domingo, 15 de noviembre de 2009

Valladolid, 26 – Febrero - 1997 (Enrique Urquijo)

Hacia tiempo que quería hablar de este bootleg y por fin ha llegado el momento de hacerlo. Para empezar es de los pocos que he comentado (y comentaré) a los que he asistido en persona, pero es que además este probablemente yo sea la única persona que lo tiene ya que la mía fue la única grabadora que aquella noche funcionó en “La Salamandra”. Lo cierto es que esta cinta es la mayor joya de mi discoteca ya que, además de lo que contiene, el sonido es bastante bueno y creo que es un documento único para entender esta etapa en la vida de Enrique y el camino que había decidido tomar.

Si cuando empezó a tontear con Los Problemas a principios de los 90 era él el que estaba saturado de la banda y necesitaba un desahogo exterior, tras la gira de “Dos caras distintas” eran todos sus miembros los que precisaban de ese descanso por lo que se planteo una parada indefinida. Como en realidad no se sabia lo que duraría esa separación, a finales de 1996 su discográfica planeo sacar el primer recopilatorio de Los Secretos, y lo hizo por todo lo alto con una preciosa caja con tres CD’s en los que, además de todos sus éxitos, se incluían temas inéditos, maquetas, caras B, en directo, regrabados… Apareció además una versión más modesta en un solo disco, y esta despachó casi medio millón de copias por lo que a Enrique no le quedó más remedio que retrasar sus planes y dedicar gran parte del año 1997 a girar una última vez con su grupo.

La gira comenzó el 17 de enero y se prolongo hasta el 4 de octubre (hay una fuente que dice que fue el 7 de noviembre) a lo largo de 43 conciertos. El hartazgo fue tal que tras esa última actuación fueron contadas las ocasiones en las que como grupo se les volvió a vez r juntos (la presentación de un disco, una entrega de premios…) y aunque no se anuncio oficialmente la disolución esta en la practica era una realidad. En cualquier caso ese año Enrique no dejó de aprovechar los huecos que le dejaban Los Secretos para seguir tocando en pequeños locales en compañía de Begoña Larrañaga (el a la guitarra y ella con el acordeón) ya que eso era lo que más satisfacción le producía. Cosas que le habrían irritado en un concierto con el grupo pasaban a un segundo plano si sucedían cuando estaba solo, y una prueba de esto se puede ver en esta grabación de Valladolid.

Enrique apareció en el local con casi una hora de retraso, y tras disculparse empezó con su actuación, auque desde la primera canción un problema de acoples provocó molestos ruidos que tras seis temas le hicieron parar para que se solucionasen. Lejos de hundirse y dar por perdido el concierto (como le sucedía otras veces) cuando regresó al rato continuo como si nada y se metió en el bolsillo a un público que, tras la espera y la pausa nada más empezar, se había quedado un poco frío (cosa que por otro lado no es extraño en esta mi ciudad). Lo que sucede es que su carisma y entrega era tal y su voz transmitía un sentimiento y emoción tan grande que en cuando empezaba a cantar todo lo que hasta ese momento había sucedido dejaba de ser importante y el mundo dejaba de girar hasta él diera nueva orden.

Era la cuarta (y fue la última) vez que le veía en ese formato, y sin duda fue la mejor. No recuerdo haberle visto nunca tan contento sobre el escenario, sonriendo y bromeando con algún comentario desde el público. Además tanto la espera en lo que solucionaban los problemas de sonido como al final se dedicó a hablar con la gente, a firmar discos y a hacerse fotos con ellos dando una sensación de proximidad que no he vuelto a ver con un artista de su nivel. Luego, mientras se tomaba algo, me comentó que noches como esas eran lo que realmente le hacia disfrutar, y que salir de gira con Los Secretos cada vez le aburría más. “No sé si volveré a grabar con ellos. Cuando acabemos con esto ya se verá que pasa, pero ahora lo que me apetece es seguir tocando con Begoña en sitios como este…”, me dijo antes de acabar de firmarme la caja de su grupo y de que dos chicas lo secuestrasen para hacerse una foto con él.

