzo de 1971 grabaron un especial para la televisión. Con la irrupción del punk, post punk y rock gótico el club se llenó de crestas de colores y sus puertas se abrieron a Sex Pistols, The Clash, Siouxsie & The Banshees, The Damned, Generation X o The Cure, e inmediatamente con la new wave lo hicieron para Joy División, The Stranglers, Pretenders, The Police, Dire Straits, Ultravox, Rory Gallagher, The Jam... Sin olvidar los conciertos sorpresas qe artistas ya consagrados daban sin avisar y por amor al arte...

Otros que encontraron su espacio en el Marquee en los 80 fueron los representantes de la new wave of British heavy metal y el revival del rock progresivo con gente como Saxon, Motörhead, Diamonh Head o Iron Maiden dentro de los primeros y Marillion, Pendragon o Cardiacs entre los segundos... Y así habrían seguido si en 1988 el edificio no hubiese sido vendido y derruido para levantar en su lugar un restaurante cubano y perpetrar una de las grandes atrocidades que aun hoy recuerdan los aficionados musicales en el Reino Unido.

La nueva sede se abrió en el 105 de Charing Cross con la misma filosofía que los anteriores, pero este cambio de recinto hizo que la gente dejase de identificarlo con el mítico local cuyo escenario habían pisado las grandes leyendas del rock. Todavía viviría una última y breve edad dorada gracias al synth pop o tecno pop y a la presencia en la sala de gente como New Order o Depeche Mode, pero sólo seria el canto del cisne ya que, apenas dos años después, cambiaria de local en la misma calle y el 1996 cerraría de forma casi definitiva...

Dave Stewart (Eurythmic) compro el nombre y reabrió el Marquee en 2001 en el barrio de Islington, pero por problemas de financiación volvió a cerrarlo apenas dos años después. En su sede del 1 de Leicester Square abierta en 2004 apenas duró 18 meses, y el último intento de reflotarla estuvo abierto entre agosto de 2007 y febrero de 2008 en el 14 de Upper Saint Martins Lane en Convent Garden y apenas dio tiempo para que el público recibiera la noticia de su enésima reapertura.

Por suerte ese uso torticero del nombre no ha hecho más que incrementar el prestigio y grandeza del Marquee, el club de conciertos más famoso de la historia (con permiso del “Fillmore East” de Nueva York y el “Fillmore West” de San Francisco) y el gran templo musical del Reino Unido. Con eso está todo dicho...

lunes, 23 de febrero de 2009

Un letrista llamado Antonio Machado

Ayer se cumplieron 70 años de la muerte del poeta Antonio Machado en Collioure y, como este es un blog dedicado a la música en todas sus variantes, creo que el hecho de que sus versos hayan sido utilizados como letras de canciones y que algunas de estas hayan quedado dentro del subconsciente colectivo de varias generaciones, le hacen merecedor de un pequeño recuerdo desde este espacio. Y más cuando estas canciones para después del último viaje, sin estar en absoluto inspiradas en él, perfectamente podrían haberlo estado...

La referencia que a todo el mundo le viene a la cabeza cuando se habla de Machado y música es la de Joan Manuel Serrat y su disco de 1969 “Dedicado a Antonio Machado poeta”. Esto es una opinión muy personal, pero creo que la carrera del “noi del Poble-sec” no habría sido la misma sin él, ya que desde ese momento despego definitivamente e hizo que la polémica de eurovisión se olvidase completamente. Es cierto que su primer disco en castellano (tenia ya tres en su lengua materna) había gozado de bastante éxito, pero fue con su maravillosa aproximación a la obra machadiana cuando recibió el unánime aplauso de crítica y público, logrando sacar del olvido y reivindicar (con el dictador aun en el poder) a un poeta marginado y olvidado durante décadas por su orientación política.

Además de incluir dos poemas previamente musicados por Alberto Cortez (“Las moscas” y “Retrato”) y otro de creación propia dedicado al poeta (“En Coulliure”), los nueve restantes son magnificas adaptaciones de sus versos que consiguieron emocionar y conmover a mucha gente a ambos lados del Atlántico. Lo bueno de estos temas en comparación con los de Paco Ibáñez (“Era un niño que soñaba”, “Proverbios y cantares”, “Tus ojos me recuerdan”, “Yo voy soñando caminos”...) son las preciosas melodías y lo fácil que resultaba su escucha para toda clase de público frente a la aspereza y dureza del estilo del valenciano. Por contra este tiene a su favor el gran reconocimiento que ha tenido su labor de cantador de poetas y que su obra sea utilizada en muchos colegios como material didáctico. Serrat logró su disco más vendido y el éxito, Ibáñez ser la voz y la música de la poesía española.

Pero la aparición de Machado en letras de canciones no se ha quedado exclusivamente en el terreno de los cantautores (otros no tan conocidos como Esteban Valdivieso con “Yo voy soñando caminos” o “La primavera besada”, Adolfo Celdrán con “Abril florecía” o Garpar Payá con “Pegasos” también han puesto melodía a textos de suyos), y por ejemplo versos como “Llanuras bélicas y páramos de asceta – no fue por estos campos el bíblico jardín-; son tierras para el águila, un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín” aparecen en el tema de Robe Iniesta (de Extremoduro) “Buscando una luna”.

Probablemente sean muchas las razones por las que se le debe recordar y ninguna de ellas tenga que ver con la música. Lo se, pero en mayor o menor medida todos en algún momento de nuestra vida hemos entonado eso de “Todo pasa y todo queda...” sin saber muy bien de donde venia y es gracias a que van acompañados de melodía por lo que viven en nuestra memoria. Murió hace 70 años, pero sigue entre nosotros y seguirá mientras alguien abra uno de sus libros y lea sus versos o una de sus canciones suenen en cualquier rincón del mundo.