sábado, 28 de marzo de 2009

Ese misterio llamado trip-hop

Tengo un amigo al que últimamente veo menos de lo que me gustaría pero que, para compensar, en sus últimos mail (además de ofensivas fotos en el Camp Nou) se ha dedicado a invitarme a escuchar una serie de canciones de trip-hop e investigar a sus creadores. Yo lo siento mucho pero, aunque he de reconocer que de momento no he hecho muchos esfuerzos, sigue sin convencerme lo más mínimo y aún no he conseguido entrar más allá de lo que ya me gustaba y que se puede resumir en un nombre: Portishead.

Por distintas razones a mediados de los 90 se cruzó el fabuloso “Dummy” en mi camino, y desde entonces les he seguido un poco en la distancia (“Portishead” de 1997, “Roseland NYC Live” de 1998 y “Tirad” de 2008) y, sin llegar a apasionarme, reconozco que de vez en cuando, en noches oscuras (en todos los aspectos) he recurrido a ellos... Y después nada más. Lo poco que escuché en su época me pareció tan poco interesante que me olvidé prácticamente del género en cuestión. Seguiré intentándolo (aunque me temo que es una batalla perdida), pero de momento me he conformado con leer algo y enterarme en que consiste ese misterio que para mi es el trip hop.

Para empezar he redescubierto que es un movimiento que surgió en Bristol a principios de los 90 en un momento en el que el hip-hop norteamericano dominaba la música europea. Fue entonces cuando los DJ’s británicos decidieron darle su toque personal transformándolo en un nuevo género que en principio se conoció como “sonido Bristol” y que consistía en el uso de samplers y loops (o repeticiones sistemáticas de una melodía como si se tratara de un bucle) con un ritmo más lento y espaciado mezclado con sonidos provenientes del acid jazz, el dub,el house, el soul, el reagge y la electrónica.

El primer disco que mezclaba el hip-hop con el downtempo fue el “Blue lines” de Massive Attack en 1991 y supone el punto de arranque del “Sonido Bristol”. El punto álgido del movimiento llegó a mediados de la década con la publicación del segundo trabajo de los “Massive” y la irrupción de Portishead (y la aportación surrealista de Tricky) que con “Dummy” lo redefinieron tomando un camino menos bailable y más oscuro, profundo y envolvente, como si estuviesen buscando los bagajes del alma... Ya he comentado que ellos son los único que conozco lo suficiente para hablar con criterio y que me gustan aunque sean para un ratito y muy de vez en vez.

En Estados Unidos el mejor representante es DJ Shadow que, según donde mire, lo definen de una manera u otra aunque yo lo consideraría mas un rapero experimental. Lo que sucede es que al parecer el término trip-hop fue acuñado por la revista británica “Mixmag” para definir el trabajo que él realizaba por lo que, aunque solo sea por “Endtroducing”, merece la pena acercarse a su figura y reconocerle su mérito.

De momento he dado mi primer (que no último) paso y sé que existen muchos otros artistas que han seguido con este rollo hasta el presente y de los que podría hablar, pero que hacer, si entre lo que me interesa y gusta tengo atrasados cientos de discos como le voy a dedicar mucho tiempo a algo que veo difícil que me llegue a interesar alguna vez. Así que todo lo q puedo decir y sentir es que durante todavía una larga temporada seguiré viendo en todos estos movimientos un misterio tan incomprensible y como difícil de abarcar.


1 comentario:

Boris Rozas dijo...

...no te me olvides de la más grande, Björk, de Howie B., de Unkle, M 83, los monstruos de Faithless, el "Fat of The Land" de Prodigy, la gran Lamb (viva "Gorecki"). Eso sí, Massive fueron los pioneros y los mejores, aunque Tricky les sigue de cerca cuando no se evade demasiado de este mundo.

Larga vida al Trip...