No he olvidado esa noche y, gracias a esta grabación, la he podido revivir cientos de veces. No volví a verle con vida, y el recuerdo que me queda es la enorme vitalidad que nos transmitió a todos lo que allí estábamos. Sus canciones no eran la juerga padre y cuando las cantaba lograba que todos lo que le escuchaban se conmovieran, pero al acabar el regusto que te dejaba era de absoluta felicidad. Algún día venceré este egoísmo que me invade (y del que me avergüenzo) y compartiré con el mundo esta grabación, pero hasta que ese momento llegue ese instante robado al pasado será la piedra en la que me agarre cuando lo eche me menos para que me transmita en exclsiva una vez más toda su magia…

Título del bootleg: Valladolid 1997
Lugar y fecha: “Café La Salamandra”, Valladolid, 26 – Febrero – 1997
Listado de canciones:
01 – Por el túnel
02 – La última vida de un gato
03 – Amor se escribe con llanto
04 – El primer cruce
05 – Mundo raro
06 – Sólo pienso en ti
07 – No me falles
08 – Hoy no
09 – Corazones de cartón
10 – Se me hizo fácil
11 – El hospital
12 – Colgado
13 – No digas que no
14 – Quiero beber hasta perder el control
15 – Agarrate a mi Maria
16 – Buena chica
17 – Ya me olvide de ti
18 – Por el puente
19 – Ojala que te vaya bonito

viernes, 13 de noviembre de 2009

Dos hombres y un destino

El martes se cumplen diez años de la muerte de Enrique Urquijo, y los próximos días los dedicaré a contar algo sobre él, colgar alguna foto que me guste y recordando la grabación de uno de sus conciertos en solitario en una pequeña sala de Valladolid…

Y para empezar que mejor forma de hacerlo que recuperando un par de fotos de dos de los grandes escritores de canciones que ha dado este país y probablemente los mejores transmitiendo emociones sobre un escenario.

Se conocieron a finales de los 70 en unas fiestas que se celebraban en un chalet de la sierra conocidas como “mítines de rock and roll” y en la que se reunían jóvenes de clase media-alta interesados en la música para hablar, bailar y tocar (y supongo que beber). El primer encuentro se produjo en una de esas fiestas y a fuerza de ir coincidiendo por la noche o en conciertos fue surgiendo un vinculo mayor en el que, además de la admiración mutua, entró el componente de las adicciones (aunque uno lo fuese a la heroína y el otro al alcohol y los fármacos es probable que sólo con mirarse entendieran perfectamente lo que estaba sintiendo y pensando el otro).

La primera de las fotos pertenece a los felices 80 y la de abajo a la grabación de una versión a dúo de “Desordenada habitación” que apareció en su segundo disco en compañía de Los Problemas. Y de postre un video que alguien ha hecho de esa canción que cantaron juntos mezclando fotos de Enrique y Antonio con otras seleccionadas por el autor que para mi gusto lo estropean.

Dos hombres y un mismo destino…



jueves, 12 de noviembre de 2009

Tu tristeza (Enrique Urquijo y Los Problemas)


Un arcoiris de color
así entendías tú el amor.
Todo brillaba bajo el Sol
hasta que un lunes se nubló.
Después un avioncito de papel
se destrozó contra el mantel,
yo lo cogí
y leí tu adiós escrito en él

No quise ser tu dueño
sólo vigilar tus sueños.
Ser el guardián de tu sonrisa
pero tu tenías prisa.
Y poco a poco te cansabas,
hasta cambió el color de tu mirada.
Entonces supe
que todo quedó en nada

Un mes de mayo, un mes de abril
no sé qué tren fue el que perdí.
Yo no te supe hacer feliz,
pero estas cosas son así…
Luego llegó la despedida.
Le pregunté ¿por qué me dejas?
Ella me contestó: por tú tristeza

(Extraída del álbum “Desde que no nos vemos” / DRO - 1998)

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La santísima trinidad


Deambular sin rumbo por la red a veces da sus frutos y hoy en “Youtube” me he encontrado con este bombón en el que, curiosamente, confluye mi santísima trinidad musical. Papa Dylan aporta la magistral “I shall be released” y Neil Young junto a Wilco (en los estelares papeles de hijo y espíritu santo) la interpretan…

El acontecimiento se produjo el 26 de octubre de 2008 en el “Shoreline Amphitheatre” en Mountain View (California) con motivo de la celebración de la edición número 22 del “Bridge School Benedit” que organiza cada año Neil Young. La calidad de imagen y sonido no es demasiado buena (esta grabada con una cámara desde el público), pero que leches, están los tres juntos sobre un escenario, y eso es más que suficiente...

Como bonus track dejo unas fotos del último concierto de una mini gira conjunta que hicieron Young y Wilco (11 conciertos por el norte de Estados Unidos y Canadá) en el “Madison Square Garden” de Nueva York el 16 de diciembre del pasado año. En las dos primeras se ve a Jeff Tweedy viendo la actuación del tío Neil desde el mismo escenario, y en la última a las dos bandas despidiéndose del público. Me hubiese gustado poder asistir a alguno de esos conciertos (además tuve una entrada a tiro de ratón y si se me hubiese cruzado el cable en ese momento…) aunque al menos este año me he resarcido viéndoles a cada uno por su lado con apenas cinco días de separación entre uno y otro (a Wilco en Madrid el 26 de mayo y aNeil Young en San Sebastián el 31).

Al menos por una vez la diosa del destino se ha apiadado de mí…

martes, 10 de noviembre de 2009

80 / 88 (Nacha Pop)

Hoy, más que rescatar del olvido un disco arrinconado por la gloria de otro más exitoso dentro de la vida de su autor, voy a reivindicar la grandeza de uno que ha sido sistemáticamente vilipendiado y destrozado por la crítica y que para mi (con permiso tal vez del “A por ellos que son pocos y cobardes” de Loquillo y sus Trogloditas) es el gran disco en directo de los 80 tanto por su calidad musical y técnica como por su gran valor como documento histórico. Hablo, claro está, del “80 / 88” de Nacha Pop en el que aparece la grabación de los últimos dos conciertos que dio la banda (lo ocurrido hace un par de años prefiero verlo como un mal sueño que en realidad nunca existió)

La gira de presentación de “El momento” a lo largo de 1987 no fue fácil. El formato trío dificultaba el hecho de reunirse a ensayar (y más cuando Antonio cada vez pasaba cada vez más tiempo medio desaparecido) por lo que tres semanas antes de comenzarla empezaron a ensayar con los músicos que habían contratado para completar la banda. Antonio apenas apareció y acabó repercutiendo en unas primeras actuaciones muy flojas que les dejó un mal sabor de boca, por lo que cuando se anuncio que no habría conciertos de la banda al año siguiente (a excepción de dos en Méjico donde fueron a promocionar el disco) todos lo celebraron con cierto alivio.

No se puede decir que hubiese desavenencias en el seno del grupo, pero lo cierto es que el distanciamiento de Antonio Vega con su primo Nacho y Carlos Brooking era más que evidente y probablemente todo habría ido a mayores de no ser por el parentesco que les unía. En ese momento ya existía la conciencia de que, a pesar de no haber sido un grupo vendedor, Nacha Pop transcendía lo musical y una lenta agonía que echara al traste tanto trabajo e ilusión era lo último que deseaban. La separación (seguramente en ese momento no se plantearan que fuese a ser definitiva) empezó a flotar en el ambiente, aunque de inicio la idea era simplemente grabar un directo con el que terminar su contrato con “Polydor” y hacer un resumen de los años vividos.

Con el anuncio de los conciertos los rumores empezaron a dispararse, y más cuando se supo que Carlos Narea se encargaría tanto de la producción como de la organización. Tras la gira de “El momento” habían roto con su representante por lo que el hecho de no contratar a otro (a Méjico fueron con todo organizado por la compañía) y dejarlo en manos de una persona que no se dedicaba a eso dejaba claro la banda había dejado de pensar en el futuro. Los ensayos se desarrollaron igual que lo habían hecho los de los últimos tiempos, con Antonio presentándose de vez en cuando y con nervios ya que esta vez se trataba de la grabación de un disco y nada podía salir mal.

Una de las cosas que más se criticaron fue la selección del repertorio, y creo que es aquí donde falla fundamentalmente el disco. Me parece incomprensible que la base fuesen los temas de sus dos últimos trabajos (y de estos encima se dejaron fuera “Lucha de gigantes” y “Desordenada habitación”) arrinconando los de los primeros de los que interpretaron sólo tres de “Nacha Pop” (“Chica de ayer”, “Nadie puede parar” y “Antes de que salga el sol”) y metiendo en un medley los dos de “Buena disposición” (“Atrás” y “Alta tensión”) y el de “Más números…” (“Como hasta hoy”). Me temo que el tratar de buscar un equilibrio en tre los temas de uno y otro hicieron que se primaran otras cosas antes que la calidad de las composiciones y claro, si al final el reparto de temas era al cincuenta por ciento, en los del principio los de Antonio eran la gran mayoría por lo que la solución fue correr un tupido velo sobre esa etapa de la banda (y que encima es la mejor).

También recibieron críticas por el formato elegido pero, dadas las circunstancias tampoco se podia elegir otro. Habían pasado de ser un cuarteto a incorporar teclados y un saxofón (¿existe algún instrumento más genuinamente ochenteno? En los 80 daba la sensación de que si tu banda no tenia un saxo directamente no existías…), por lo que parecía lógico que tratasen de reproducir sobre el escenario como sonaban sus últimos discos por lo que incluyeron un segundo teclado, y un tercer guitarrista por si las moscas, y unas coristas (otro elemento imprescindible de la época)… Incluso en algún tema un segundo bajo y otra batería… Y la verdad es que sonaron de miedo…

Personalmente me gustan más otros conciertos que tengo de ellos en los que suenan igual de potentes pero más frescos e inspirados a pesar de los defectos que a veces se descubren (por ejemplo uno en rockola en 1983 que además tiene un buen sonido y limpiándolo un poco se podría publicar perfectamente) pero, a pesar de su perfección y ese sonido tan compacto que tiene creo que consigue transmitir la emoción que se vivieron aquellas noches. Y es que, si el grupo tenía un estricto guión que seguir y del que no debían salirse, el público no, y ellos son precisamente los que con su pasión desbordada dotan de magia y emoción la grabación.

Desde la primera canción se les escucha de fondo acompañar al grupo (y eso que limpiaron todo lo posible las cintas) consiguiendo que lo que de entrada estaba condenado a ser un frío disco en directo se transformara en algo orgánico con vida propia que reflejase a la perfección el momento histórico preciso en el que el mejor grupo de los 80 interpretaba sus últimas notas. Todo eso sucedió el 19 y 20 de octubre de 1988 (la segunda noche fue mejor y prácticamente todas las tomas del disco son de esa noche)… Ese último día el sol se ocultó antes de tiempo y, aunque volvió a salir a la mañana siguiente, en muchos aspectos de momento seguimos a oscuras.

Título: 80 / 88
Producción: Carlos Narea
Grabado en: “Jácara Plató” (Madrid) con la “Fleetwood Movile Studio”
Editado por: Polygram Ibérica
Canciones:
Cara A
- Puertas abiertas
- Grité una noche
- Relojes en la oscuridad
- Sentado al borde de ti
- No me olvido
Cara B
- Cada uno su razón
- Nuevo plan
- Medley (Con tal de regresar + Como hasta hoy + Atrás + Miedo al terror + Pagas caro mi humor + Alta tensión)
- Nadie puede parar
Cara C
- Asustado estoy
- Lo que tú y yo sabemos
- Chica de ayer
- Una décima de segundo
Cara D
- Vístete
- Quien soy
- Déjate ver ya
- Antes de que salga el sol
- Sol del Caribe

lunes, 9 de noviembre de 2009

La resurrección del muro sobre Berlín

Han pasado 20 años de la caída del muro así que hoy toca poner un granito de arena para este coñazo colectivo que venimos sufriendo esta última semana y contar como casi un año después de su desaparición (el 21 de julio de 1990) se levantó en la Potsdamer Platz, ante la misma Puerta de Brandenburgo y por obra y gracia de Roger Waters, uno nuevo de 170 metros de largo y 25 de alto para mayor gloria del rock como espectáculo global.

Todo comenzó varios años antes cuando Waters conoció a Leonard Cheshire (un héroe de la Segunda Guerra Mundial que a la vuelta de la contienda fundó un hogar para discapacitados y que en la actualidad cuenta con cerca de 200), y este le propuso hacer algo para impulsar una nueva obra benéfica que se traía entre manos para crear una reserva económica para asistir a las victimas en desastres y catástrofes futuras. Era septiembre de 1989 y su idea consistía en volviera a montar “The Wall” como reclamo publicitario y económico asociación. En principio la respuesta fue negativa ya que había jurado no volver a interpretarlo hasta que cayera el de Berlín (su padre murió en la guerra y siempre ha vivido obsesionado con ella), aunque se ofreció para dar algún concierto convencional o cualquier otra cosa que se le pudiese ocurrir.

Lo que ocurre es que la propuesta puso a trabajar el cerebro de Waters, y empezó a sopesar la propuesta como respuesta a la gira triunfal (de la que el mismo había sido victima al coincidir en el tiempo con la suya presentando “Radio KAOS” y que fue un fracaso) que acababan de dar sus antiguos compañeros de Pink Floyd. Se dio cuenta de que el impacto de volver a representar “The Wall” diez años después seria una respuesta incontestable a la osadía de resucitar a la banda (la que el consideraba su banda) sin él, por lo que empezó a darle vueltas a como y donde se podría montar ese concierto benéfico…

Y el milagro sobrevino de repente una noche como la de hoy y todas las piezas encajaron de pronto en la cabeza de Waters. Se puso en contacto inmediato con Cheshire y empezaron a preparar la que estaba llamada a ser la más espectacular producción musical de la historia y una firme aspirante a superar a Woodstock o el Live Aid como mayor acontecimiento global, cultural y político del siglo XX. Las influencias del antiguo militar, además de para conseguir los permisos para realizarlo donde y como querían, fueron claves para incorporar al espectáculo el coro de Alemania Oriental, a los miembros de la Banda de Marchas de la Unión Soviética y dos helicópteros norteamericanos para sobrevolar la plaza mientras sonaba “Another brick in the wall”.

Los poco más de nueves meses que pasaron entre la caída del muro y el concierto de la Potsdamer Platz, Waters los dedico a poner de nuevo en marcha la maquina y adaptar el montaje a unas dimensiones ostensiblemente superiores a las que había utilizado en las 30 representaciones previas de “The Wall” (49 metros de largo por 11 de alto frente a los 170 por 25, de los 340 ladrillos a 2500…). Todo en el show tuvo que ajustarse a las nuevas dimensiones por lo que las marionetas se hicieron el doble de grandes, los equipos de luces se multiplicaron por cuatro, e incluso las proyecciones tuvieron que ser retocadas para no perder definición sobre una pantalla bastante más grande que para la habían sido concebidas.

Los ensayos duraron semanas y el trabajo de los técnicos repasado los equipos y los mecanismos para levantar el muro se repasaron hasta la saciedad ya que no podían permitirse que nada saliese mal. En la anterior gira necesitaron varios conciertos para ajustarlo todo, pero en esta ocasión había una sola oportunidad y un fallo podía suponer pasar de un éxito absoluto a un fracaso garrafal… Y a pesar de todo (y tal vez por la experiencia adquirida diez años antes) dicen Waters no perdió los papeles en ningún momento y capitaneo en proyecto de una forma impecable hasta el punto de que el éxito del evento supuso el suyo propio devolviéndole por méritos propios y por la puerta grande al olimpo del rock.

Cuando por fin llegó el día 250000 personas en directo y 8 millones en todo el mundo por televisión pudieron ver como un enorme muro volvía a levantarse poco a poco en el centro de Berlín a son de las notas de “The Wall” interpretadas por algunos de los artistas más importantes del momento y algunas leyendas vivas del rock (Van Morrison, Sinéad O'Connor, Cyndi Lauper, Scorpions, Bryan Adams, Joni Mitchell, Paddy Moloney, The Band, Marianne Faithfull, Paul Carrack, Thomas Dolby…). Todas las expectativas se vieron superadas tanto en afluencia de publico (la mayor parte acabó colándose por que tuvieron abrir las puertas ante la marea humana que se acercaba a la Potsdamer Platz) como en repercusión mediática gracias a la cual (y a la posterior venta del disco y el video) se pudo recuperar la gran inversión que supuso el montaje y dejar mucho dinero en las arcas de la asociación.

En lo meramente personal hay que reconocer que Waters obtuvo una gran victoria sobre sus ex compañeros ya que, aunque la gira de reunificación concluida un año antes había ido muy bien con más de cinco millones de entradas vendidas y un apoteósico final en Venecia sobre el Gran Canal, sus shows no aportaron nada nuevo y como el disco que presentaban (que era la base de la primera parte del concierto) era bastante flojo, en lo musical dejó un poco frío a los que buscaban a los Floyd de antaño y quedando sólo satisfechos los profesionales de la nostalgia que, eso si, hicieron su agosto.

El en cambio sin traicionarse a si mismo (además dejó claro que el “no iba a celebrar una victoria del capitalismo sobre el socialismo si no la del individuo frente a la tirania que no tiene color”) logró que no se notase la ausencia de los otros y que, mientras cientos de focos recorrían el cielo mezclados con castillos de fuegos artificiales, el ejercito soviético desfilaba bajo el muro y el parodiaba al führer haciendo el paso de ganso, 250000 berlineses acompañaran a gritos el estribillo final de “Tear down the wall!” (Derribad el muro) mientras el tiempo se detenía durante unos instantes para observarles…

sábado, 7 de noviembre de 2009

El fracaso triunfal de Brighton 64

Curiosa esta semana en la me he vuelto a topar con el lado más duro y a la vez más romántico de la mitología del rock. El triunfo y el éxito están bien y supongo que es lo que buscan todos los que se acercan a este mundo, pero el fracaso y la vida en la segunda o tercera división de la música tiene ese halo de romanticismo y añoranza nostálgica que transmiten los perdedores y que al menos a mi me provocan mayor simpatía y credibilidad.

El jueves me contaba Josete de Nutopia lo mal que andan las cosas y por lo que tienen que pasar los que tratan de abrirse un hueco en la música. Si cada día salen en la prensa noticias en las que se cuenta como a gente consagrada la piden porcentajes de los conciertos, congelan la edición de sus discos por falta de liquidez o directamente rompen sus contratos, que no estará pasando con los que empiezan y tratan de meter la cabeza por algún lado… Al menos ellos cuentan con buenas canciones, un cantante como Gelo dotado de una voz con una personalidad arrolladora y la posibilidad de subirse a escenarios de cierto renombre de Madrid, para tratar de buscar ese toque de suerte imprescindible para que un día les cambie la vida... Y a pesar de todo, es tan difícil...

Eso me llevó de nuevo a un libro que leí hace años en el que Ricky Gil cuenta sus recuerdos y la historia de Brighton 64, una de las grandes bandas de los 80 en este país cuyo éxito reside en un fracaso que les ha convertido en auténticos mitos vivientes del rock patrio. Titulado “Bola y cadena” y publicado por la editorial “Milenio”, ya desde las primeras líneas de la introducción nos deja claro el camino por el que nos adentramos y que la suya no es la historia de un paseo entre la nada y el todo si no más bien uno por la nada hacia la nada:

“Escribir unas memorias a los 36 años es una imprudencia. Me da igual. En ningún momento lo hice pensando que se iban a publicar. También puede parecer absurdo relatar la historia de unos grupos tan poco populares como Brighton 64 o Matamala, pero creo sinceramente que aquí radica el posible interés de este libro. Todos hemos oído hablar de los caminos del éxito. En cambio, pocas veces se ha explicado con detalle los entresijos del fracaso. Esta es la historia de cómo disfrutar al máximo de un proyecto eternamente fallido, de cómo ser feliz quedándose a medias, de cómo convertir la frustración en energía para seguir adelante…”

Formada la banda en Barcelona por los hermanos Albert y Ricky Gil a comienzos de los 80, su pop con toques soul directo y eficaz les hizo acreedores a una merecida fama que nunca llegó a trascender más allá de algunos círculos especializados ni a materializarse en ventas. Tal vez “La casa de la bomba” sea la excepción (sonó bastante y consiguió un cierto éxito de ventas), pero no fue suficiente para dar el gran salto que merecían y volvieron a tierra de nadie en la que acabaron quemándose y prefundándose en Brigatones o Malamata para seguir intentándolo una y otra vez… Y así hasta nuestros días…

Se acaban de reeditar en vinilo (lo habían hecho en CD hace unos años en un recopilatorio con el mismo título del libro) sus dos primeros singles grabados en 1983 (“Barcelona blues” y “Deja de tocar a mi chica) y, aunque parezca mentira, la demanda por este material existe hasta el punto de que es probable que en poco tiempo se agote la edición. La historia dice que no triunfaron, pero creo que la realidad dice todo lo contrario. No llegaron a ganarse la vida con su pasión mientras veían que a su lado pasaban otros que con menos cualidades y méritos lograban el éxito que a ellos les era esquivo, pero más de 25 años después habitan en la memoria y los corazones de unos cientos o miles de fans y eso, al final para un creador debería ser más que suficiente.

Tengo compañeros y amigos que entre semana trabajan en fábricas y oficinas oscuras y los fines de semana se montan en la furgoneta para dar un concierto en algún pueblo perdido o se reúnen con sus grupos para ensayar. Gracias a la democratización que las nuevas tecnologías han traído con pocos medios casi todos han podido grabar sus discos con una calidad de sonido más que aceptable que, aunque no les suponen ingresos, al menos tampoco les genera gastos y les permiten así poder seguir tirando.

No llenaran ni estadios, ni palacios de los deportes ni siquiera, en muchos casos, las pequeñas salas en las que tocan, pero eso no merma un ápice su entusiasmo y pasión. Juegan en las ligas menores, pero al subirse al escenario se sienten igual que el más grande de los artistas y al menos así alimentan sus sueños de rock and roll… ¿Existe algo que sea más autentico y real dentro del podrido mundo del rock?